
por Fernando Pascual, L.C.
Hay una pregunta que surge ante programas, conferencias y clases de bioética que buscan explicar esta materia como si fuese algo plenamente racional y abierto a todos: ¿puede existir una bioética sin Dios?
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada

