por Juan Manuel de Prada
Así, el español se fundió con el indígena, dando lugar a la más hermosa raza que vieron los siglos.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada