
por Alejandro Freeland
(AA) Dos noticias de la semana proponen una discusión tan interesante como compleja. ¿Tenemos permiso para matar a otro?
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada