por Luis Santamaría,
Oyó voces que le decían que su hija de tan sólo seis meses era «el mal» y que tenía que matarla para «salvar al universo».
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada