
Por Alberto Medina Méndez
En 1939, en la ciudad de La Plata, el prestigioso ensayista y filósofo español Jose Ortega y Gasset decía “¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!”.
Su elocuente frase era completada cuando señalaba con idéntica eficacia “déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcicismos.








