sábado, 3 de julio de 2021

La política de cooperación argentina sobre Malvinas

por César Augusto Lerena

Cuando las políticas se diseñan en los intramuros

Hay un importante número de funcionarios argentinos, transversales a todos los gobiernos y, también, algunos respetables académicos o profesionales, que entienden que el diálogo y la cooperación, son las herramientas adecuadas para resolver la ya casi bicentenaria invasión y ocupación británica de Malvinas y, sus implicancias sobre las Georgias del Sur, Sándwich del Sur, el Atlántico Sur y la Antártida Argentina. Me referiré a ello, aunque, claro está, «juzgo imposible describir las cosas contemporáneas sin ofender a muchos» (Maquiavelo). No tengo una innata vocación de confrontar, aunque los hechos y no las palabras, me permitan afirmar -casi con rigor científico- que ni el diálogo, la reclamación del diálogo y la reiterada e incondicional cooperación de los gobiernos argentinos con los británicos ocupantes de Malvinas, hayan permitido avanzar en un centímetro la posición argentina respecto a la recuperación de los archipiélagos, los espacios marítimos correspondientes y la disputa sobre la plataforma continental y la Antártida.

Sugiero en primer lugar a los funcionarios que empiecen por hablar claro; para lo cual, dejen de difundir en la sociedad argentina un reclamo falso y parcial. No son solo las Malvinas con sus 11.410 km2 las que están ocupadas por el Reino Unido. El invasor británico tiene ocupado el 52% (1.639.900 km2) del territorio marítimo argentino; las Malvinas; Georgias y Sándwich del Sur; pretende disputar a la Argentina 1.430.367 km2 de su plataforma continental y 965.597 km2 -más las aguas correspondientes- de la Antártida. Es decir, es como si estuviese ocupado o en disputa todo el territorio continental argentino.

Esto no se puede seguir ocultando. Primero, por respeto a los argentinos y, después, porque es imposible llevar adelante una estrategia adecuada sino se tiene un estado real de situación. Tenemos un país ocupado y, en lugar de ver cómo desalojamos a los okupas, les ofrecemos todo tipo de beneficios para su supervivencia en las islas: desde infraestructura, cesión de recursos, vuelos, sanidad y educación, pasando por la entrega de ositos Winnie Pooh, fotos con la Reina y hasta cartitas de aliento.

El martes 13 de septiembre del 2016 el Secretario de Relaciones Exteriores Carlos Foradori declaró junto al Ministro para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan y, en lo relativo al Capítulo del Atlántico Sur acordaron lo siguiente: «…adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos» manteniendo vigente la “fórmula del paraguas”.

En síntesis, pretendía esta Declaración Conjunta, que nunca fue aprobada por el Congreso de la Nación. remover por ejemplo la Disposición Transitoria Primera de la Constitución («La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino»); dejar sin efecto las leyes 17.319 (Art. 1º Los yacimientos de hidrocarburos líquidos y gaseosos situados en el territorio de la República Argentina y en su plataforma continental, pertenecen al patrimonio inalienable e imprescriptible del Estado Nacional); las leyes que refieren a la provincialización de los archipiélagos, la Antártida y los mares correspondientes (no avanzaré aquí con este tema) y las leyes 26.659 (Solanas) y 26.386 que impiden operar en Malvinas a las empresas petroleras o pesqueras radicadas en el continente sin autorización argentina, etc. Además, a partir de este Pacto se pusieron nuevamente en vigor las investigaciones pesqueras conjuntas británico-argentinas, otorgándole al Reino una información científica sensible y estratégica, a la luz de la dependencia económica que tienen las islas respecto a la captura del calamar. Amén de ello, se otorgó el acceso a las islas a los mercados más importantes del mundo al autorizar los vuelos a San Pablo que, junto a la construcción de puertos en Georgias del Sur y Malvinas, transformarán a ésta en el centro logístico pesquero más importante del cono sur, en relación directa a la Antártida y el estrecho bioceánico de Magallanes, dejando de lado a Ushuaia. Hechos, que dejan de manifiesto, la incoherencia de la diplomacia argentina, que había promovido el quite de colaboración a Malvinas en todos los fueros y países y, que contraría, incluso, la Res. 31/49 de las Naciones Unidas que establece no innovar en materia de ocupación territorial y aprovechamiento de los recursos naturales de los territorios ocupados. Un verdadero disparate este “Acuerdo de Cooperación”, donde cooperar es solo conceder por parte de la Argentina.

Con relación al referido Pacto el Prof. Armando Abruza, referenciando el Prof. Ariel Mansi observa la cuestión vinculada, un aspecto muy grave y poco hablado del Comunicado (“El Comunicado Conjunto argentino-británico del 13/9/2016: su naturaleza jurídica…”, 89:116, 2016): «…la cooperación con el Reino Unido en materia de investigación científica en aguas subantárticas circundantes a las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, en lugar de hacerlo en el marco multilateral de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) que constituye el único régimen jurídico válidamente aplicable en esa región (…) como se ha expresado, deja traslucir la autoría británica del documento (…) Curiosamente, la temática aquí abordada no se incluyó en el capítulo del “Atlántico Sur”, sino en el de “Ciencia y Tecnología, Derechos Humanos y Cuestiones de Género” (NdA: con el evidente propósito que se le preste menor atención). La situación así descripta sugiere la intención británica de dividir el objeto jurídico de la controversia, separando a las Georgias del Sur y de las Sándwich del Sur (…) de las Islas Malvinas, que se encuentran fuera del área de dicha CCRVMA. Los dos aspectos precedentemente examinados parecen confirmar la recepción en el texto del Comunicado Conjunto de desarrollos jurídicos favorables al Reino Unido, necesariamente contrarios a la posición sostenida por nuestro país en la controversia de soberanía sobre los tres archipiélagos australes».

Entiendo que en cualquier acuerdo de cooperación debe haber dos partes que en forma equivalente aporten al fin común. El Atlántico Sur es argentino, las Malvinas son argentinas, los recursos pesqueros y petroleros son argentinos, no se entiende que aportarían los ingleses, cuando en el denominado Pacto Foradori-Duncan se refieren a «…la complementariedad entre ambas naciones…» y lo que es más grave aún, no hay ninguna referencia en el documento a la existencia de una disputa o a iniciar un diálogo sobre ésta.

Aquellas declaraciones fueron revitalizadas el 15 de marzo de 2018 por el entonces Canciller Jorge Faurie y, Mark Kent, el “simpático embajador británico” que se fue ayer del país después de “cinco años inolvidables” (sic), cansado de intercambiar twitter con miles de cholulos argentinos, dejando todo como está. Es decir, mucho peor para la Argentina, que cuando éste llegó a la Embajada en 2016. Con un embajador tampoco se puede cumplir con sus deseos sino discutir amablemente sobre nuestros intereses.

Esta política de cooperación unilateral por parte de la Argentina no se inicia en el 2016. Las ha habido de “relaciones carnales” de “Winnie Pooh o de seducción” y, de “conservación entre las partes”, que no han sido otra cosa que herramientas de dilación que favorecieron la consolidación inglesa en el área. La “fórmula del paraguas” congeló a la Argentina durante todos estos años mientras el Reino Unido ha avanzado territorial y económicamente, quebrando todas las normas reconocidas internacionalmente e ignorando las Res. 31/49 y 2065 (XX) y subsiguientes.

En 1987 en Nueva York el Canciller Dante Caputo y Embajador Lucio García del Solar iniciaron las negociaciones orientadas a la aprobación de la “fórmula del paraguas” (y posteriores Acuerdos de Madrid I y II de 1989/90); y en 1988 en Ginebra el referido embajador acordó con el Embajador inglés ante la ONU Crispín Tickell, omitir toda referencia a los temas de pesca, minimizando la importancia de ésta en las negociaciones. Este tema les pareció una cuestión menor a los gobiernos radicales como a los peronistas; pero, como ya manifestáramos en 1989 y 2009 (César Lerena “Malvinas. Biografía de la Entrega. Pesca la moneda de cambio”) fue, y es un tema central, aunque, como nadie suele ser profeta en su tierra cito al entonces director de Pesca británico en Malvinas John Barton quien el 14 de marzo de 2012 manifestó: «sin la Pesca los Malvinenses no podrían haber subsistido» (sic).

En 1990 Domingo Cavallo firmó el “Acuerdo del Gallinero”, donde convino con el Reino Unido, el cuidado de los recursos marítimos argentinos y la prohibición de pesca en un área al este de Malvinas -con forma de medialuna (unos 400 mil km2)- que les aseguró a los ingleses, que terceros países no podrían pescar los recursos que migran a Malvinas, facilitándoles con ello, el otorgamiento de licencias a buques asiáticos, españoles, polacos, etc. y, la consolidación económica de los isleños.

Igual camino siguió el ex secretario de Relaciones Exteriores Andres Cisneros, quien periódicamente nos da consejos de cómo recuperar Malvinas. En 1996 en Londres, explicó como un éxito, el rotundo fracaso de su política exterior: «se normalizaron las relaciones con Inglaterra» (léase: los británicos siguen explotando nuestros recursos) y «se coordinan en forma conjunta medidas de conservación para evitar la sobreexplotación de recursos pesqueros en beneficio de las partes involucradas» (léase: Argentina cuida los recursos a los malvinenses, a los que considera “partes involucradas”). El remate llegaría en Madrid cuando en 1999, este secretario acordaría con el director para las Américas británico, Peter Westmacott siete medidas para combatir a los “buques sin licencias pesqueras inglesas”, en el Atlántico Sudoccidental. Es decir, contribuyó con el zorro a cuidar nuestro gallinero, mientras éste explotaba libremente el recurso, otorgándoles licencias a los buques extranjeros (chinos, españoles, coreanos, taiwaneses y británicos) en lugar de promover un “boicot biológico” con nuestros recursos, para dificultar la permanencia del Reino Unido en la región.

El uso de la palabra: “las partes” confunde a la sociedad cuando tan importante funcionario de la Cancillería se refiere al conflicto de Malvinas. Las partes, podrán estar referidas al conflicto, pero nunca a los derechos territoriales y sus recursos naturales, donde la única “parte” es la Argentina, y en todo caso, el Reino Unido es un “okupa” que usufructúa, ilegal y en forma prepotente, nuestros espacios y los recursos del patrimonio nacional.

Ya en este gobierno, el secretario de Malvinas Daniel Filmus le ofreció ayuda sanitaria con motivo del COVID-19 (¿?) y educación universitaria a los isleños que, con cierto desprecio rechazaron.

Se puede y debe “Cooperar” entre dos naciones amigas, que podrían aportan recursos económicos, tecnológicos, humanos y hasta territoriales equivalentes (como es el caso del Tratado del Río de la Plata y la Zona Común de 1973 con Uruguay); pero no es posible convenir ninguna cooperación, cuando la Argentina pone su territorio y sus recursos científicos, pesqueros, marítimos, petroleros, minerales y ambientales, y el Reino Unido ocupa los espacios y explota el patrimonio argentino, inclusive depredándolo como lo ha indicado una Consultora británica (MacAlister Elliott & partners Limited) recientemente. ¿Cooperar con un país que nos ocupa territorio insular y marítimo, que se lleva todos los años 250 mil toneladas de recursos pesqueros capturados con un subsidio de 100 millones de dólares, que luego compiten en los mismos mercados de los productos capturados por las empresas argentinas? ¿Quién sería el estúpido? No me imagino alcanzándole la escalera al ladrón para que se robe los frutos de mi árbol.

Es una ingenuidad diplomática (por calificarla suavemente) cuyos resultados -en estos últimos 56 años- están a la vista. Y no es responsabilidad de ningún partido político ni de un gobierno en particular, es de todos los que han sido partidarios de esa cooperación con este país hostil; calificación, que puede sonar un poco fuerte, pero, no parece que podamos aplicar otra al Reino Unido que mató 649 argentinos; ocupa y establece en Malvinas la más importante base militar del Atlántico Sur pese a existir la “Zona de Cooperación y Paz” firmada por todos los países con ZEE en el Atlántico Sur y convalidada por la ONU; avanza en forma creciente ocupando millones de km2 de territorios marítimos; reivindica derechos sobre nuestra Antártida Argentina y nuestra Plataforma Continental; se queda, explota y depreda nuestros recursos naturales y se niega sistemáticamente a discutir la soberanía de Malvinas.

Ahora bien, creíamos haber escuchado y visto casi todo, hasta que el pasado 29 de junio, leímos en Perfil como Marcelo Kohen y Facundo Rodriguez conmemoran y ponderan el “Acuerdo de Comunicaciones con el Reino Unido” que cumplió 50 años y que llevó adelante la dictadura autodenominada Revolución Argentina, cuyo presidente de facto fue el militar Alejandro Agustín Lanusse… Hay veces que los teóricos se olvidan de las prácticas y que no todo es ciencia jurídica.

Los autores confiesan que “el Acuerdo contribuyó significativamente a la prosperidad de los isleños” y, reconocen, que los isleños “se auto-bloquean y rechazan todo ofrecimiento” y ello, es solo una muestra más que la cooperación unilateral carece de todo sentido. Y me surge la primera reflexión: casi idéntico a lo que se buscaba con el Pacto de Foradori-Duncan. ¿Estas son las recomendaciones de Kohen en el Consejo Nacional de Malvinas?

Podría ser un acto fallido, aunque ciertamente execrable poner como ejemplo el Acuerdo de una dictadura. En realidad este artículo esconde la renovada intención de Marcelo Kohen, que ya en 2018 (Infobae, 22/3/2018) había propuesto promover la escisión de Malvinas del Territorio de Tierra del Fuego, condición necesaria para luego habilitar a los isleños -y así lo proponía- un referéndum a los 30 años para que opten por su soberanía plena (es decir la libre determinación) y, donde habría que esperar que, siendo las autoridades locales (según su propuesta) quienes aceptarían o no la radicación de argentinos continentales en la isla, que la mayoría de británicos radicados en Malvinas opten por su soberanía plena (César Lerena “La Estrategia del Consejo Nacional de Malvinas – Parte 1”, 9/2/2021), Aquí mismo Kohen agrega «nadie desea desconocerlos ni privarlos de sus nacionalidades (a los isleños)» y pareciera querer -como punta de lanza- llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General y, para ello aduce, que «el gobierno del General Perón decidió llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General por segunda vez (Resolución 3160 (XXVIII), de 14 de diciembre de 1973) a efectos de rencauzar las negociaciones sobre soberanía» y, ciertamente llama la atención la cita (tenemos un Kohen que veinte años en Ginebra lo han transformado en peronista o alguien que quiere hacer los deberes) y el desconocimiento de éste respecto al liderazgo internacional del Presidente Juan Domingo Perón; el marco político actual respecto a los diferentes intereses mundiales; el fortalecimiento de los intereses marítimos, insulares y en el British Commonwealth of Nations del Reino Unido post-Brexit y, la asociación estratégica con Estados Unidos, además de los altísimos riesgos de esta aventura, propia de un ejercicio docente y no, dé quien desde su designación como miembro del Consejo Nacional de Malvinas, ni siquiera podría estar habilitado a exponer sus ideas a otros docentes (Facundo Rodriguez) o en medios de difusión, sin que previamente sean tratadas y aprobadas por todos los miembros del Consejo que integra, donde asesora -nada menos- que al Presidente de la Nación en la formulación de una Política de Estado relativa a Malvinas que, es confidencial en función de los intereses internacionales en juego, lo previsto en la legislación vigente y en especial la Ley 27.558, el Decreto 822/20 y reglamentos.

No se entiende la presencia de Facundo Rodriguez en el artículo que firman ambos, ya que no encontramos en este autor que haya compartido la posibilidad de escindir Malvinas o habilitar a los isleños en un referéndum; pero, son llamativas algunas de sus afirmaciones (“Malvinas: aclaraciones que oscurecen” Infobae, 6/10/2016) respecto al Pacto Foradori-Duncan: «Como viene de reafirmar el presidente Mauricio Macri, la manera de poner fin a esta disputa es la negociación (…) Es auspiciosa la presencia de la señora canciller ante el Congreso de la Nación a efectos de aclarar todos los puntos controvertidos. Máxime teniendo en cuenta que podría llegar al cargo de secretaria general de la ONU, que es, además, presidente provisional del C24 y titular de un mandato de buenos oficios en la cuestión Malvinas. Nada menos. (…) Como bien lo expresó el senador Federico Pinedo: Con Malvinas, hay que ser muy prudentes». Un mensaje que resulta bastante tolerante para la política que sobre Malvinas llevó adelante del gobierno de Cambiemos. Sabemos a qué intereses responde Kohen, no sabíamos a cuáles respondía Rodriguez; pero, por los frutos se conoce el árbol (San Mateo 7,16 y San Lucas 6,44)

Nos refieren los autores que conforme a lo prescripto en la Constitución hay que respetar «el modo de vida de sus habitantes» pero, ello no puede implicar -de ningún modo- impedir los derechos del resto de los argentinos a transitar, radicarse, invertir, etc. en Malvinas, de otro modo se trataría de una soberanía quimérica. Kohen (Infobae, 2018), apoyando la idea que las autoridades de la Provincia sean quienes autoricen o no a residir en las Islas, manifiesta que “es una manera de preservar el modo de vida de sus habitantes”; pero, no se trata de “preservar” (conservar su estado) sino de “respetar” las prácticas y costumbres habituales, es lógico suponer que con el correr de los años esos modos de vida se transfiguren, aunque conservando ciertos hábitos culturales, alimenticios, etc. como ha ocurrido con las distintas colectividades (galeses, irlandeses, ingleses, alemanes, italianos, españoles, etc.) radicadas en el continente argentino. Hay muchas formas de “respetar” el modo de vida, entre otras manteniendo el idioma inglés (aunque junto al castellano, ambos deberían ser obligatorios en la educación). Nadie duda que Suiza es un país que mantiene sus costumbres, aunque los idiomas oficiales sean el alemán; el francés; el italiano y, el retorrománico. También, otra forma de “respetar” el modo de vida, es mantener vigente toda la legislación respecto a la convivencia en los ámbitos urbanos y rurales, sin que ello implique no actualizarla conforme la evolución de la sociedad.

Por otro lado, los autores dicen que «algunos (argentinos) prefieren seguir la política de adaptarse a vivir con el conflicto, vociferando altamente la reivindicación, pero sin que se haga nada en el plano multilateral que moleste al Reino Unido. Otro camino es posible». Bueno, entiendo, que se estarán refiriendo algún miembro del gobierno, ya que esta tarea es propia y exclusiva de la Cancillería. Debo suponer que efectivamente la intensión de los autores sería la de llevar la cuestión a la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo cual sería una verdadera ruleta rusa y un gravísimo error que la Argentina sea quien descarte el diálogo y le baje el valor a la Res. 2065 (XX), coincidiendo -precisamente- esta decisión con la actitud que todos estos años lleva adelante el Reino Unido y, tal vez, uno de los puntos diplomáticos más fuertes que tiene la Argentina.

Al respecto, no hay ningún fundamento para cambiar en una Asamblea General la Res. 2065 (XX) que permanece vigente y, con un alcance absolutamente suficiente que -incluso- se ajusta a la posición argentina relativa a la integridad territorial y donde se limita a los intereses y no a los deseos de los isleños (con lo que se limita la posibilidad de la libre determinación); que, contrario a otras disputas internacionales ha sido ya reconocida por la ONU, donde está definido con precisión a las partes intervinientes (no los isleños) y sería de difícil repetición y muy difícil mejora, con el gravísimo riesgo de que pudiese infiltrarse la remanida bandera británica de la “libre determinación”. Habría que salir de “los intramuros universitarios” para analizar seriamente, si la Argentina pudiese estar en condiciones ¿y, para qué? de conseguir los votos obtenidos al momento de aprobarse la Res. 2065 (XX) y, preguntarse quién se haría cargo de una Resolución desfavorable o de una resolución tomada con una menor cantidad de votos. ¿El Canciller, el secretario de Malvinas o cada uno de los miembros del Consejo de Malvinas? Esta es una decisión que ni siquiera el Poder Ejecutivo puede tomar ya que pondría en duda el propio texto de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

A quienes refieren que el Brexit acercaría votos europeos a la Argentina que compensarían los votos perdidos de los países no alineados y otros, les recuerdo: la reciente resolución donde los productos pesqueros no pagarán aranceles al ingreso a Europa; la integración del Consejo de Seguridad, la OTAN; el rol de Estados Unidos y la propia conducción de las Naciones Unidas o, simplemente, la cuestión geopolítica instalada a partir de la pandemia que podría condicionar gran cantidad de votos. Y qué hablar, de los nuevos condicionamientos que habría de adquirir el país para obtener algunos votos, agregando más colonización a la ya existente.

Existen suficientes antecedentes para calificar este camino como una aventura que, como las guerras, no se pueden poner en manos de unos pocos -supuestamente teóricos iluminados- que carecen de experiencia fuera de la jurídica o la docencia. No se ha hecho nada todavía o de suficiente entidad para llegar al objeto esperado con mayor certeza y, desde una posición de fortaleza que la Argentina carece en la actualidad y probablemente por muchos años.

A mi juicio una decisión de Argentina en este sentido sería funcional a los intereses británicos y no pondría en sano juicio en manos de tres, cuatro, cinco personas, por más hábiles que fuesen, el destino de un territorio legítimo, inalienable, imprescriptible e irrenunciable de todos los argentinos.

La política argentina, debiera, en esta etapa, ser la de “poner la escoba detrás de la puerta” para hacer más difícil la ocupación de Malvinas, llevando adelante acciones directas que en su gran mayoría ya he explicitado en anteriores artículos (César Lerena “El ejercicio de la soberanía pacifica en el Atlántico Sur y Malvinas”, 6/6/2021; “La política transversal de la colonización argentina. De Thomas Bridge a Daniel Filmus, 26/6/2021); buscar acuerdos con nuestros socios del MERCOSUR y, fortalecernos en el Atlántico Sur y, muy especialmente, recomponer nuestra imagen como Nación predecible, independiente y soberana en el mundo.

La vida de intramuros en los entes internacionales puede hacer perder la realidad en quienes descansan en la tranquilidad de los salarios mensuales y carecen de pasión en las cuestiones relativas a la soberanía nacional.

Dr. César Augusto Lerena*

*Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA, Ex Asesor en la H. Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009 y, en prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021).

Informador Público   • 03/07/2021 •

viernes, 25 de junio de 2021

La Iglesia y los provida, señalados y puestos en una «lista negra» en Europa por su freno al aborto.

 

La Iglesia Católica y los grupos cristianos provida podrían ser incluidos en una lista negra europea por financiar el fin del aborto.

Este jueves 24 de junio se votará en el Parlamento Europeo la solicitud a los miembros de la Unión Europea para que “eliminen las barreras” que dificultan el acceso al aborto. Una medida que pretende presionar a los países con políticas próvida para que reconozcan “la salud sexual y reproductiva” como “un pilar fundamental de los derechos de las mujeres y la igualdad de género”.

El proyecto, más conocido como "Informe Matić" y presentado por el eurodiputado croata Perdrag Matić en marzo de este año podría limitar la soberanía de los estados de la Unión Europea y establecer el aborto como un "derecho global".

Para ello, el Foro Parlamentario Europeo para los Derechos Sexuales y Reproductivos, que engloba a diputados de diferentes países, ha elaborado un informe destinado a desacreditar y desprestigiar a organizaciones cristianas, próvida e incluso a la Iglesia Católica por su “financiación antigénero”. Todos ellos han sido definidos en el informe como “extremistas religiosos” o pertenecientes a la “extrema derecha”.

Los católicos y provida, en el punto de mira

El informe, titulado “La punta del iceberg: financiadores religiosos extremistas contra los derechos humanos para la sexualidad y la salud reproductiva en Europa” concluye que entre 2009 y 2018, 707 millones de dólares han sido destinados a vetar o acabar con los "derechos sexuales y reproductivos".

Todo ello, afirma el documento, transmite “la imagen de una comunidad transnacional de extremistas religiosos con ideas afines y actores de extrema derecha que toman decisiones estratégicas de financiación a través de las fronteras internacionales”.

Entre estos financiadores y organizaciones a los que apunta el informe, se encuentra el Vaticano, algunos cardenales europeos como Christoph Schönborn y las organizaciones españolas CitizenGO, Fundación Valores y Sociedad o la Fundación Provida Cataluña.

Una lista negra

En el ámbito internacional, el informe señala la fundación Jerome Lejeune; Comunión y Liberación; los Caballeros de Colón; el Opus Dei o Tradición, Familia y Propiedad, así como personalidades concretas como la familia Slim de México, el sacerdote polaco Tadeusz Rydzyk o varios funcionarios del Vaticano.

El Foro Parlamentario Europeo ha propuesto incluir en la votación de este jueves 24 de junio una enmienda que ratifique la preocupación de la Unión Europea “por la inclusión en el registro de transparencia de organizaciones” como Profesionales por la Ética, la Federación de Asociaciones de Familias Católicas de Europa o One of Us, entre otros.

Todas estas organizaciones “están autorizadas a trabajar abiertamente con instituciones públicas para el declive de los derechos sexuales y reproductivos”, y pasarían a engrosar “la primera lista negra de organizaciones cristianas de la Unión Europea”.

El apoyo de los más ricos del planeta

Los impulsores del informe, el Foro Parlamentario Europeo por los derechos sexuales y reproductivos, cuentan con el apoyo de las organizaciones más ricas del planeta, como son la Fundación Bill y Melinda Gates, la Comisión Europea o la Open Society de George Soros.

Para Carlos Astiz, autor de El Proyecto Soros y la alianza entre la izquierda y el gran capital este grupo de impulsores “globalistas” del EPF  “coinciden en una agenda compartida” de objetivos como “la imposición del pensamiento único, apoyo a la inmigración descontrolada; despenalización de las drogas y la eutanasia; aborto y reducción de la reproducción”.

El Proyecto Soros de Carlos Astiz. 

ReL  23 junio 2021

miércoles, 23 de junio de 2021

La Iglesia de la propaganda

 

Quienes molestan son quienes adhieren, por razones históricas y teológicas, sobrenaturales, a la Gran Tradición católica, y se resisten a adoptar los «nuevos paradigmas» propuestos y sostenidos oficialmente.

Monseñor Héctor Aguer

Si no recuerdo mal fue a mi querido maestro el Padre Julio Meinvielle a quién escuche por primera vez la expresión que encabeza como título esta nota. Se refería a la situación en que la Iglesia, mundanizada, se atiene ante todo a lo que es cultural o políticamente «correcto», con la intención de no disgustar al mundo. En el diccionario de la Real Academia Española encontramos esta acepción del término propaganda, en referencia a la antigua Congregación romana De propaganda Fide (que actualmente se llama «Para la Evangelización de los Pueblos»); por extensión se dice de una «asociación que tiene por fin propagar doctrinas, opiniones, etc., y de dar a conocer algo para atraer adeptos». Cabe entonces el sentido y se lo damos en este trabajo.

El Concilio Vaticano II (1962-1965) ha promovido decididamente la renovación de la Iglesia. Como repetidas veces lo señaló Benedicto XVI, los documentos aprobados en esa importantísima Asamblea eclesial, deben ser leídos a la luz de la gran Tradición católica. La consigna ha sido la adaptación de las realidades de la Iglesia a la situación del mundo entonces contemporáneo, lo que más temprano o más tarde se ha hecho en otros momentos de la historia. Este es un aspecto de la cuestión, el histórico, de lo más interesante, pero no me es posible detenerme ahora en su consideración. Lo que pudo llamar la atención en el Concilio de los papas Juan XXIII y Pablo VI es la insistencia en ese propósito; que en algún caso llegó a los límites de la obsesión. Como ejemplo, me limito al Decreto Perfectae caritatis, sobre la vida religiosa, si no he contado mal ese designio se reitera 21 veces. Anoto: «según lo aconsejan nuestros tiempos», «en las circunstancias del tiempo actual», «adecuada renovación», «para la adecuada renovación de los monasterios de monjas», «su manera de vivir ha de revisarse» (se refieren a los monasterios puramente contemplativos), «adaptación a las cambiadas condiciones de los tiempos», «a la luz de las circunstancias del mundo presente», «las mejores acomodaciones a las circunstancias de nuestro tiempo», «suprimiendo las ordenaciones que resulten anticuadas», «dar leyes sobre una adecuada renovación», «la adaptación de la vida religiosa a las exigencias de nuestro tiempo», «acomódense a las necesidades de tiempos y lugares» (las obras propias de los institutos religiosos), «adáptense a las condiciones actuales», «estas normas de adecuada renovación», «renuévense las antiguas tradiciones y adáptense a las actuales necesidades», «que ajusten su vida a las exigencias actuales», «acomodado a las circunstancias de tiempos y lugares» (el hábito), «acomódese a las circunstancias de tiempos y lugares» (la clausura de las monjas). El Decreto contiene, obviamente, muchos elementos propios de la Gran Tradición de la Iglesia acerca de las diversas formas de vida religiosa -no podría ser de otra manera- pero llama la atención esa apelación tan repetida al aggiornamento, como se lo llamaba entonces, «la puesta al día». Además, en ningún momento, se menciona cuáles eran esas «necesidades de los tiempos». Lo cierto es que aún admitiendo que era necesaria y oportuna una renovación, en el posconcilio la identidad de la vida religiosa, la identidad -digo- no solamente ciertas circunstancias, ha sido gravemente dañada. Se desencadenó una crisis inédita de la cual nadie se ha hecho responsable, congregaciones beneméritas han quedado al borde de la extinción, y las vocaciones a la vida contemplativa claustral disminuyeron ostensiblemente. Esto ha llevado al cierre de no pocos monasterios de monjas, o su caída en un estado de anemia; lo mismo se puede lamentar de los monasterios masculinos. El Espíritu Santo que provee a la vida del Iglesia, ha suscitado reacciones y reemplazos. Pero en estos últimos años otras intervenciones desafortunadas han vuelto a suscitar el peligro. Me refiero a la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere y la Instrucción aplicativa Cor orans. De estos dos documentos me he ocupado recientemente. Aquella crisis sucedió para beneplácito del mundo, que se regocija -aún de manera silente- cuando la Iglesia decae.

Pareciera que los pastores no advierten, en su afán de ayudar al mundo, esa inclinación a lo cultural y políticamente «correcto». Lo que la propaganda difunde constituye un peligro de identificación con él; es el peor servicio que le podrían brindar. Se insiste en elogiar medidas absurdas, y en copiar las orientaciones seculares que se universalizan prescindiendo de Dios. Se omite la función profética de denunciar y reprobar lo que lleva a la perdición de muchas almas. Los fieles bien formados y fervorosos no pueden menos que escandalizarse de tal defección.

Lo que he advertido acerca de la vida religiosa, se ha convertido en una manía del cambio en todos los órdenes, lo que ha llevado a la devastación de la liturgia y a la incertidumbre acerca de la verdad doctrinal. Todo se mueve, debe moverse, la estabilidad del idéntico es arrollado por el ímpetu del río, que según se dice constituye hoy en día la realidad de la Iglesia.

Otra cuestión que yo adscribo a la Iglesia de la Propaganda es la «jubilación» de los obispos a los 75 años; tema que en mi opinión puede relacionarse con la moderna adoración de la juventud, que en la Iglesia se asume con ánimo oportunista. Vale este juicio aun cuando no puede considerarse joven a quien ha entrado ya en la octava década de su vida. Digamos de paso que se incurre en una curiosa contradicción cuando se eligen papas, o sea, Obispos de Roma y de la Iglesia universal de 76 ó 77 años. El Concilio planteaba correctamente la cuestión en el Decreto Christus Dominus, 21: «Si por el peso de la edad o por otra causa grave, se hicieren los obispos diocesanos menos aptos (no incapaces, inútiles) para desempeñar su oficio, con encarecimiento se les ruega (enixe rogantur) que espontáneamente o invitados (entonces, no obligados) por la autoridad competente, presenten la renuncia a su cargo». Pero Pablo VI estableció, en 1969, la obligatoriedad de renunciar a los 75 años. La conclusión de ese número 21 de Christus Dominus me parece de máxima importancia: «de aceptarla, la autoridad competente (¿Cuál es esta, la Santa Sede o la diócesis que el obispo abandona, es decir, su sucesor?) proveerá a la congrua sustentación de los renunciantes y a que se le reconozcan peculiares derechos». Conozco varios casos de obispos eméritos que fueron abandonados a su suerte. Venciendo un cierto pudor me permito referirme aquí a mi propio caso. Dos días hábiles después de cumplir 75 años, el Encargado de Negocios de la Nunciatura Apostólica (el Nuncio había sido trasladado recientemente) me comunicó que había sido «misericordiado»: mi renuncia había sido aceptada. Mi sucesor debía asumir inmediatamente y yo debía dejar el palacio arzobispal. Mi sucesor no estuvo de acuerdo con que yo residiera en el lugar que había elegido, el Seminario Mayor; al cual durante veinte años había concurrido todos los sábados. Además mis vacaciones, durante ese tiempo, eran con los seminaristas; durante su período de descanso, en Tandil. Era lógico: quien me sucedió traía el designio de cambiar radicalmente la orientación del seminario; yo no podía estar allí. Tuve que retirarme entonces a una Casa Sacerdotal, que yo había erigido en una parroquia de la periferia, donde el antiguo Seminario Menor había sido reemplazado por un colegio. Durante los dos años y ocho meses que siguieron no recibí ninguna información ni invitación de la arquidiócesis. Fue un tiempo de «inexistencia eclesial», de «exilium in patria», hasta que decidí mudarme a Buenos Aires, donde resido actualmente.

Los avatares que he recordado son cosa secundaria. En mi opinión, la obligación de renunciar a los 75 años es contraria a toda la historia de la Iglesia, es algo insólito en ella, contradice asimismo a una elemental teología del Episcopado. Basta recordar que, según San Ignacio de Antioquía, el Obispo representa en su Iglesia a Dios Padre, nada menos. El obispo contrae con su diócesis un vínculo misterioso, sobrenatural, el cual implica que debe vivir en ella; y vivir en ella siendo su pastor; se trata de una realidad teológica, no meramente canónica. Este mismo criterio invita a repensar el hecho -tan común actualmente- que un obispo pase por dos, tres y hasta cuatro diócesis sucesivas. Además, se trata de un arbitrio desactualizado, ya que un hombre de 75 años suele estar hoy en día en condiciones de salud, y en capacidad personal para la actividad mucho mejor que medio siglo atrás. Pero la «jubilación» de los obispos brinda la oportunidad de designar otros con la orientación que en el momento se prefiere, y queda bien para el mundo; es otro rasgo de la Iglesia de la Propaganda. A propósito de este asunto, me parece oportuno mencionar lo que ocurre en la Argentina. Son designados numerosos Obispos Auxiliares, que en poco tiempo se convierten en coadjutores, diocesanos o arzobispos. Llama también la atención cuántos de estos nombramientos proceden de las misma diócesis del Gran Buenos Aires.

En estos días nuestros, muchos temen la división de la Iglesia. Desde una perspectiva relativista se apunta como responsables a los grupos de conservadores y progresistas, como si fueran igualmente ideologizados; ambos deberían sumergirse en el gran río que es la Iglesia, donde caben todos (no nos engañemos: en realidad, para el relativismo unos más que otros), o considerarse cada uno cara de gran poliedro, que es la figura eclesial. En esa visión quienes molestan son quienes adhieren, por razones históricas y teológicas, sobrenaturales, a la Gran Tradición católica, y se resisten a adoptar los «nuevos paradigmas» propuestos y sostenidos oficialmente. Conservadores y progresistas (quizás estos nombres no sean los adecuados), si no endurecen e ideologizan su posición, podrían ser matices respetuosos de la ortodoxia doctrinal, y compartir pacíficamente la tarea pastoral. La división de la Iglesia ya está en curso de realización con las posturas de la Iglesia de Alemania y sus Sínodos que «huelen» a cisma y a herejía; y cuyos errores son proclamados públicamente. Exagerando un poco, pero no demasiado, diré que Martín Lutero, allí donde se encuentre, estará disgutado y pensará «¿por qué a mí me tuvo que tocar un León X?». Recordemos que fue ese pontífice quien, en 1520, condenó las tesis luteranas en la Bula Exsurge Domine, que el heresiarca quemó públicamente. Al año siguiente el Papa Medicis ratificó la reprobación mediante la Bula Decet Romanum Pontificem. Ahora Lutero es «comprendido». Son muchos los fieles católicos que esperan una orientación de la Santa Sede, para saber a qué atenerse acerca de lo que se trama en tierra germánica. Es preciso orar mucho, pidiendo al Esposo de la Iglesia que la libre del cisma y de la herejía; invocando la intercesión de María, Madre de la Iglesia, y de San José, su Patrono, en este año que le está dedicado. El relativismo se inquieta por escaramuzas menores, e ignora la gran batalla que el demonio libra contra la Catholica, difundiendo en ella la indiferencia ante la Verdad y una preocupación horizontalista por los problemas del mundo; que necesita de ella, ante todo, sin disimulos y tapujos, la predicación del Nombre Salvador de Jesucristo.

En este mismo contexto se ubica el hallazgo o redescubrimiento de la antiquísima institución de los sínodos. Se habla entonces de sinodalidad como modelo de organización y gobierno eclesial: hacer juntos (syn) el camino (hodós). Es así como se ha promovido la realización de sínodos en las diócesis. Más aún, algunos proponen un sínodo general de toda la Iglesia, un parlamentarismo general, que dejaría desubicadas o «aplanadas» a las autoridades de cada unidad eclesial. ¿A dónde llevaría el camino de una «Iglesia en salida»? ¿Qué es lo que juntos (syn) deberíamos dejar? La consecuencia sería el desorden, la confusión, el abandono de la tradición eclesial en pos de los «nuevos paradigmas». Estas fantasías (mitos los llamaba el Apóstol) intentan cubrir el fracaso de la pastoral concreta en todos los niveles; y los problemas gravísimos en el clero de muchos países. La respuesta verdadera a la situación de un mundo alejado de Dios está en el trabajo pastoral intenso y correctamente orientado; y en el cultivo de la vida de oración, que nos sitúe en manos del Señor. La solución no es reformista de las dimensiones organizativa y económica. Pobreza a la fuerza: los prelados no podrán recibir obsequios que cuesten más de 40 euros. Confieso que durante mi episcopado recibí varios muy importantes, que me pemitieron edificar varias capillas en las zonas periféricas; actualmente son parroquias. No he guardado ni un centavo para mí; puedo decir con sencillez que soy pobre, y que me basta con la asignación mensual que todos los obispos tienen en el país. No tengo casa propia, ni auto, ni bienes, vivo en un Hogar para sacerdotes de la arquidiócesis de Buenos Aires. Es más que suficiente.

La unidad de la Iglesia ha sido puesta a prueba duramente por la difusión del comunismo. No sólo ha sido perseguida directamente, si no que ahí donde se imponía procuraba la creación de una Iglesia Nacional, separada de Roma, que es el centro de la unidad. El caso emblemático de este propósito es China. Los obispos fieles resistieron martirialmente a la constitución de la «Iglesia Patriótica», para la que se consagraron obispos sin el nombramiento de la Santa Sede. En las últimas décadas China se ha convertido en un verdadero gigante económico, y esta condición, tan apreciada por el mundo, oculta el drama de la negación de una plena libertad religiosa.

La iglesia de la propaganda ha adherido con entusiasmo a esa importancia que China ha adquirido en el mundo, y dando la espalda a los obispos que mantuvieron la fidelidad a la unidad católica, los ha desplazado para legitimar a los patrióticos. Es un movimiento típico de acomodo político y cultural. La Iglesia se debe todavía plantear seriamente la misión para la conversión de China; y tendría que aprovechar para ello los cambios registrados en el orden económico y social, a partir de la fe vigorosa de los católicos chinos. Y procurar el crecimiento de las comunidades eclesiales, y su expansión en el vasto territorio. El éxito de la combinación del capitalismo con el totalitarismo estatal no puede ocultar el menoscabo, y la falta de libertad. Cabe señalar aquí las declaraciones de un arzobispo, Académico de las Ciencias Sociales de la Santa Sede, de cuya amistad guardo lejanos y bellos recuerdos, que ha dicho que el régimen chino es un modelo de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia. Si tales dichos expresaron su convicción personal, o si se los han inspirado oficialmente, constituye un ejemplo precioso de lo que es capaz la Iglesia de la Propaganda. En los últimos años han abundado tales modelos, para tristeza de muchísimos católicos e indignación de no pocos.

Sin embargo de lo expresado, hay un tema en el cual China es un modelo a comprender e imitar. Después de imponer durante muchos años la política del hijo único, se advirtieron las consecuencias: disminución de la población y envejecimiento de la misma, por eso se intentó sin mucho éxito promover que en la familia tuvieran dos. Ahora se reconoce la importancia de una población numerosa para sostener el crecimiento del país, y su intención de destacarse como gran potencia mundial. Noticias recientes dan cuenta de que ahora en China se permitirá tener un tercer hijo para lograr una mejor «estructura poblacional», superando los actuales 1400 millones de habitantes. No se trata solamente de una permisión o consejo, sino de un estímulo eficaz. Los especialistas hacen hincapié en propuestas políticas concretas, cómo «reducir el gasto de las familias en educación», «mejorar las bajas por natalidad», «mejorar los servicios en atención prenatal y posnatal», «desarrollar un sistema universal de servicios de cuidado infantil». Se trata entonces de «abordar algunos de los obstáculos que impiden a las familias tener más hijos». La alarma saltó porque la cifra de nacimientos descendió por cuarto año consecutivo, y se tomó cuenta que la tasa de fertilidad, quedó en 1,3 hijos por mujer, cuando las Naciones Unidas estima que ha de ser 2,1 para mantener una población estable.

La Argentina es un territorio muy extenso, apenas semipoblado. La consigna de Juan Bautista Alberti «gobernar es poblar» debería ser asumida según una interpretación original, y de acuerdo con las circunstancias actuales. Desdichadamente, en la historia Argentina del siglo XX se han registrado desprecios y atentados contra el don de la vida, que han marcado a la sociedad. Nos amenaza, como a las viejas naciones de Europa, la triste perspectiva del invierno demográfico. La Iglesia de la propaganda boicoteó siempre, con designios burgueses, la aplicación concreta de la Encíclica Humanae vitae, documento profético de Pablo VI. Aun la pastoral popular que tiene como objeto a los pobres, no ha sabido instrumentar correctamente el tema de la natalidad; y exigir a los gobiernos que renuncien a sus planes clientelistas, y pongan el dinero allí donde corresponde para promover y asegurar la grandeza del país. No se puede negar que la corrupción de la Teología Moral en los años posconciliares apuntó siempre contra la Humanae vitae; y varias generaciones sacerdotales se deformaron, y difundieron esos errores entre los fieles. La reacción de San Juan Pablo II y Benedicto XVI atenuó un tanto ese proceso; pero es tarea de los obispos y formadores de Seminario aplicar la Doctrina del Iglesia con serenidad y sin fisuras.

El Vaticano posee un servicio diplomático de alta calidad técnica, y extendido a muchas naciones del mundo. Se supone que sin alterar su identidad propia debe servir a la obra evangelizadora de Iglesia. Sus características lo exponen a mundanizarse y olvidar esa referencia. Lo ideal sería que quienes se preparan para ofrecer ese servicio se santifiquen, y lo ejerzan con una conciencia verdaderamente eclesial. Lamentablemente, por acción u omisión, pueden servir a los designios de la Iglesia de la Propaganda: «todo bien, no hay problema». Me parece que esto es lo que ha ocurrido en ocasión de la visita del presidente argentino a la Santa Sede. El doctor Alberto Fernández es el principal responsable de la reciente legalización del aborto. Los medios de comunicación han señalado que el sumo Pontífice le otorgó una entrevista de sólo 25 minutos, y le puso mala cara ya que las fotos no registran sonrisa alguna. Pero, a continuación, el Presidente se reunió con el Secretario de Estado, Cardenal Parolín y Monseñor Gallagher, encargado de las relaciones diplomáticas. La Oficina de Prensa (Sala Stampa) publicó una nota sobre esta segunda reunión, que es un elogio desmedido de las relaciones entre la Argentina y la Santa Sede, como si estas pasarán por su mejor momento. Una mano de cal y otra de arena. De la tragedia que el Doctor Fernández ha desencadenado en el país, ni media palabra. Esta actitud de la Santa Sede confirma las reticencias del Episcopado Argentino en la lucha a favor del niño por nacer. Ya no vivimos en los tiempos de San Juan Pablo II. La Conferencia Episcopal ve con malos ojos a las asociaciones y movimientos provida. El 28 de Diciembre pasado, cuando el Senado de la Nación se reunía para tratar el proyecto de ley abortista, que tenía ya media sanción de la Cámara de Diputados, se agolpó una multitud ante el Palacio del Congreso, en vigilia expectante y para reafirmar la oposición al proyecto que finalmente sería aprobado. Asistí yo, que no soy, en cuanto emérito, miembro de la Conferencia Episcopal Argentina. Fui recibido con alborozo, que expresaba la gratitud de los presentes por mi continuo trabajo sobre el tema. En esa ocasión pude departir con una delegación de pastores evangélicos, que se han destacado en la defensa de la vida inocente. Les agradecí su trabajo y los felicité por las declaraciones de la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), que han sido más claras y contundentes que las oficiales católicas.

No sé si habida cuenta de la degradación política del país hubiera sido posible evitar la sanción de esa ley inicua, pero ese claro testimonio de resistencia era lo que muchísimos fieles, y aun no católicos esperaban; y que lamentan la lastimosa ausencia que se ha dado. La Iglesia de la Propaganda puede estar satisfecha. Por ahora, concluyo aquí: los lectores, según su conocimiento e interés, pueden completar el panorama que aquí les ofrezco.

+ Héctor Aguer, Arzobispo emérito de La Plata

Académico de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

Académico de Número de la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro.

Académico Honorario de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino (Roma).

Buenos Aires, lunes 21 de junio de 2021.

Memoria de San Luis Gonzaga.

 InfoCatólica  – 22/06/21 6:32 AM


sábado, 12 de junio de 2021

Los niños muertos de las residencias canadienses: el nuevo pretexto anticatólico de Trudeau

Imagen de época de la Residencia Kamloops, donde se han encontrado 215 cadáveres de niños sin que se conozca todavía la causa de su muerte.

El pasado 27 de mayo, Rosanne Casimir, jefa de una reserva de indios shuswap, anunció el hallazgo de 215 cuerpos de niños indígenas en una fosa del Kamloops Indian Residential School (Columbia Británica, Canadá). Localizaron los restos gracias al empleo de radares de penetración terrestre y se desconoce la causa de sus muertes.

Pero como esa residencia del gobierno canadiense había sido gestionada por una congregación católica, este hecho está sirviendo para una nueva campaña de los medios de comunicación laicistas, con el apoyo del primer ministro Justin Trudeau, contra la Iglesia, exigiéndole disculpas por hechos aún no esclarecidos y que no le afectan solamente a ella, y que algunos consideran ya "genocidio".

La campaña está siendo eficaz, pues según una encuesta el 66% de los canadienses culpa a la Iglesia (de qué, exactamente, es otra cuestión) y solo el 34% al gobierno. Y, de hecho, dos representantes de las principales asociaciones indígenas de Canadá, Perry Bellegarde, jefe de la Asamblea de Primeras Naciones, y David Chartrand, vicepresidente del Consejo Nacional Métis, quieren visitar al Papa para que se disculpe.

Residencias del gobierno

El sacerdote Jorge Enrique Múgica, L.C. ha analizado en un artículo en Zenit el alcance de lo sucedido.

Entre 1883 y 1996, explica, unos 150.000 niños indígenas pasaron por 130 residencias instituidas por el gobierno canadiense, cuando todavía formaba parte del Imperio Británico, para asimilar a la población indígena. La gestión de las residencias fue confiada a diversas asociaciones religiosas, entre ellas, pero no solo, instituciones católicas, y finalmente también se hicieron cargo de ellas instancias oficiales de forma directa. La residencia de Kamloops fue confiada a los Misioneros Oblatos durante buena parte del periodo en que estuvo operativa y fue la que mayor número alumnos acogió.

"Ante todo", señala el padre Múgica, "habría que recordar que las residencias no fueron iniciativa de la Iglesia ni de ninguna otra confesión religiosa sino totalmente proyectos del gobierno civil... Las asociaciones religiosas se ocupaban de la disciplina en las escuelas, de la educación y de la organización del día a día al interior de las mismas".

Fue el gobierno quien en 1920 declaró obligatorio para los niños indígenas acudir a esas escuelas, "no fueron las iglesias las que arrebataban a los niños a algunas familias sino el gobierno por medio de una ley. Por otra parte, algunos niños ya eran huérfanos, lo que facilitaba aún más el traslado por parte del gobierno a una de las residencias".

Una comisión que estudia el caso ya había establecido en 2015 las causas de las muertes en las residencias:  al menos la mitad de los niños murieron de tuberculosis y otros de gripe y neumonía. Otras causas de muerte son ahogamiento, hipotermia y algunos por suicidio.

"Es legítimo preguntar", señala el padre Múgica, "si los niños que morían entonces tenían acceso a vacunas que en todo caso debería proporcionar el gobierno -piénsese la fácil correspondencia que se puede hacer entre tiempo y aparición de las mismas- o en los enseres necesarios como ropa adecuada y alimentos que también el gobierno debía -¿y daba?- a niños en un país donde las temperaturas no son las de Cancún y las residencias eran su propiedad".

El politólogo Pablo Muñoz Iturrieta ofrece otro análisis sobre esta cuestión, complementario al del padre Múgica.

"¿Qué hay entonces detrás de toda esta campaña emotivista que se aprovecha de la muerte de niños y que abandera Justin Trudeau?", se pregunta Múgica.

Intereses poco respetuosos de la población autóctona

Y apunta a una causa política: "A finales de junio de 2021 vence el plazo para que el primer ministro saque iniciativas legislativas en un congreso en el que no tiene mayoría su partido (el Partido Liberal de Canadá). Entre las iniciativas de ley en puerta está la aprobación de leyes indigenistas como la Ley C15 por la cual se sustrae de la soberanía del país a las poblaciones indígenas. Esa es una política impulsada por la ONU para un objetivo muy sencillo y que no es el de proteger al indígena: posibilitar que las empresas entren directamente, y sin mediación del Estado, en contacto con la población autóctona sustraída del poder del gobierno del país para poder quitarles sin trabas sus tierras a través de 'proyectos' que explotan la biodiversidad, minerales o petróleo. Después de todo eso es más sencillo que hacerlo por medio de las instancias gubernamentales y toda su burocracia".

 ReL  12 junio 2021

miércoles, 26 de mayo de 2021

Hungría muestra cómo puede ser eficaz una política familiar.

 

Hungría no había experimentado este número de bodas desde 1990. También hay que destacar que este gran aumento no ha llevado a un incremento de los divorcios. De hecho, ha ocurrido lo contrario ya que la tasa de divorcios continúa en caída para las parejas que se casaron entre 2105 o 2016.

por  Harry Benson 

 Recientemente he entrevistado a la ministra de Familia de Hungría Katalin Novak para saber por qué la tasa de nupcialidad [N.deR. el número de matrimonios por 1000 habitantes] se ha disparado un 72% en sólo 5 años. Su respuesta es que Hungría ha dado claros incentivos financieros y apoyo público a los matrimonios desde 2015. Esto contrasta con la política familiar del Reino Unido que paga a las parejas que se casan 250 libras pero les da 10.000 libras si no lo hacen.

La tasa de nupcialidad está mostrando claros signos de estabilización en toda Europa. Mi análisis de los datos de Eurostat muestra que en la mitad de los países europeos la tasa de nupcialidad ha aumentado en los últimos cinco años y en el 40% de ellos ha aumentado a lo largo de los últimos diez años

Sin embargo, el país que más destaca es Hungría, donde la tasa de nupcialidad con base en 1990 aumentó un 72% desde 2014, y el número de bodas un 69%, lo que es ampliamente el mayor aumento de Europa, si no del mundo.

Hungría no había experimentado este número de bodas desde 1990. También hay que destacar que este gran aumento no ha llevado a un incremento de los divorcios. De hecho, ha ocurrido lo contrario ya que la tasa de divorcios continúa en caída para las parejas que se casaron entre 2105 o 2016.

A modo de comparación, y dejando de lado a Chipre, donde las tasas de matrimonio aumentaron un 41% en cinco años, los siguientes aumentos más altos entre los principales países europeos fueron el +24% de Bulgaria, el +19% de la República Checa y el +18% de Austria. Las tasas de matrimonio en el Reino Unido apenas han variado desde mediados de la década de 2000.

¿A que se debe este aumento?

Según la ministra húngara para la Familia, Katalin Novak, que ha sido tan amable de hablar conmigo a través de Teams recientemente, hay dos razones:

La primera es una serie de políticas que ofrecen incentivos financieros a las parejas que se casan, introducidas por primera vez en 2015. Entre estos hay dos opciones para solicitar préstamos avalados por el gobierno, equivalentes a 30.000€ cada uno, a un interés bajo. Uno de los préstamos no está garantizado y puede ser usado para cualquier cosa. El otro puede ser usado solamente para proyectos específicos de nueva vivienda. Para las parejas que tengan dos hijos o que digan que los van a tener en un futuro, se condona el 30% de los créditos. Para aquellas con tres hijos se condonan completamente.

El propósito principal de estas políticas es hacer frente al desequilibrio demográfico húngaro e impulsar la natalidad. Aunque cualquier padre, incluyendo las familias monoparentales, puede solicitarlas basándose en la existencia de hijos, las desgravaciones sólo se aplican a las parejas casadas en edades comprendidas entre los 18 y los 40 años que vayan a tener hijos en el futuro.

La segunda es la mentalidad y los valores que hay detrás de esta política. Los políticos húngaros no se avergüenzan de su apoyo activo al matrimonio, que incluye derechos legales, premios públicos, y hablar sobre el matrimonio. En 2017, el gobierno estableció un instituto nacional para investigación sobre la familia que proporciona la base de pruebas y el análisis para la política pública sobre la familia.

El resultado es un incremento del 69% en el número de bodas que obviamente empieza en 2015.

La efectividad de estos incentivos financieros y abierto apoyo al matrimonio en Hungría contrasta con la política totalmente opuesta en el Reino Unido.

Los políticos británicos le dirán que el sistema de impuestos ofrece una desgravación fiscal transferible de 250 libras para las personas casadas. Lo que no le dirán es que el sistema de prestaciones penaliza a las parejas casadas hasta con 10.000 libras anuales en concepto de crédito universal perdido. Esta «penalización a las parejas» comenzó con la introducción de los créditos fiscales en 2004 y nunca se ha abordado y apenas se ha reconocido.

Desde luego no se reconoció en un reciente debate en la Cámara de los Lores donde la portavoz del gobierno, la baronesa Scott de Bybridge pareció extrañamente reacia a reconocer el volumen considerable de datos que demuestran que el matrimonio es, con mucho, la forma más satisfactoria de familia para las parejas y los niños.

 Change in European marriage rates
Data from Eurostat
Country     2019 vs 2009     2019 vs 2014
Hungary     +81%     +72%
Cyprus     +14%     +41%
Bulgaria     +20%     +24%
Czechia     +11%     +19%
Austria     +21%     +18%
Luxembourg     +0%     +17%
Romania     +0%     +12%
Slovakia     +10%     +10%
Belgium     -3%     +8%
Portugal     -16%     +7%
Croatia     -6%     +7%
Estonia     +25%     +6%
Latvia     +46%     +6%
Denmark     -12%     +6%
Germany     +9%     +4%
Spain     -5%     +3%
Italy     -21%     +0%
Slovenia     +0%     +0%
Serbia     +2%     +0%
Albania     +16%     -1%
UK     +2%     -2%
France     -10%     -3%
Poland     -27%     -4%
Netherlands     -16%     -5%
Lithuania     +8%     -8%
Greece     -17%     -10%
Finland     -29%     -11%
Switzerland     -17%     -12%
Ireland     -15%     -13%
Norway     -20%     -13%
Sweden     -8%     -15%
Malta     -7%     -20%

 Harry Benson

Publicado originalmente en «Marriage Foundation», traducido para InfoCatólica por Ana María Rodríguez

InfoCatólica  – 18/05/21 5:55 PM


sábado, 22 de mayo de 2021

El presidente de Malta, laborista y médico, dice que prefiere dimitir a firmar una ley de aborto

George William Vella es el Presidente de Malta, veterano político laborista y médico totalmente opuesto al aborto

George William Vella es desde 2019 el presidente de Malta. Este cargo de Jefe de Estado, en mandatos de 5 años, lo designa el Parlamento único de la isla, y en su caso contó con la aprobación del Partido Nacionalista (de derechas) y del suyo propio, el Partido Laborista (de izquierdas).

Vella tiene 2 hijos, 7 nietos, es médico especializado en medicina familiar y es bien conocido en el Parlamento porque lleva en él desde 1976. También ha sido durante 7 años Ministro de Exteriores: sabe lo que pasa por el mundo.

Ahora ha llamado la atención de la prensa internacional al declarar su absoluta oposición al aborto, hasta el punto de decir que prefiere dimitir del cargo antes que firmar una ley que legalice el aborto en este país isleño europeo de 500.000 habitantes, de los que el 90% se declaran católicos.

Dijo el 17 de mayo en NETnews que “nunca firmaré un proyecto de ley que implique la autorización de asesinato".

De acuerdo a Times of Malta, el presidente dijo que si bien la aprobación de un proyecto depende del Parlamento, “tengo la libertad, si no estoy de acuerdo con un proyecto de ley, de renunciar y volver a casa, no tengo ningún problema en hacer esto".

Cuando se le preguntó a Vella si pensaba que había casos en los que el aborto debería ser permisible, el presidente respondió: “O mataste o no mataste, no puede haber media muerte. Lo tengo muy claro, no hay peros".
George Wella, presidente de Malta, político laborista, médico de familia

George Wella, presidente de Malta, político laborista, médico de familia, deja claro que abortar es matar a un ser humano

Sólo una diputada díscola intenta legalizar el aborto

Pero no parece que Vella vaya a tener que dimitir. La parlamentaria Marlene Farrugia presentó el 12 de mayo un proyecto de ley para despenalizar el aborto, el primero de este tipo en el país mediterráneo, pero sin posibilidades de prosperar. Farrugia fue parlamentaria antes de los dos grandes partidos del país, y en 2016 creó su propio Partido Democrático, de la que es la única diputada. Es la primera vez que hay un diputado de un partido que no sea el Nacionalista o el Laborista.

Si en años anteriores Farrugia se mostró contra el aborto, el almacenamiento y congelación de seres humanos en fase embrionaria y la píldora del día después (que tiene efectos abortivos), ahora ha decidido impulsar su partido nuevo tratando el tema que nadie quiere, el aborto, diciendo que es posible a la vez defender la vida y despenalizar las prácticas que eliminan seres humanos en el seno materno.

El proyecto de ley propone eliminar tres artículos del Código Penal de Malta, que establecen que la persona que busque un aborto o ayude en su ejecución, puede ser condenado a hasta tres años de prisión. En realidad, no se ha juzgado a casi nadie por esta causa.

El Partido Laborista dijo que estaba abierto a discutir la despenalización, pero no quería someter el asunto a votación parlamentaria. El Partido Nacionalista dijo que nunca favorecería la despenalización porque defendía el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte.

El Arzobispo de Malta, Charles Scicluna, recordó el 13 de mayo que “el vientre de una madre es algo querido y santo, es allí donde la vida humana puede crecer. Oremos para que el útero siga siendo un lugar de vida, no un lugar donde se comete la matanza”, según citó el Times of Malta.

 ReL  21 mayo 2021

viernes, 14 de mayo de 2021

«El laicismo militante se nos presenta como una religión política propia de sistemas totalitarios»


Jaime Rossell es catedrático de Derecho Eclesiástico de la Universidad de Extremadura / Archivalencia

La Universidad Católica de Valencia ha celebrado una jornada sobre los Acuerdos Iglesia-Estado en la que además de analizar este importante hecho se hablado de varios conceptos clave como la libertad religiosa, la diferencia entre laicidad y laicismo, y los ataques que desde hace año recibe la Iglesia por parte de varios sectores políticos y sociales.

Una de las conclusiones de esta jornada es que la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (LORL) no necesita su derogación tal y como piden algunos, sino actualización con consenso parlamentario y alejado del intento de propugnar un “laicismo militante” y una “religión política”.

Según ha explicado el catedrático de la Universidad de Extremadura, Jaime Rossell y ha recogido el Arzobispado de Valencia “la cooperación Iglesia-Estado ha de moverse en un delicado equilibrio, construyendo un modelo de laicidad positiva que no de laicismo, defendido por partidos políticos y sectores sociales que podría convertirse en una suerte de religión política. Desde el Gobierno del PSOE de Pedro Sánchez en coalición con Unidas Podemos y apoyado puntualmente por otros grupos políticos, no es difícil pensar según lo expresado en diferentes documentos políticos y proposiciones de ley, que podría convertirse en realidad”.

Además, “esto daría paso a una ley sin consensos parlamentarios que alumbrase una nueva regulación que apuesta por el laicismo estatal más que por la neutralidad del Estado ante el hecho religioso. Ese laicismo militante se nos presenta al modo de una religión política propia de sistemas totalitarios, o en los que, en aras de una pretendida neutralidad, se excluya cualquier manifestación religiosa de la vida pública”, ha asegurado.

Rossell, quien es miembro de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia, ha afirmado igualmente que “cuando el PSOE habla de avanzar en el desarrollo del principio de laicidad, olvida el sentido en que se utiliza este término por nuestro Tribunal Constitucional (TC). Y esa llamada a no confundir entre funciones religiosas y estatales es suficiente como para no necesitar una modificación de la LORL en la que se especifique cómo debe regularse el uso de símbolos religiosos en el espacio público, la presencia o no de funcionarios en actos religiosos o la neutralidad del estado en los actos públicos”.

Cardenal Antonio Cañizares

El cardenal Cañizares, arzobispo de Valencia, también participó en esta jornada / Archivalencia

“La laicidad a la que se refiere el PSOE y en la que quiere seguir profundizando ya está garantizada en nuestro ordenamiento y amparada en la legislación en vigor. No es que la LORL no sea inmutable, pero ya protege suficientemente la cooperación de las confesiones religiosas, así como las concepciones no fideístas (ateos, agnósticos o indiferentes). Existe una coincidencia acerca de la necesidad de modificar la LOR adaptándola a los tiempos actuales, pero no por ello su derogación, como propuso ERC que lo que buscaba era seguir ahondando en la descentralización administrativa a través de la gestión del fenómeno religioso. La proposición de ley no prosperó, pero introdujo la necesidad de regulación de la libertad ideológica o de pensamiento y conciencia que se ha convertido en uno de los argumentos que se esgrimen para proponer una nueva ley”.

En este contexto, ha considerado que “tenemos que empezar a concienciarnos de que la libertad religiosa es buena y que la acción de la Iglesia católica es buena. Tenemos que ir hacia una defensa de la religión en la esfera pública”.

“Hay que defender un marco jurídico donde ejercer el derecho a la libertad religiosa sin que esto suponga defender un sistema igualitarista entre todas confesiones presentes en la UE. La reforma no necesita violentar el espíritu de la libertad religiosa individual y colectiva atendiendo a lo dispuesto por la Carta Magna, hasta el punto de que se ha convertido en modelo para los países de nuestro entorno y similar cultura jurídica. La Ley de 1980 sirvió para la concordia, que debería prevalecer en la España de 2021”, ha concluido Rossell.

 ReL  13 mayo 2021



jueves, 22 de abril de 2021

Todos, todas, todes

Irene Montero, ministra de Igualdad, fabricó algunas palabras en lenguaje inclusivo durante un acto de precampaña electoral de Unidas Podemos.

por Juan Manuel de Prada


   Nuestra derechita fofa se lo ha pasado pipa estos días mandándose por guasá el vídeo en el que Irene Montero dice «todos, todas y todes». Nuestra derechita fofa piensa que Irene Montero es una choni analfabeta a la que el macho alfa puso un casoplón y un ministerio; y, viéndola pegar patadas al diccionario, se regocija paulovianamente. Pero lo cierto es que Irene Montero es más lista que el hambre y una mujer con una hoja de ruta que desea imponer a la sociedad, sin importarle las risitas coyunturales de la derechita fofa (que pronto se helarán en sus labios).

Irene Montero sabe que, para instaurar la revolución antropológica a la que sirve, necesita cambiar las almas. ¿Por qué utiliza Irene Montero ese desquiciado lenguaje inclusivo, metiendo además en el guiso un género neutro inventado? Por la misma razón que el Gran Hermano introduce la neolengua en la novela de Orwell. Porque la vigilancia que se requiere para llevar a cabo esa gran labor de ingeniería social que cambie las almas no se basta con métodos de control tecnológico o de inducción de conductas a través de la propaganda. Porque, para que cambien las almas, hay primeramente que penetrar en ellas, donde tienen su nido las ‘palabras de la tribu’. Interviniendo el lenguaje, se interviene el pensamiento.

Foucault llamaba «microfísica del poder» a estas formas de dominación de los nuevos ingenieros sociales, que logran crear una sociedad disciplinar convirtiendo el cerebro de los sometidos en una cárcel. En efecto, a través de la imposición de una neolengua se puede someter a una sociedad entera; pues el lenguaje es el único instrumento que puede desgarrar el sentido común. El lenguaje, en fin, es el acontecimiento mismo del ejercicio del poder, el manual de instrucciones con el que se reformatean las almas. Cuando se logra que una persona, mientras habla, reprima el sentido común, para decir ‘todos y todas’, su propio cerebro se ha convertido ya en el carcelero de su pensamiento. La forma más eficaz de dominación de las conciencias -mucho más eficaz que cualquier artilugio tecnológico- es la creación de una neolengua que niegue la realidad y cree una realidad nueva; pues, una vez creada, surge el miedo gregario a salirse de ella. Y ese miedo de rebaño (miedo de todos, todas y todes) es el instrumento más formidable de la biopolítica, pues logra homogenizar las subjetividades, que pensando todas lo mismo se creen en cambio muy distintas porque pueden elegir rebanarse la polla o entromparse el coño (o simplemente ‘sentir’ que lo han hecho). Se trata, en fin, de ‘destruir el sentido común como asignación de identidades fijas’, tal como explica Deleuze.

Así se cambian las almas. Los hijos de esa derechita fofa que hoy se descojona de Irene Montero no sólo dirán ‘todos, todas y todes’ religiosamente (como ya dicen ‘todos y todas’, sin que sus papás se enteren), sino que desearán con toda su alma (reformateada) ser un ‘tode’ y no pararán hasta que sus papás lo acepten.

Publicado en ABC.

 22 abril 2021 ReL

martes, 20 de abril de 2021

Leonardo Castellani, escritor y profeta

 Leonardo Castellani (1899-1980), sacerdote jesuita, ha sido uno de los más grandes escritores argentinos del siglo XX, un gran apóstol de la Fe y un patriota.


por Iciar Recalde


El 15 de marzo de 1981 partió hacia la inmortalidad el sacerdote Leonardo Castellani. Con él desaparecía uno de los más lúcidos pensadores católicos del siglo XX.

Este hombre, que sintió arder dentro de sí la misión providencial de hacer Verdad, “una verdad por la cual se pueda vivir y morir (...) una verdad viva y vital” (San Agustín y Nosotros), había nacido en San Jerónimo del Rey, luego ciudad de Reconquista, en la provincia de Santa Fe, el 16 de noviembre de 1899. Hijo del florentino Luis Héctor Castellani, fundador del diario El Independiente, asesinado por la policía en medio de las luchas electorales de 1906, cuando Castellani era aún un niño, y de Catalina Contepomi.

En una Argentina intelectualmente desarmada, donde los hombres vivían de prestado, pidiendo al extranjero ojos, oídos, conciencia y sensibilidad, Castellani comenzó a forjar en la levadura del talento un estilo único y hondamente argentino, que tempranamente fuera ponderado en su autenticidad por Hugo Wast en el prólogo a Camperas (1931) y ratificado por Hernán Benítez como “género propio” en el Estudio Preliminar a Crítica Literaria (1945).

Evitado esmeradamente al día de hoy por las historias de la literatura, fue sin embargo uno de los principales forjadores del género policial argentino, reconocido exclusivamente por la voz solitaria de Rodolfo Walsh. Legó una obra crítica inmensa: 48 libros publicados en vida en editoriales sumergidas en el olvido y cientos de artículos de acentos huracanados esparcidos en los múltiples periódicos en los que participó. En la huella de Miguel de Cervantes y José Hernández, sintetizó el dominio del idioma con una destreza tal que le permitió peregrinar por todos los géneros existentes sin perder un ápice la preocupación teológica que está en el corazón de todos y cada uno: poesía, novela, fábula, cuentos, teatro, ensayos políticos, filosóficos, pedagógicos, psicológicos, crítica literaria, exégesis. Como está en el corazón de todos y cada uno el amor y la defensa de la Patria, cuyos dramas comprendió y combatió como pocos hombres de su tiempo, con el tono admonitor y el acento rudo de los profetas.

En 1913 ingresó como pupilo en el colegio de La Inmaculada perteneciente a la Compañía de Jesús en Santa Fe, donde se recibió de bachiller en 1917. Un año después, pasó al noviciado de los jesuitas en Córdoba y en 1923 ingresó en el seminario porteño de Villa Devoto. Entre 1924 y 1927 enseñó en el Colegio del Salvador y comenzó a publicar sus primeros cuentos y fábulas. En 1928 inició sus estudios de Teología y al año siguiente fue enviado a Roma a completarlos en la Universidad Gregoriana, donde se ordenó sacerdote. En 1932 se instaló en Francia por dos años y obtuvo el diploma de Estudios Superiores en Filosofía en la Sorbona.

Promediando la década infame, regresó al país donde continuó la labor docente que alternó con el ministerio sacerdotal, el periodismo y la publicación de sus primeros libros: Sentir la Argentina (1938), La Reforma de la enseñanza y Martita Ofelia (1939), Conversación y crítica filosófica (1941), Las nueve muertes del Padre Metri y El nuevo gobierno de Sancho (1942), entre otros.

En 1945 integró la lista por la Alianza Libertadora Nacionalista como candidato a diputado nacional para las elecciones de febrero de 1946, acontecimiento que ofició de preludio de un largo y tortuoso suceder de desventuras con el Provincial de su Orden que se ahondaron tras la publicación de las cartas Dic Ecclesiae, en donde Castellani esbozó una serie de críticas a la Compañía de Jesús, en las que ya comenzaba a asomar el audaz polemista fustigador del fariseísmo.

Se lo conminó, entonces, a abandonar la Orden voluntariamente, se rehusó y viajó a Europa con el objetivo infructuoso de exponer su caso. Fue confinado dos años en Manresa, de donde escapó en 1949 para regresar a la Argentina. Expulsado definitivamente de la Orden, se refugió temporalmente en la diócesis de Salta, donde subsistió como docente. Recién en 1952 le fueron devueltas sus cátedras en Buenos Aires, tres años después se lo rehabilitó para decir misa y en 1966 arregló su situación con la Iglesia, de la que jamás apostató y a la que sirvió en su fe hasta sus últimos días: “De modo que la primera parte deste protocolo consistiría en quejarme que la Iglesia me ha perseguido y la Patria me ha pospuesto y postergado; y de ahí concluir que hay un estrato de vitriolo en el fondo de la Iglesia y un gusano inmortal en el seno de la Patria. Pero después deso tendré que confesar que la Patria me ha dejado vivir -lo cual no es poco- y la Iglesia me ha enseñado la fe de Cristo” (Seis ensayos y tres cartas).

Los crímenes del liberalismo

Castellani golpeó como puños premiosos contra las puertas del liberalismo como causa fundante de los males del país: “Lo más conducente entre nosotros para probar que el liberalismo es pecado, es examinar los efectos del liberalismo en la Argentina. Son tan feos que sólo pueden proceder de un pecado. ‘Por sus frutos los discerniréis’. He aquí los diez crímenes (…) El liberalismo exterminó al indio. El liberalismo arruinó la educación argentina. El liberalismo relajó la familia argentina. El liberalismo esterilizó la inteligencia argentina. El liberalismo nos infundió un ánimo abatido (…) un complejo de inferior. El liberalismo mutiló a la Nación de su territorio natural histórico. El liberalismo empequeñeció a la Iglesia argentina. El liberalismo creó gratis el problema judío. El liberalismo nos enfeudó al extranjero. El liberalismo rompió la concordia y creó la división espiritual de los argentinos que actualmente se encamina a una crisis dolorosa” (Sentencias y aforismos políticos).

La Argentina era en consecuencia “como un cigarro fumado a la vez por las dos puntas” (Jauja, 1969), cuya norma era la “propensión a entregarse del todo al extranjero” (La religión y la libertad, 1956). La riqueza producida por el sudor del trabajador argentino sangraba hacia afuera y encadenaba al país a ser una semicolonia económicamente raquítica y espiritualmente vencida: “La cuestión económica y la política exterior, es decir, los dos problemas polos de todo gobierno real (...) nos eran dados hechos desde fuera; y para que nos creyésemos Nación, nos dejaban divertirnos, afanarnos y matarnos con los triquitraques sórdidos de la ‘política interna’”.

O sea, la farsa demoliberal que consistía “en el llamado juego de los partidos, instrumento artificial de una pseudodemocracia, que tiene poquísimo de política real (…) consiste simplemente, al final del proceso del régimen liberal, en que no hay partidos. No hay una cosa realmente partida -a no ser la concordia y el bien común de la Nación-, hay una sola cosa real. (...) Los partidos liberales (…) tienden a convertirse en una clase de hombres homogéneos moral, intelectual y hasta caractéricamente, que se adjudican como prebenda la función de gobernar, y luchan continuamente (…) por el poder; en el cual, si las cosas marchan como deben, lo justo es que se vayan turnando”, y dice más: “No había diferencia esencial alguna en los «programas» (…) ni en las «doctrinas». Lo cual no quiere decir no hubieran brutales diferencias en las codicias («quítate tú que me pongo yo»), obcecadas diferencias en los ánimos («nosotros somos los buenos, nosotros ni más ni menos; los otros son unos potros, comparados con nosotros»)” (Seis Ensayos y Tres Cartas).

Así, los dirigentes del liberalismo “cayeron en la tentación que ahora llaman «progresismo»; o sea, de vender el alma al diablo y las riquezas del país a los Malditos, a cambio de un aparatoso progreso técnico, al cual pagamos escandalosamente caro y no conseguimos entero, pues todavía estamos subdes, según nos echan en cara” (Jauja, 1969).

El fundamento de que una Nación rica y con sobradas condiciones de convertirse en potencia hubiese aceptado tan indigno vasallaje, o sea, la capitulación política y el expolio de la riqueza nacional, para Castellani estaba directamente ligado a la colonización espiritual del país: “Si caímos en redes de foráneos mercaderes, fue porque primero escuchamos silbos de foráneos masones, y el miasma sutil de la herejía había contaminado entre nosotros los intelectos. El Liberalismo antes de ser un mal sistema político y un mal método económico, es una mala teología, es una herejía, una cosa espiritual, que no se puede conjurar del todo sino en su propio centro, que es la región de la estratósfera donde combaten invisiblemente los espíritus” (Crítica Literaria). Por tanto: “La Argentina (…) no será del todo independiente mientras no sepa pensar sola” (La Reforma de la Enseñanza).

Palabras que parecen escritas hoy como azotes a la “idolatría” de lo políticamente correcto que viene imponiendo hace décadas una nueva “fe” donde prima el relativismo radical y la “libertad de opinión” por sobre la búsqueda de una verdad trascendente, cuyo corolario al decir de Castellani es el “chillar los ineptos hasta acallar al sabio” (El nuevo gobierno de Sancho).

Pensamiento que postula que todas las opiniones valen lo mismo, que todo es discutible hasta el derecho sagrado a la vida sobre el que se asientan el resto de los derechos, junto al consignismo vacuo anudado a reclamos histéricos de más derechos sin ninguna obligación del pensamiento progresista cuyos valores son los valores elementales del liberalismo que bajo ropajes variados mantiene su esencia: globalismo y cosmopolitismo, ataque a la tradición, tecnocracia y economía de libre mercado, individualismo y hedonismo, destrucción de la persona humana, de la familia y de la comunidad, democracia como el dominio de las minorías sobre las mayorías.

Guerra sin cuartel contra la nacionalidad en el suelo que lo único que produce para sus hijos es hambre, pobreza y dolor: “No son la Patria los que actualmente y desde hace mucho tiempo mangonean el país a su gusto o a gusto del diablo (…) No es la Patria la ideología liberal, la plutocracia mercantil ni el imperialismo extranjero; esas cosas no se pueden consagrar al Corazón de María. (…) ¡Cómo va a ser la Patria esta inmensa laguna en que andamos braceando con desesperación, nadando contra corriente y empantanándonos sin poder ir ni atrás ni adelante; esta casona derruida donde respiramos aire gastado, comemos pan duro, estamos inundados de mentiras y pamplinas, leemos o vemos cada días que nos dan en rostro, estamos vejados por el cretinismo ambiente y creciente, soportamos vergüenzas nacionales!” (Seis ensayos y tres cartas).

En defensa de la Tradición y la Cristiandad que reintegrasen a la Argentina su fisonomía católica e hispánica limpiándola de elementos extranjerizantes (“El eje permanente de la historia argentina es la pugna entre la tradición hispánica y el liberalismo foráneo, bajo cuyo signo nacimos a la ‘vida libre’”), Castellani formuló la necesidad de restauración de un principio de autoridad y de un orden moral justo. El país debía entrar en “la etapa de la inteligencia”, como elemento unificador de la vida afectiva comunitaria.

La Nación dependía de “muchos factores, algunos materiales como la geografía, la economía y la raza; otros formales como la religión, un ideal histórico común, y la lengua, que los une a todos”, que actúan como plataforma fundante de un ideal trascendente, elemento espiritual que hace posible la unidad nacional: “Una creencia común, que por trascendental cubra las diferencias contingentes individuales es el cemento indispensable de una sociedad que se concreta en un ideal nacional capaz de proponer una empresa conjunta con alcance universal” (Dinámica Social, 1951), porque “toda Nación para existir decentemente debe tener una misión en el mundo, una idea trascendental que realizar, llamada «el ideal nacional», porque así como el hombre no es fin de sí propio, tampoco las naciones” (Decíamos Ayer).

Es por eso que, a la par de la espera consoladora del único dogma del Credo aún no cumplido, el Venturus est, el regreso de Cristo a poner la justicia y el bien a la Tierra, llamó al despertar aunque más no sea de un puñado de argentinos dispuestos al sacrificio: “Y mientras ellos existan, aunque sea como generación sacrificada, la redención de la Argentina es posible” (Seis ensayos y tres cartas). Que así sea.

Publicado en Infobae.

ReL   17 abril 2021

lunes, 12 de abril de 2021

Hugo Wast y un libro singular

Hugo Wast (Gustavo Martínez Zubiría) nació en 1883 y murió en 1962. Fue padre de doce hijos.

por Sebastián Sánchez

Es menester indicar quién fue Hugo Wast pues, si es cierto que se trató de uno de los escritores más célebres de la primera mitad del siglo XX, no lo es menos que hace mucho su nombre sufre la condena de un ominoso silencio.

Presentando a Hugo Wast

Gustavo Martínez Zuviría, tal su verdadero nombre, fue uno de los más grandes escritores de La Argentina. Patriota de rancia aristocracia y, por ende, atento al Bien Común, era también cristiano viejo, cuya catolicidad se notaba en cada línea, como quería Chesterton. Fue también uno de los argentinos más leídos en el mundo pues sus obras tuvieron centenares de ediciones, muchas de ellas traducciones a lenguas como el alemán, checo, eslovaco, esloveno, francés, holandés, húngaro, italiano, inglés, japonés, noruego, portugués, polaco, ruso y vasco.

Muy joven se recibió de abogado y aunque se doctoró en derecho (para lo cual hubo de presentar dos tesis, pues la primera le fue rechazada por tratar la cuestión del “panteísmo de Estado”), apenas ejerció aquella profesión. Lo que sí abordó fue la política, entendida ésta como “oficio del alma” en pos del bien de su Patria. Fue Director de la Biblioteca Nacional durante dos décadas, diputado y también Ministro de Justicia e Instrucción Pública. Y, mientras tanto, se hizo del tiempo para escribir unos cuarenta libros.

Portada de "Don Bosco y su tiempo" de Hugo Wast.

Don Bosco y su tiempo de Hugo Wast es considerada por muchos la mejor biografía del santo.

Aunque emprendió magistralmente el ensayo y la biografía -la que dedicó a Don Bosco y su tiempo es considerada la mejor escrita sobre el santo-, Hugo Wast fue principalmente un novelista. En esas obras, que el público esperaba con expectación y leía con deleite, está presente todo lo humano, lo excelso y lo protervo, lo sublime como lo miserable. No sólo las virtudes, sino también los vicios quedaron señalados en su prosa fresca y sencilla, porque entendió que "el pecado es materia de arte. No se trata de escamotearlo, como si no existiera; pero si se lo presenta, es necesario presentarlo como pecado. Nada más".

Nuestro autor vivió el escarnio y la persecución, pero también el encomio y los reconocimientos. Por citar sólo un puñado de éstos últimos, destacamos que en 1928 la Real Academia Española lo designó Miembro Correspondiente y, poco después, el Papa Pío XI lo invistió Comendador Pontificio de la Orden de San Gregorio Magno, en mérito de su vasta labor literaria y religiosa. Asimismo, en 1954 el gobierno de España le confirió la Condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X, el Sabio. En la Madre Patria se lo leía y honraba sin miramientos y, de hecho, la primera edición de sus Obras completas fue publicada por la editorial Fax, en el Madrid de 1957.

Dos cosas queremos subrayar en esta sencilla evocación. En primer lugar, su antológico discurso ante el cardenal Pacelli, en el Congreso Eucarístico de Buenos Aires de 1934. Esos días de octubre, en los que “la noche tocó a su fin” en La Argentina, como afirmó Manuel Gálvez en paráfrasis de San Pablo, Wast pronunció una pieza extraordinaria que preludió la célebre alocución del Primado de España, el cardenal Gomá. Entre otras muchas cosas, dijo allí: “Buenos Aires, y cuando digo Buenos Aires digo la Nación y digo nuestra América y digo nuestra raza, se ha puesto de pie para seguir a Cristo y librar bajo su pabellón las supremas batallas contra las puertas del infierno, por la fe, por la familia, por la patria”.

Y una última mención acerca de su vida pública: en 1943, siendo a la sazón Ministro de Justicia, restauró la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas, tras largos años de hegemonía pedagógica laicista. Es cierto que la reparación duró poco –no tardó en ser derogada por el Peronismo- pero aquella decisión política subraya la valía de Wast como católico animoso por restaurar todo en Cristo.

¿Cómo es posible que este maestro de las letras castellanas haya desaparecido en la apreciación del gran público? En parte, ya lo hemos explicado, fue un autor católico y como tal sujeto a la persecución e incomprensión del Mundo. Él mismo lo afirmaba: “Soy un escritor con vocación de impopularidad”, que es lo mismo que decir lisa y llana incorrección política.

Hugo Wast.

Hugo Wast sigue siendo reeditado y leído, pese al silencio oficial sobre una obra fascinante.

Sus detractores, cuando se ocuparon de él, antes de terminar por “borrarlo del mapa” de la literatura, le apostrofaron de mil modos, hasta endosarle el consabido anatema de “antisemita”, cosa que Hugo Wast, en tanto católico cabal, jamás fue. Incluso sus libros fueron decomisados más de una vez de las librerías de Buenos Aires. No se lo menciona en las antologías al uso, ni forma parte de las historias oficiales de la literatura argentina. No obstante, y a Dios gracias, algunas de sus obras siguen siendo reeditadas por selectas editoriales católicas. Entre ellas, el libro que hoy presentamos.

 Autobiografía del hijito que no nació

"Mi cuerpo es tan pequeño todavía que no puede ser visto por los ojos de nadie, pero mi alma ya es tan grande como lo será siempre". Así comienza este magnífico libro, de género único, en el que un nascituro piensa y sufre, habla con los ángeles y arcángeles y sueña, como sueñan las almas inocentes, con ser un sacerdote al servicio de Cristo Rey.

La Autobiografía del hijito que no nació es el libro póstumo de Hugo Wast, el último tesoro que nos legó. Su intención fue clara y él mismo la anuncia: “Si con este libro lográsemos evitar que se disipe la vida de un niñito - ¡no más que uno! - (…) nos consideraríamos ricamente pagados, sin que nos importase nada el odio sobreviviente al haber expuesto con palabras claras las leyes de Dios y las enseñanzas de la Iglesia en materia pocas veces novelada”.

Hugo Wast sabía que el Mundo le odiaría por escribir esta obra -como lo odia hoy, cuando el librito adquiere dolorosa vigencia- pero lo que estaba en juego no admitía ambages ni tibiezas, como él mismo lo señala: “El autor de este libro no quiere tener que tomarse el trabajo de juntar sus propios huesos el día de la resurrección de la carne, pues, según la Vulgata, Dios dispersa los huesos de los que agradan a los hombres (Ps,52,6)".

Esta singular Autobiografía es una obra cristocéntrica y mariana, eucarística y marcadamente angelológica y, a la vez, profundamente humana. Cristocéntrica porque se expresa allí el escándalo de la Cruz y se manifiesta, en el sufrimiento del niño que sabe que se lo asesinará, aquello de San Pablo: "Cumplo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo" (Col 1, 24). Nada mejor que el dolor señorial de una criatura inocente para aprehender, siquiera en parte, el Misterio de la Redención de nuestro Señor. Porque no hay Gloria sin la Cruz, ni felicidad sin Calvario.

Y es también un libro mariano, porque capta la luz de la Maternidad de la Virgen y desde Ella analiza las luces y sombras de la maternidad humana. Gran parte del texto se sostiene en el suspenso acerca de la decisión de la madre terrena del nascituro, que se sacude en el terrible péndulo de ser fiel a su vocación materna, por un lado, y por el otro, a la tentación, azuzada por el diablo, de dar paso al egoísmo del marido y suyo propio para cometer el abominable crimen. Al hablar de su ángel guardián, que se estremece de amor al sólo nombre de la Señora, el niño dice que la mejor lección que éste le ha dado es "la de que Dios me ama desde antes que yo existiera con un amor inmenso y que la Santísima Virgen es Madre de Dios y también madre mía, otra madre que me quiere más que la que ahora me lleva en su seno".

Se trata también de un libro eucarístico. Temor y temblor producen las páginas en las que el pequeño nascituro ve iluminarse el seno materno por la luz irradiada por la Comunión. Y es también un libro angelológico pues no otro que su ángel guardián es el interlocutor del niñito, mientras se aproxima el desenlace terrible. Y es, finalmente, en escena sublime, el ángel custodio quien otorga al nascituro el milagro del Bautismo, diciéndole a uno de los practicantes del crimen: "Tenga piedad de este niño que todavía vive. Usted, que sabe la fórmula, bautícelo".

Portada de "Autobiografía del hijito que no nació".

"Autobiografía del hijito que no nació" (1963), obra póstuma de Hugo Wast, sintetiza lo mejor de su literatura y de su espíritu católico. Foto: Hispanidad.com

Libro profundamente humano, en fin, porque explica la naturaleza creatural del hombre -allí, en el confín de lo visible y lo invisible- desde la cual se desprende toda sana antropología, la que busca a Dios en el interior del hombre. Si la obra describe el horror del aborto, causado por la oscura aceptación de los padres, es para señalar otra "noche de las entregas", en las conciencias oscurecidas por el pecado, pero también para transmitir el sentido de nuestra esperanza. Porque eso es lo sublime del hombre, el ser capaz de lo peor, por su caída en el pecado, pero también de lo excelso y diáfano, por su tensión a Dios, por ser capax Dei.

Recomendamos vivamente este libro, sobre todo en este tiempo aciago en el que se cierne sobre los no nacidos la amenaza constante del aborto, pues si esta obra nos permite asomarnos al abismo del mal, sobre todo nos aproxima al Misterio de la Redención.

Y terminamos aquí, considerándonos más que satisfechos si con estas sencillas líneas lográsemos sumar un lector de la obra del entrañable Hugo Wast.

  ReL  07 abril 2021