viernes, 17 de enero de 2025

Cardenal Sarah: Occidente vive una «crisis identitaria» y una «dramática reducción de la razón»

 


El cardenal Sarah, durante una conferencia en The Napa Institute el 13 de junio de 2024.
No es Dios quien "ha muerto", sostiene el cardenal Sarah, sino el hombre que prescinde de Dios. En la imagen, durante una conferencia en The Napa Institute de Washington, D.C. el 13 de junio de 2024.

ReL

Acaba de publicarse en Italia un libro-entrevista en el que David Cantagalli interroga a fondo al cardenal Robert Sarah, de 79 años, prefecto de la Congregación para el Culto Divino entre 2014 y 2021, sobre la deriva de un mundo que se ha olvidado de Dios: ¿Dios existe? (Cantagalli).

Cada nuevo título del purpurado guineano viene a iluminar a un público católico que celebra su fe y su claridad. Lorenzo Bertocchi ha hablado con el cardenal Sarah sobre las cuestiones que aborda en su libro en el mensual italiano de apologética Il Timone:

El libro-entrevista del editor David Cantagalli con el cardenal Robert Sarah, prefecto emérito del Culto Divino, gira alrededor de una pregunta decisiva: "¿Dios existe?". Es la pregunta común a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Es la pregunta más profunda, la más humana.

En el cristianismo esta pregunta encuentra la respuesta más sorprendente, capaz de unir la experiencia subjetiva y emotiva con hechos reales e inteligibles. Sin embargo, esta pregunta parece estar hoy prohibida, o incluso ha sido malinterpretada en su lado racional y, por ende, relegada al trastero de la cultura, sobre todo la occidental. A esto debe añadirse una crisis de fe que parece golpear a la propia Iglesia católica, aquella en la que "subsiste la única Iglesia de Cristo" (cfr. Constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, n. 8).

-Eminencia, en su último libro-entrevista ¿Dios existe? usted escribe que quien ha muerto en Occidente es el hombre, no Dios. ¿Por qué?

-Occidente vive una profunda crisis identitaria, antropológica, en la que el hombre, en su verdad y belleza, parece que ya no es consciente de su dignidad y su vocación a la felicidad, al cumplimento del propio ser personal. Es obvio que todo esto tiene raíces remotas, a partir de la sustitución del agustiniano amo ergo sum (amo, por lo tanto soy) con el cartesiano cogito ergo sum (pienso, por lo tanto existo), reduciendo de este modo la ontología relacional a la autoconciencia subjetiva, privando al hombre de esa sana relación con lo real sobre la que se funda la ontología, el conocimiento del ser.

Robert Sarah, '¿Dios existe?' (Cantagalli).

Robert Sarah, '¿Dios existe?' (Cantagalli).

»Dios no ha muerto porque no puede morir y porque el corazón del hombre que mínimamente se escuche a sí mismo está hecho para buscar el significado último y, por tanto, para la relación libre con el Misterio, hacia el cual, si no se censura como hombre, tiende naturalmente y, por consiguiente, racionalmente. Afirmando que "el hombre ha muerto", he querido subrayar la dramática reducción de la razón humana que se vive en un Occidente secularizado, materialista, consumista, relativista y, en última instancia, nihilista. Si el hombre occidental no redescubre el vigor y la belleza de lo que es afrontar las preguntas fundamentales de la existencia, si no se "despierta" de la ilusión de la omnipotencia tecno-científicista, corre el riesgo de no tener ya más razones para existir; corre el riesgo de "acabar con el hombre", como ha denunciado el filósofo metafísico francés Rémi Brague.

»Diciéndolo con palabras muy simples, Dios es la fuente de origen y el hombre el río. Si el río se separa de la fuente de origen, el río se seca. Del mismo modo, el hombre que se separa de Dios no puede tener buena salud física, está ya muerto.

-En Occidente parece que se reduce cada vez más el número de bautizados y los cristianos que se dicen tales a menudo viven con una fe "hecha a sí misma". ¿Cómo ve un cardenal africano la Iglesia en Occidente? ¿Y qué pueden aportar las iglesia africanas a Europa y al mundo?

-Las iglesias occidentales europeas son históricamente "iglesias madres"; y amar y reconocer a "la madre" es algo fundamental para todos. La riqueza de fe, doctrinal, teológica, litúrgica y espiritual que las iglesias de antigua fundación llevan consigo, con la condición de que se acuerden de ello y sigan ofreciéndola a toda la Iglesia y al mundo, no podrá ser ignorada.

»Tal vez, como le sucede a un joven que, capaz de asombrarse, le indica la realidad a un adulto un poco distraído, las iglesias africanas puedan ofrecer a toda la Iglesia esa frescura de fe, esa autenticidad y ese entusiasmo que, quizás, no emerge en Occidente. No debemos olvidar nunca el elevadísimo precio que están pagando las iglesias en África en términos de martirio violento; ciertamente será fecundo, semilla de nuevos cristianos.

-En más de una ocasión, el papa Benedicto XVI ha hablado de la crisis de fe como el motivo real de una crisis que parece afectar también a la Iglesia. ¿Qué significa? ¿Que quienes se consagran a Dios en realidad no creen en Él de verdad?

-Sobre el hecho de que hay una crisis de fe no creo que pueda haber duda al respecto. Más bien al contrario, diría que la crisis de fe es, hoy en día, la más profunda y crucial. Yo no diría que los consagrados "no creen"; es más, estoy convencido de que, precisamente por las condiciones culturalmente desfavorables a la radicalidad de la virginidad por el Reino de los Cielos, quien hoy responde a la vocación tiene un intención inicial seria y radical. El punto más discutido es el de la fidelidad, a lo largo del tiempo, a la tarea que Dios ha asignado. En un contexto cultural cada vez más hostil, con la fragmentación de las relaciones, que no hace percibir el apoyo y el calor de una comunidad creyente, es cada vez más complejo vivir la radicalidad del Evangelio. Creo que este es el punto crucial para todos los laicos y consagrados, para todos los bautizados.

»Jesús no inventó una religión para célibes, sino que nos donó la Iglesia, que es su Su presencia, la Presencia divina en el mundo, una compañía extraordinaria guiada al destino último del hombre. Solo viviendo esta experiencia existencialmente significativa es posible el milagro de la fidelidad, del testimonio y, por ende, de la conversión de los hermanos que aun no han conocido el amor de Dios. Esta experiencia de renovación es lo que quería decir el papa Benedicto XVI con la expresión "minorías creativas" y, por tanto, misioneras.

'Desde lo más hondo de nuestros corazones' (Palabra).

'Desde lo más hondo de nuestros corazones' (Palabra): las reflexiones de Benedicto XVI y del cardenal Sarah sobre el sacerdocio.

-A veces se oye a laicos, sacerdotes e incluso obispos poner en duda su pertenencia a la Iglesia católica aduciendo las razones más diversas y que, en algunos detalles, parecen sensatas. ¿Por qué es importante, para los laicos y consagrados, no abandonar nunca la Iglesia "una, santa, católica y apostólica"?

-Quien se va, siempre se equivoca. Se equivoca porque abandona a la Madre; se equivoca porque lleva a cabo un peligrosísimo acto de soberbia, erigiéndose en juez de la Iglesia. A veces no todo es inmediatamente comprensible, y algunas cosas pueden parecer del todo inoportunas, que no han sido adecuadamente ponderadas, incluso pastoralmente infundadas o perjudiciales; a pesar de todo esto, ello no autoriza a irse.

»La Iglesia es ante todo, en su totalidad, indefectible (es decir, que no puede dejar de ser) e infalible (es decir, no puede errar de manera total respecto a la fe). Además, es jerárquica y, si somos católicos, debemos reconocer que atañe a los máximos niveles de la jerarquía la tarea de intervenir y señalar los eventuales problemas que surjan respecto a la fe y la doctrina. San Cipriano afirmaba que nadie puede tener a Dios como Padre si no tiene a la Iglesia como madre. Creo que todos los fieles, laicos y consagrados, deben tener presente este axioma, tanto en el juicio como en el comportamiento.

»Como indicó eficazmente Benedicto XVI, no debemos crear una "nueva Iglesia"; ya se intentó y se fracasó. Tenemos que amar esta Iglesia, sufrir con ella y por ella, y reconocer que en ella subsiste la Iglesia de Dios y que de ella recibimos todos los medios para la salvación, de la que tenemos una extrema necesidad.

-En la Carta a Diogneto se dice que los "cristianos habitan este mundo pero no son del mundo". ¿Quiere decir tal vez que los cristianos deben huir de la realidad en la que viven? ¿Cómo permanecer hoy en el mundo como cristianos?

-No tenemos otro lugar donde vivir nuestra existencia terrenal. El mundo, con sus contradicciones y sus límites, es el lugar que Dios ha amado tanto que le dio Su único Hijo. Es necesario evitar siempre los dos extremos: rechazar al mundo en su totalidad o dejarse englobar por él.

»En el Evangelio de Juan encontramos los dos conceptos de mundo que tienen que coexistir siempre en el cristiano, y esta es una de las dimensiones paradójicas de nuestra fe. El mundo como "lugar de las tinieblas" que ha rechazado y rechaza la luz que es Cristo, y el mundo como criatura de Dios, como ese "algo bueno" en la que vive el hombre, que es "algo muy bueno" (cfr. Gn 2).

»Diogneto tiene razón: vivimos en el mundo, obramos en él y caminos en la fe buscando la llegada del Reino de Dios; por consiguiente, haciendo que nosotros y la realidad que nos rodea seamos cada vez mejores (esta obra se llama ¡ascesis!). Y, al mismo tiempo, no pertenecemos al mundo en el sentido de que el mundo no es nuestro último horizonte y no dejamos que, en última instancia, el horizonte mundano nos determine. El cristiano sabe que el Señor "dará cielos nuevos y nueva tierra", es decir, una análoga a la actual, pero completamente transfigurada.

»Tenemos que estar en el mundo con este juicio de fe, este discernimiento en el Espíritu Santo y esta apertura de corazón, para desear ardientemente nuestra salvación y la de todos los hombres y, al mismo tiempo, ser mediadores, como Nuestro Señor, de la salvación de los demás. Es el gran desafío de un cristiano verdaderamente adulto en la fe: interceder por sus hermanos y ser "sacrificio agradable a Dios para la salvación del mundo".

Traducción de Verbum Caro.

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sábado, 14 de septiembre de 2024

Atrapados en la secta.

 






por Juan Manuel de Prada

 Opinión 

Si algo nos enseña el estudio de la naturaleza humana es que su vocación religiosa es irrefrenable; incluso quienes ingenuamente se creen ateos, no hacen otra cosa sino desviar su vocación religiosa hacia ídolos a los que entregan todas sus potencias, llámense dinero, sexo o ideología (suponiendo que no sean todos el mismo ídolo). 

Analizando a fondo la conducta del ser humano, en cualquier época y circunstancia, descubriremos que, junto a la necesidad de atender sus necesidades puramente fisiológicas, existe en él una necesidad que lo distingue de cualquier animal, que es la necesidad de Dios. El hombre reconoce su pequeñez, ante la grandeza inabarcable de la Creación; y reconoce también que en medio de esa grandeza le ha sido asignada una misión especial entre todas las criaturas. Entonces el hombre siente la necesidad, en comunión con otros hombres, de adorar a su Creador, para darle gracias y solicitar su protección; para pedirle perdón por sus faltas y desfallecimientos y demandarle socorro en las empresas que acomete. Para que esa alianza entablada entre Dios y el hombre no decayese nunca, y para lavar las faltas del hombre, Dios se hizo hombre y acampó entre nosotros; se inmoló por nosotros y resucitó, prometiéndonos que regresaría, para hacernos partícipes plenos de su gloria.

Esta es la fe que los cristianos nos hemos transmitido. Pero ¿qué ocurre cuando la transmisión de la fe es interrumpida, o sólo transmitida fragmentariamente, o mezclada con turbias mistificaciones? Ocurre que, puesto que su vocación sobrenatural se mantiene inalterada, el hombre se adhiere a creencias nebulosas o turbias, a idolatrías y supersticiones de diverso signo, a cultos más o menos esotéricos en los que, con frecuencia, Dios ha sido suplantado por un sucedáneo de naturaleza diabólica. Ocurre esto, sobre todo, en sociedades paganas, a las que no ha llegado la luz del Evangelio; o, todavía peor, en sociedades que han apostatado o que, sin llegar a apostatar de forma expresa, han debilitado tanto los vínculos de transmisión de la fe que abocan a sus miembros a una existencia incierta, en la que perdemos la noción de la misión que nos ha sido asignada en la Creación. Así, huérfano de asideros en los que poder afirmar su vocación sobrenatural, el hombre acaba en las garras de las sectas más ­variopintas, en las que la falsificación de los misterios de la fe se desarrolla de los modos más rocambolescos: a veces tales misterios son expuestos fragmentariamente, entremezclados con supersticiones y quimeras; otras veces son parodiados sacrílegamente; otras, directamente sustituidos por misterios de naturaleza infernal. El sincretismo religioso propio de la llamada “nueva era”, la contaminación gnóstica, el panteísmo, la exaltación de los apetitos más viles o, por el contrario, la represión fanática de los mismos, son algunas de las estrategias seguidas por las sectas en su captación de nuevos adeptos, a los que prometen una falsa salvación y acaban destruyendo, con frecuencia después de haberlos empleado en fines inconfesables.

Tendemos a creer que las personas que caen en poder de las sectas son penosos frikis, o gentes desahuciadas. Nada más alejado de la realidad. Son “rebeldes con retraso”, personas inmaduras o psicológicamente inestables, personas infelices o insatisfechas espiritualmente, personas soñadoras, personas abandonadas u ofendidas, personas que atraviesan una fuerte crisis o depresión, también personas que están lejos de su familia, en un país que les es ajeno, con una cultura diferente a la suya. Personas, en fin, como nosotros mismos, a quienes un mundo que fomenta la disolución de los vínculos y asesina las necesidades espirituales arroja a las playas del vacío existencial, donde sólo pueden encontrar cobijo en las cuevas del sectarismo religioso. Son como nosotros, son nosotros mismos, y debemos rescatarlos. 

Publicado en Misión.


sábado, 4 de diciembre de 2021

¿Católicos por Boric? Palabra de un ex-militante izquierdista

 


Pablo Sepúlveda

            La mañana del sábado 11 de enero de 2020, en plena temporada de protestas en Chile fui detenido -junto a otra persona- por carabineros al interior de la Catedral Metropolitana de Santiago, luego de haber desparramado latas vacías de bombas lacrimógenas -utilizadas por la policía- en las escalinatas del Altar Mayor. El sacrilegio que cometí fue emitido casi en directo por televisión, luego se sumaron otros medios digitales como Nueva Vida (España) y Kairós News (Chile) que cubrieron los coletazos más personales del acontecimiento. Recibí el apoyo de organizaciones como la “Coordinadora La Paz es Fruto de la Justicia” y “Mujeres Iglesia”. Por su parte, el cura obrero Mariano Puga (Q.E.P.D) escribió una carta abierta reivindicando la validez de la acción y llamándonos “Violentos por la Paz”. Posteriormente conocí comunidades de base, asistí a sus “retiros”, me reuní con párrocos, obispos; hasta llegué a ser, breve y accidentadamente, uno de los coordinadores de la “La Paz es Fruto de la Justicia”. Conocí ese mundo y me asqueé de él, gracias a Dios.


            Confieso lo ocurrido pues, en estos días un conjunto de grupúsculos de izquierda, entre los cuales están los ya mencionados arriba, emitió una declaración de “comunidades católicas por Boric” denominada “No nos robarán la esperanza”. Uno de sus comentaristas ante los medios progresistas fue el senador don Ignacio Latorre, de Revolución Democrática, que participando de aquellas comunidades “católicas” apareció como su paladín, expresando que la declaración va «en contraposición a un catolicismo conservador que representa José Antonio Kast”. Comenzaré mi diatriba a partir de la cuña del senador.

            En primer lugar, Kast no representa al catolicismo. Es un católico entre los millones que hay en Chile, entre los cuales hay diversidad de individuos, de hecho, más de los que constituyen las “disidencias”. El que pertenezca al Movimiento de Schoenstatt y sea padre de nueve hijos no lo hace un conservador. De hecho, para que se enteren los “católicos x Boric”, es tan seguidor del Concilio Vaticano II como ellos, así que para los verdaderos “conservadores” Kast no pasa de ser un católico modernista. El señor Latorre miente sobre el candidato de la derecha, al mismo tiempo que deja entrever su profunda ignorancia eclesiológica y su estrechez mental al trasladar la lucha de clases al interior de la Iglesia que, si es católico, debiera saber que es Cuerpo de Cristo y no el parlamento del país ni una asamblea popular.

            La declaración, por su parte, deja más en claro las concepciones inmanentistas y prácticamente ateas de estos grupos. Ellos dicen: “Sabemos que los valores y principios éticos que nos mueven no se transforman fácilmente en estructuras sociopolíticas ni en programas de gobierno”. En primer lugar, han vaciado el cristianismo de toda su teología, de toda la dimensión metafísica que le es inherente como Revelación Divina. Más aún, al no comprender la profundidad de estas cosas, se diluyen en la militancia política, a propósito, condenada por los papas como “herejía americanista”.

            Asimismo, no tienen empacho alguno en “públicamente manifestar nuestra adhesión al proyecto colectivo, dialogante, abierto, feminista, ecológico y territorial expresado en la candidatura de Gabriel Boric”. Es irónico, pues mientras buscan soluciones a esos problemas contingentes, dados en gran medida por un trabajo previo de politización, sus afectos “católicos” no alcanzan a oír los llantos de Raquel y votan por los candidatos que están a favor de legalizar el aborto, a estas alturas, “libre”. Condenan, justamente, al rico que no alimenta al pobre Lázaro, pero se condenan cuando actúan como soldados de Herodes y son cómplices de asesinatos de hombres y mujeres en gestación.

            El panfleto de estos agitadores x Boric, continúa así: “Nos duele que el apelativo de cristiano pretenda ser apropiado por un programa y una candidatura que, según lo que entendemos, dista tanto del proyecto del Reino anunciado por Jesús de Nazaret”. Que el proyecto de Kast diste de aquel del Reino de Jesús es totalmente normal y hasta positivo, en tanto que, simple mortal, no quiera dárselas de profeta como sí quieren hacerlo los autores de la declaración pretendiendo, ante la situación política, “elevar una palabra profética y esperanzadora”.

            Para ir cerrando, hago notar que entre las organizaciones que firman el documento hay protestantes, la pastoral de la “diversidad sexual” y la “etnia mapuche”. El resto son redes laicales, parroquias, congregaciones, comunidades de base, círculos “teológicos”. Personalmente conozco varias de las estructuras ahí mencionadas y doy fe de que sus miembros son compartidos entre unas y otras, es decir, es la misma gente denominada de distinta forma según sus diferentes frentes de agitación política al interior de la Iglesia.

            A estos caudillos con aires de heresiarcas es necesario salirles al paso. Mi intención ha sido simplemente aclarar una cuestión básica, a saber: no son católicos. Una vez aclarado eso, resta simplemente exigirles un mínimo de honestidad para que, aceptándose a sí mismos como “librepensadores” o lo que más les guste, agarren sus pilchas y se manden a cambiar con celeridad, porque el Estado no aceptará tan fácil -y la Iglesia jamás- su victimismo hedonista con que suelen chantajear las sensibilidades de la gente, especialmente de los más jóvenes.

Pablo Sepúlveda

 
diciembre 4, 2021 Que No Te La Cuenten


miércoles, 24 de noviembre de 2021

Estados Unidos: la Corte Suprema vuelve a posponer fallo sobre la ley provida de Texas

 Indignación entre los proabortistas

Se ha ganado una semana más, cientos de bebés lo agradecerán. El próximo lunes podría ser el último día en que la Corte pueda decidir sobre los casos de Texas, antes del trascendental caso Dobbs, que puede cambiar la ley del aborto para siempre.

Texas puede continuar con la ley del latido del corazón al menos una semana más.

Activistas del aborto y varios prominentes periodistas prominentes criticaron a la Corte Suprema de Estados Unidos el lunes por no cumplir con sus expectativas con un fallo sobre la ley de latidos del corazón de Texas.

Los activistas del aborto esperaban que el lunes fuera el día en que la Corte Suprema de Estados Unidos (SCOTUS) emitiera un fallo sobre la legislación pro-vida. Sin embargo, el tribunal publicó trató otro tema, un caso no relacionado sobre los derechos de agua, según SCOTUS Blog .

Eso significa que la ley de Texas seguirá en vigor y continuará salvando la vida de los hijos concebidos.

Steven Mazie, periodista de The Economist, acusó al tribunal superior de «engañar» a los estadounidenses al no pronunciarse sobre el caso del aborto el lunes.

    «SCOTUS nos engañó a todos: hoy no hay dictamen sobre el aborto en TX»

El silencio de la Corte al respecto implica que el Estado de Texas puede continuar aplicando al menos una semana más la prohibición del aborto mediante la ley que había entrado en vigencia el 1 de septiembre de este año.

Después de haber rechazado dos veces el bloqueo de la aplicación de la ley, un mes después de su entrada en vigencia los jueces escucharon argumentos, tanto de la industria del aborto como de la administración Biden, que los instaron a emitir por tercera vez un fallo, esperando que esta vez permita el bloqueo. Pero el tribunal aún no ha emitido ninguna resolución, y no se sabe cuándo lo hará.

Según cuenta Vanesa Catanzaro las voces críticas de los abortistas hacia el silencio de la Corte Suprema no se hicieron esperar. Fox News reportó que la organización progresista que busca reformar el sistema judicial, Demand Justice, declaró en un tuit:

    «La Corte Suprema ha permitido que la abominable ley antiaborto de Texas permanezca en vigor durante 83 días».

Entre tanto, Brian Fallon, director ejecutivo de la organización declaró: «Muchos suponían que el Tribunal Supremo se pronunciaría hoy sobre la ley de Texas, pero ha resultado ser un gigantesco engaño», y agregó, «Es una locura que dejemos que el tercer poder del gobierno se conduzca con tan poca transparencia cuando se trata de derechos tan fundamentales».

El grupo pro-aborto NARAL, también se manifestó contra el tribunal superior vía Twitter escribiendo: «Cada día que la Corte Suprema deja la SB8 en efecto daña a la gente de Texas al negarles su derecho constitucional a la atención del aborto».

Con la vigencia del Proyecto de Ley del Senado 8 (SB 8), que prohíbe los abortos una vez que se detectan los latidos del corazón del feto, aproximadamente a las seis semanas de embarazo, se estima que se está evitando a diario la muerte de hasta 100 niños por nacer, según reportó Life News.

Texas es el primer estado al que se le permite aplicar una ley de prohibición del aborto mediante la presentación de demandas contra los abortistas y otras personas que los ayudan a abortar una vez que el latido del corazón del bebé es detectado.

Por lo general, los gobiernos estatales hacen cumplir las leyes pro-vida y, cuando las leyes son impugnadas, los jueces pueden bloquearlas mediante una orden judicial temporal. Sin embargo, la ley de Texas deja que el cumplimiento de la misma esté en manos de personas individuales, quienes pueden presentar demandas contra clínicas, médicos y otras personas que facilitan los abortos.

El enfoque en la Corte Suprema es sobre el diseño de la ley de Texas. El tribunal está tratando de determinar quién puede demandar para impugnar la ley y además si un tribunal federal puede bloquear efectivamente su aplicación.

El lunes podría ser el último día en que la Corte pueda decidir sobre los casos de Texas, antes de escuchar los argumentos orales acerca del caso Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization sobre la prohibición del aborto de 15 semanas de Mississippi, que está programado para el 1 de diciembre.

23/11/21 9:59 AM

(Bles/InfoCatólica)

lunes, 1 de noviembre de 2021

Abortistas asaltan una misa en Bolivia ¡y la Defensora del Pueblo pide cárcel para los obispos!

Nadia Cruz, Defensora del Pueblo en Bolivia, furibunda activista proaborto y anticlerical... que estudió 6 años en una universidad católica

por Pablo J.Ginés
  

La Defensora del Pueblo en Bolivia, Nadia Cruz, presumió de dirigir un asalto con daños a la sede de los obispos bolivianos y anunció que pedirá años de prisión contra los obispos por acoger a una niña embarazada que no quiere abortar.

Cuatro días después, unas feministas abortistas han interrumpido agresivamente la misa que presidía el arzobispo -el misionero italiano Sergio Gualberti- en la catedral de Santa Cruz de la Sierra.

Los hechos han tenido lugar este domingo 31 de octubre a las 7 y media de la mañana (hora local). Cuatro mujeres irrumpieron en misa profiriendo lemas contra la Iglesia y lanzaron pintura roja contra la fachada de la catedral, que es del siglo XIX, tiene consideración de Monumento Nacional y cuya fachada fue renovada y adaptada a mediados del siglo XX.


Fueron los fieles en misa los que, al ver la agresividad de las atacantes, “no permitieron la agresión, desalojándolas del lugar”, señala una nota de la arquidiócesis.

Más tarde, “ante la insistencia de la agresividad de las agitadoras, las fuerzas del orden público las llevaron hacia la Calle René Moreno”, agrega la nota.

Catedral basílica de San lorenzo, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Monumento Nacional... atacado y dañado por feministas abortistas

Un lobby abortista: una niña como excusa

Según el medio local El Deber, las agresoras pertenecen a un grupo de feministas pro-aborto llamado “Mujeres Creando”. Atacaban a la Iglesia por su defensa de la vida del no nacido en Bolivia.

En los últimos días, se ha difundido el caso de una niña de 11 años embarazada por las reiteradas violaciones de su abuelastro de 61 años, ya detenido.

Al principio la niña pedía abortar, o eso dicen alguno, pero luego cambió de idea -o simplemente pudo expresarse así- para enfado de los lobbies abortistas... entre los que está la oficina de la Defensora del Pueblo. Los lobbies y la Defensoría han presionado a la niña -embarazada de 21 semanas- y a su madre para que aborte, pero ellas han perseverado en su negativa.

Ambas están refugiadas en un albergue de la arquidiócesis en Santa Cruz especializado en la acogida de madres y niñas adolescentes.

"Nos critican por ayudar a la niña"

Víctor Hugo Valda, delegado episcopal de Salud de la arquidiócesis, comentó a la agencia Aciprensa: “Ahora nos critican por ofrecer ayuda, por ayudar materialmente a la niña con hogar, educación, medicina, tratamiento psicológico”.

La Iglesia, señala, sólo se personó en el hospital "para que se respete la voz de la niña y de la mamá, que como sabíamos, no querían interrumpir el embarazo, y porque además, obligarle a hacerse el aborto es un delito”. “La Iglesia estuvo presente para ello y para preguntar por el estado de la niña y el bebé en gestación”, aseguró.

De hecho, la oficina de la Defensora del Pueblo ha anunciado que presenta “una denuncia penal en contra de las defensorías de la niñez y adolescencia de Yapacaní y Santa Cruz, del personal médico y de enfermería del Hospital Percy Boland, la ONG y el Arzobispado de Santa Cruz que ha intervenido, y también en contra de la madre, por los delitos, en lo que corresponda, de incumplimiento de deberes, desobediencia a resoluciones constitucionales y trata de personas”, señaló Nadia Cruz.

Nadia Cruz pide para ellos (médicos, obispo, madre y funcionarios de defensa del niño) de 15 a 20 años de prisión.

Atacar templos cuando la Defensora presume de hacer asaltos

El ataque a la catedral de Santa Cruz se enmarca en la desfachatez con que la Defensora del Pueblo y funcionarios de su oficina (pagada con los impuestos de los bolivianos) acudieron 4 días antes a la sede de la Conferencia Episcopal en La Paz, hicieron pintadas y grafitis y pegaron carteles con eslóganes abortistas y cristianófobos como: “no son provida son proviolación”, “saquen sus rosarios de nuestros ovarios” y “violadores y curas perversos”.

Susana Inch, asesora legal de los obispos, ha anunciado que el asalto produjo daño a la propiedad, que se identificó a los agresores y que la Conferencia Episcopal acudirá a los tribunales y tratará el asalto judicialmente.

Susana Inch explica cómo la Iglesia ayudará a la niña embarazada y a su bebé y su familia

Nadia Cruz, la actual defensora del pueblo, en el programa televisivo “No mentiras”, respondió a Inch que ella misma encabezó la agresiva marcha ante la Conferencia Episcopal.

“Si a la Conferencia Episcopal le preocupa la participación de la Defensoría del Pueblo, porque ha identificado chalecos de la Defensoría, le digo que yo he ido personalmente y he encabezado la movilización desde la Defensoría del Pueblo hasta la Conferencia Episcopal, en el ejercicio de nuestras funciones de denuncia por las violaciones de derechos humanos que en este momento está incurriendo la Iglesia”, dijo. Y añadió: “Si le preocupa tanto la propiedad, no nos extrañaría que estén preocupados en la propiedad y no en los casos de tortura que están ejecutando”.

Por "torturas" se refería, simplemente, a apoyar a la niña para que tenga a su bebé.

Se da la circunstancia de que Nadia Cruz, encarnizada contra la postura provida de la Iglesia Católica, estudió derecho 6 años en una universidad católica.

Pocos días después, se ha producido el asalto de las militantes abortistas a la catedral de Santa Cruz durante la misa de domingo.

En los últimos años, la ideología abortista y el feminismo extremo son la mayor causa de ataques y destrozos contra iglesias en toda Hispanoamérica, y también en España, superando con mucho los ataques de anarquistas o comunistas clásicos.

Pero que un Defensor del Pueblo presuma de encabezarlos -y quiera encarcelar obispos, médicos y a la madre de una niña embarazada- no se ha visto en ningún país de habla hispana, ni en ningún otro, según parece.

Un sermón provida lleno de citas del Papa

Precisamente, este domingo, durante la misa en la catedral de Santa Cruz, el arzobispo Gualberti predicó sobre la defensa de la vida, refiriéndose a las campanas provida que el Papa bendijo el pasado miércoles tras la Audiencia pública.

Las campanas se llaman: «La voz de los no nacidos». «Para las tres naciones y para todos -dijo el Papa– sean signo de compromiso en favor de la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Que su toque anuncie al mundo el “Evangelio de la vida”, despierte las conciencias de los seres humanos y el recuerdo de los no nacidos».

El obispo también recordó las palabras de Francisco del 23 de septiembre de 2020: “Queda claro que la defensa de la vida de todo ser humano y por tanto del niño por nacer, el rechazo de la pena de muerte y la eutanasia son un mandato de Dios para la Iglesia y para todo creyente en Cristo, y una exhortación para todos”. Y recordó sus palabras en el avión de vuelta de Eslovaquia: "El aborto es un homicidio… Quien hace un aborto, mata». ¿Es justo matar una vida humana para solucionar un problema? Científicamente es una vida humana".

El pasado día 26 portavoces de los obispos bolivianos insistían en su defensa de la vida

ReL  01 noviembre 2021



sábado, 30 de octubre de 2021

España, Monarquía Católica

Desde el primer viaje de Colón estuvo presente en el designio de Isabel y Fernando la misión evangelizadora como política de estado. Imagen: Juan Cordero, «Cristóbal Colón en la Corte de los Reyes Católicos» (detalle, 1850).

por Germán Masserdotti


En El fin evangelizador de España en América habíamos citado un texto de Jean Dumont en el cual el hispanista francés sostiene que “la monarquía española, por lo que se refiere a América, estaba revestida de poderes apostólicos por delegación o vicaría definitiva otorgada por Roma. Por tanto, era responsable ante ella misma de la evangelización y del gobierno cristiano de los indios” (El amanecer de los derechos del hombre).

A primera vista, podría parecer bastante anacrónico dedicar espacio a una realidad histórica como fue la de España como Monarquía Católica. El proceso de secularización en general y, en particular, en el ámbito político, no pareciera favorable para volver a un tema que, en las mentes de la mayoría, buena parte de los católicos incluidos, estaría “superado”.

¿Tendría sentido, en pleno siglo XXI, no solamente recordar sino, además, justificar la existencia y legitimidad de una “política de estado” como el que iniciaron Isabel y Fernando, los Reyes Católicos al dar cumplimiento a la manda del Papa Alejandro VI en la bula Inter caetera del 3 de mayo de 1493? “Os rogamos insistentemente en el Señor y afectuosamente os requerimos –afirma el Papa–, por el sacro bautismo en que os obligasteis a los mandatos apostólicos… para que, decidiéndoos a proseguir por completo semejante emprendida empresa… queráis y debáis conducir los pueblos que viven en tales islas a recibir la profesión católica”.

Nos parece que, además de tener sentido, hablar de España como Monarquía Católica revista una creciente actualidad.

“En una primera mirada general a la evangelización de América –sostiene José Capmany en su muy recomendable y bien escrito cuaderno Las Iglesias de España en la evangelización de América (BAC, Madrid, 1986)– descubrimos que se debió no sólo a los frailes, sacerdotes y predicadores de la fe, sino también a gobernantes, soldados y pobladores, así como al hecho del mestizaje y a la organización tanto civil como eclesiástica, bien ensambladas”. El mismo autor destaca que la historia “testifica hechos que traslucen desde el primer momento la preocupación misionera de los Reyes”. Las bulas alejandrinas “no fueron documentos para el archivo, sino que se tuvieron en cuenta siempre, como punto de partida, en los muchos problemas que se plantearon a la conciencia moral de los Reyes en el decurso de la historia americana, especialmente en el siglo XVI”.

Para los oídos y corazones postmodernos y postcristianos, lo dicho arriba podría resultar una “pieza de museo”. Esta idea, entre la ignorancia, el prejuicio y la descalificación, también podría estar presente en la inteligencia y en la palabra de una parte importante de los católicos que han renunciado a la (re)cristianización del orden temporal según el derecho natural y cristiano. Cuando no se lo olvida, al fin evangelizador de España en América se lo desnaturaliza o se lo subordina –dado que resulta un hecho innegable– a otro tipo de intereses de índole económica, política, etcétera.

Lo cierto es que, no obstante, las limitaciones de toda empresa en la que participan hombres pecadores, España como Monarquía Católica evangelizó y, por consiguiente, civilizó a los indios recientemente descubiertos, si utilizamos la expresión acuñada por el dominico Francisco de Vitoria, autor de dos relecciones teológicas sobre el tema indiano.

Con las debidas adaptaciones y correcciones de acuerdo a la realidad que iba descubriendo, España, a lo largo de tres siglos y algo más, adoptó y dio cumplimiento a una “política de estado” inspirada en el sentido misional católico mediante la cual forjó una Cristiandad en América –o varias, si se prefiere, dado que hubo más de un reino en el extenso territorio indiano–.

Un tema bastante olvidado es el de “reducción a la vida política” que obró España con los naturales de América. Recientemente, un autor que se ha ocupado de este tema es Sebastián Sánchez en el trabajo que expuso en las Primeras Jornadas de Historia del Derecho dedicadas al período hispánico (22-23-24 de agosto de 2021) y organizadas por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Noreste y las cuales adhirió la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina. El título del trabajo de Sánchez es La condición jurídica del aborigen y allí se detiene en exponer y analizar el concepto de “reducción a la vida política” en la obra del sacerdote jesuita José de Acosta (1540-1600), misionero en el Virreinato del Perú y autor, entre otras notables publicaciones, de De procuranda indorum salute.

El tema de la “reducción a la vida política” de los indios y otros vinculados merecerían un estudio más específico. En la presente nota, al menos, queda planteada la importancia de reconsiderar el carácter de Monarquía Católica de España y la vigencia que tiene en tiempos en los que campea un clima social, en particular cultural y político, deshumanizador porque, al fin de cuentas, ha desterrado al cristianismo de las leyes y de las costumbres. España como Monarquía Católica resulta un faro orientador para restablecer un orden social conforme al bien integral de todos los hombres.

Publicado en La Prensa.

ReL  30 octubre 2021

viernes, 1 de octubre de 2021

Católicos alemanes advierten que «la Asamblea Sinodal daña la sustancia misma de la fe de la Iglesia y equivale a un cisma»

 

Manifiesto del «Arbeitskreis Christian Anthropologie»

El «Arbeitskreis Christian Anthropologie» (Grupo de Trabajo de Antropología Cristiana), grupo de antropólogos, filósofos, teólogos y periodistas católicos alemanes, ha publicado un manifiesto ante la deriva de la Asamblea Sinodal de la Iglesia en Alemania.

 El Grupo de Trabajo de Antropología Cristiana (ACA por sus siglas en alemán) es una iniciativa libre (ndr:no sujeta a ninguna institución pública o religiosa) en la que cristianos amantes de la antropología, la ética, la filosofía, la teología y el periodismo abren una nuevo lugar de debate y encuentro.

La web del grupo se presenta así:

    El debate sobre los nuevos caminos para la Iglesia en Alemania está en pleno apogeo: ¿Por qué son tan pocos los que tienen la palabra? ¿Por qué los sacerdotes no pueden casarse y las mujeres no pueden convertirse en sacerdotes? ¿Quién será bendecido, quién no y por qué? ¿El sexo todavía tiene algo que ver con el matrimonio? Con todo esto, ¿dónde está Dios y mi fe personal? ¡Preguntas necesarias! Las planteamos, ¡junto con usted! Amamos a la iglesia y queremos desarrollarla más. ¡El proceso de reforma necesita un nuevo comienzo y nuevas vistas! ¿Le gustaría saber más sobre los acalorados debates sobre la Ruta sinodal? ¿Quiere conocer puntos de vista teológicos y filosóficos alternativos?

ACA ha publicado un manifiesto que advierte de los puntos en los que la Asamblea Sinodal alemana ha tomado una deriva muy peligrosa y proponen tesis para una verdadera reforma. El preámbulo del Manifiesto no deja lugar a dudas:

    «Como cristianos católicos, estamos comprometidos con la necesidad de reformas fundamentales de la Iglesia. Sin embargo, nunca ha existido una verdadera y profunda renovación sin la conversión y el cambio de vida por medio del redescubrimiento del Evangelio. Por eso, el Camino Sinodal se pierde y se aleja dramáticamente del objetivo de la verdadera reforma. En su fijación por la estructura exterior, se pierde el núcleo de la crisis; viola la paz en las congregaciones, abandona el camino de la unidad con la Iglesia universal, daña la sustancia misma de la fe de la Iglesia, y equivale a una cisma».

Desde ACA se destaca la importancia esencial de ser fieles a la Palabra del Dios vivo, presente en las Escrituras y transmitida por la Iglesia a través de los siglos, y aseguran que «nunca apoyaremos demandas ni secundaremos iniciativas que disuelvan o relativicen el vínculo con esta Palabra del Dios vivo»

ACA propone nueve tesis

    1. Legitimidad
    Las exigencias en la iglesia sólo son legítimas si se basan en el Evangelio, en la fe de todos y cuentan con el apoyo de la Iglesia católica universal.

Recuerdan que la Asamblea sinodal no es realmente un sínodo y no es vinculante según el derecho canónico: «Rechazamos su pretensión de hablar en nombre de todos los católicos de Alemania y de tomar decisiones vinculantes para ellos». Advierten los laicos que participan forman parte de asociaciones y comités elegidos arbitrariamente. Denuncian que se está produciendo «una desconfianza fundamental hacia la Iglesia, constituida sacramentalmente y por la autoridad apostólica» y que lo que se plantea «equivale a una redistribución "laica" del poder» que implica una «secularización interna de la Iglesia», sin tener en cuenta la verdadera autonomía espiritual de los fieles y la capacidad para el discipulado por parte de los bautizados

    2. Concepto de Reforma
    La Iglesia necesita una reforma en la cabeza y en sus miembros, pero cualquier reforma real comienza con la conversión y la renovación espiritual. La Iglesia nunca ha recuperado la sal y la luz reduciendo sus exigencias y adoptando las estructuras del mundo.

Aseguran que aunque el Camino Sinodal «recoge auténticas preocupaciones sobre la Iglesia» es manifiesto que «no está interesado en procesos de conversión, arrepentimiento y renovación espiritual». En cuanto a la «forma social básica de la iglesia, se está quemando con la preservación del statu quo: quieren salvar el modelo de la "iglesia asistencial" altamente institucionalizada mediante la adaptación y la modernización. No se contempla desde el principio una iglesia de verdadera vida espiritual compartida, en la que las personas se conviertan en una comunidad de aprendizaje de la fe (y, por tanto, en discípulos)».

Denuncian que no se busca recuperar a los que han abandonado la Iglesia se se quiere mantener a muchos otros «ocultando los aspectos ofensivos del evangelio, relativizando sus exigencias y presentarlo de la forma más "normal" posible. Pero como dijo Dietrich Bonhoeffer "La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra Iglesia". Ya advirtio el cardenal Lehmann contra el aburguesamiento de la Iglesia adaptando su nivel al nivel de su entorno: "La Iglesia no puede comportarse como una empresa que cambia su oferta cuando la demanda disminuye"»

    3. La unidad con toda la Iglesia universal
    Formamos parte de la Iglesia«una, santa, católica y apostólica». «Que todos sean uno» es el deseo último de Jesús. Ya sufrimos bastante hoy en día por las divisiones en el cuerpo de Cristo y no queremos otra iglesia especial alemana.

ACA constata que la Asamblea Sinodal no está suficientemente coordinada con el resto de la Iglesia y con el Papa, y denuncian que todas las objeciones planteadas por el Pontífice, tanto en la carta que envió al pueblo católico alemán como en la audiencia general del 25 de noviembre del 2020  [i], han sido ignoradas.

En ese sentido se señala la oposición al documento de la Congregación del Clero sobre la organización de las parroquias, la bendición de uniones homosexuales y la insistencia en pedir la ordenación de mujeres. Y sentencian: «No queremos ser una "iglesia de desobediencia y rebeldía" y rechazamos cualquier intento de camino eclesiástico especial en Alemania».

    4. Poder
    En la Iglesia, todo el poder emana del Señor. El poder en la Iglesia siempre es únicamente delegado, y sólo puede existir como acto de servicio humilde a la gente. Su ejercicio debe ser legítimo y transparente; Pero responder al mal uso del poder por parte de los pastores con un simple reparto de ocupaciones no sirve para la iglesia

ACA indida que se ha aprovechado la mala gestión por parte de la jerarquía de los casos de abusos sexuales como excusa para plantear una reforma de las estructuras de poder en la Iglesia. Y aunque reconocen que es necesaria mayor participación de los laicos y especialmente de las mujeres, afirman no querer «una iglesia de funcionarios y funcionarias, de aparatos hinchados y del chisme permanentemente instalado. La iglesia adolece de falta de espíritu y le sobra demasiada institución». Quieren una Iglesia «sencilla, servicial y orante» en la que «el ejercicio de la autoridad espiritual sea transparente» y orientado a que los fieles maduren en la fe.

    5. Mujeres
    Siguiendo el ejemplo de Jesús, el carisma de las mujeres en la Iglesia debe ser reconocido más profundamente. Sin embargo, es aberrante interpretar la asignación del ministerio sacerdotal a los hombres como una discriminación contra las mujeres.

El Manifiesto asevera que «Las mujeres no deben ser ciudadanas de segunda clase en la iglesia.  Por eso defendemos que las mujeres tengan los mismos derechos y deberes que los hombres... El Camino Sinodal aboga por ello, pero desgraciadamente también hace caso omiso de la declaración doctrinal vinculante de la Iglesia en Ordinatio sacerdotalis, amparada por los concilios y apoyada por todos los papas, "que se refiere a la constitución divina de la Iglesia misma", a saber, que "la Iglesia no tiene autoridad alguna para ordenar mujeres al sacerdocio y que todos los fieles de la Iglesia deben acatar definitivamente esta decisión"»

ACA rechaza «los planteamientos del Camino Sinodal como si esto se tratara de la preservación de un bastión masculino reaccionario y como si hubiera algún tipo de derecho igualitario para las mujeres al ministerio».

    6. Matrimonio
    El sacramento del matrimonio es la alianza de una mujer y un hombre con Dios y el signo incomparable de la salvación por la fidelidad de Dios a su pueblo; este signo nunca debe ponerse en la misma fila que las uniones puramente humanas de cualquier tipo.

ACA recuerda que cada vez son más las personas que viven en uniones sexuales que se alejan de lo aprobado por las Sagradas Escrituras. Ya sean los divorciados vueltos a casar, ya sean los que conviven sin estar casados, ya sean los que mantienen relaciones prematrimoniales sin todavía convivir. Los autores del Manifiesto aseguran que en vez de iluminar esas situaciones de pecado para sanarlas, la Asamblea Sinodal busca conformar la doctrina de la Iglesia la corriente actual del mundo. Y advierten: «Esto no sirve a las personas vulnerables y heridas, sino que, al contrario, les oculta la luz sanadora del Evangelio y les niega la posibilidad de la felicidad humana».

Rechazan que se ofrezca «una nueva moral sexual» y que se considere el matrimonio sólo como un ideal máximo, al que sólo puede aspirar una especie de élite de los fieles: «el matrimonio cristiano sigue siendo el lugar real y legítimo de la sexualidad y la forma fudamental en la que los niños experimentan el amor duradero de su madre y su padre biológicos. Es el único lugar donde la sexualidad humana puede lograr una integración sanadora».

    7. Bendición de las parejas del mismo sexo
    Ninguna persona puede ser privada de la bendición de Dios. Sin embargo, la Iglesia debe evitar cualquier apariencia de dar una bendición comparable al sacramento del matrimonio al «matrimonio para todos» y a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

ACA indica que la Asamblea Sinodal «amplía la perspectiva de misericordia y preocupación pastoral por la salvación de todos los seres humanos presente en Amoris Laetitia al dejar de tener en cuenta el quebrantamiento de la naturaleza humana (y, por tanto, el pecado). Existe una tendencia a propagar “un derecho a la concupiscencia para todos”, que impide la fructífera complementariedad de los sexos en el orden de la creación de Dios y socava la naturaleza del matrimonio».

    8. Laicos y sacerdotes
    El servicio de la Iglesia al mundo está confiado a laicos y sacerdotes, juntos y sin distinción de propósito o dignidad. No obstante, los laicos deben hacer lo que solo los laicos pueden hacer, y los sacerdotes deben servir a lo que la Iglesia les llama y lo que la ordenación los hizo capaces de hacer.

ACA adfirma que «la falta de vocaciones al sacerdocio es una necesidad real en la Iglesia e igualmente un reto para los laicos, que tienen que asumir todas las tareas para las que la vocación sacerdotal no es necesariamente necesaria».  A la vez, explican que «con la imposición de manos en la ordenación, el sacerdote recibe la autoridad apostólica para actuar "in persona Christi" como cabeza y pastor»

Pero, añaden, «el Camino Sinodal oscurece esta vocación específica del sacerdote marginando teológica y estratégicamente al sacerdote e intentando sistemáticamente elevar funcionalmente a laicos teológicamente cualificados sin ordenación a puestos de sustitución sacerdotal... nos oponemos tanto a la laicalización del sacerdote como a la clericalización de los laicos».

    9. Abusos
    Los abusos sexuales son la piedra de molino que rodea el cuello de la Iglesia. Los funcionarios de la Iglesia deben ser medidos por la transparencia con la que tratan los delitos del pasado y practican la prevención para el futuro. Pero nos oponemos al «abuso del abuso».

ACA cree que se está aprovechando la cuestión de la crisis por los abusos en la Iglesia para fines no correctos: «Se puede llamar con razón "abuso del abuso".  Ya que el abuso sexual se utiliza de forma sinodal para impulsar objetivos y posiciones extrañas en la iglesia. Sin embargo, esto lleva a una distorsión completamente irresponsable en una discusión que requiere el mayor de los cuidados».

Y esta es la explicación que ofrece el Manifiesto sobre lo que ha ocurrido con esta cuestión. Es también la conclusión del texto:

    «Hasta ahora, no se ha tenido en cuenta el hecho de que alrededor del 80% de las agresiones en el espacio "católico" son de carácter sexual (como muestran las cifras disponibles a nivel internacional).  En general, la negativa a enfrentar los hechos es una característica de las discusiones en el camino sinodal. Por ejemplo, no se tiene en cuenta que otros tipos de iglesias (incluidas las teológicamente liberales y las que no tienen una estructura jerárquica) se ven afectadas en una medida similar por los abusos -aunque predominantemente heterosexuales-.  La reacción a los abusos se convirtió en una guerra de poder, que en realidad era sobre las reclamaciones de una agenda eclesiástica liberal. Sin embargo, esto dificulta una respuesta eclesial adecuada a los abusos y, al mismo tiempo, obstruye la posibilidad de una reforma y renovación profundas de la Iglesia. En definitiva, esto muestra de nuevo a la iglesia girando en torno a sí misma, que se preocupa más por su imagen que por las víctimas.  ¡Este es el fondo real y sistémico del encubrimiento!  El Camino Sinodal y sus propuestas no han roto esto, sino que lo han reforzado. Las lógicas de autoconservación eclesial que siguen siendo eficaces aquí no conducen a la reforma, sino, en última instancia, al ateísmo eclesial, a actuar como si no existiera un Dios que se ha revelado vivo como amor en Jesucristo y está presente en el Espíritu. Sólo la renovación desde la profundidad del Evangelio puede ayudar contra esto. "¡Lo que te diga, hazlo!"


[i] Esto dijo entonces el Papa:

    «A veces, siento una gran tristeza cuando veo alguna comunidad que, con buena voluntad, se equivoca de camino porque piensa que hace Iglesia en mítines, como si fuera un partido político: la mayoría, la minoría, qué piensa este, ese, el otro… “Esto es como un Sínodo, un camino sinodal que nosotros debemos hacer”. Yo me pregunto: ¿dónde está el Espíritu Santo, ahí? ¿Dónde está la oración? ¿Dónde el amor comunitario? ¿Dónde la Eucaristía? Sin estas cuatro coordenadas, la Iglesia se convierte en una sociedad humana, un partido político —mayoría, minoría—, los cambios se hacen como si fuera una empresa, por mayoría o minoría… Pero no está el Espíritu Santo...»

30/09/21 9:10 AM  (InfoCatólica)