por Santiago González Alba
En Hungría se han celebrado elecciones y, como era de esperar, han arrasado las opciones políticas en cuyos programas ideológicos se defienden los valores morales supremos (la vida, la familia, la patria, la justicia…).
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada
