viernes, 1 de octubre de 2021

Católicos alemanes advierten que «la Asamblea Sinodal daña la sustancia misma de la fe de la Iglesia y equivale a un cisma»

 

Manifiesto del «Arbeitskreis Christian Anthropologie»

El «Arbeitskreis Christian Anthropologie» (Grupo de Trabajo de Antropología Cristiana), grupo de antropólogos, filósofos, teólogos y periodistas católicos alemanes, ha publicado un manifiesto ante la deriva de la Asamblea Sinodal de la Iglesia en Alemania.

 El Grupo de Trabajo de Antropología Cristiana (ACA por sus siglas en alemán) es una iniciativa libre (ndr:no sujeta a ninguna institución pública o religiosa) en la que cristianos amantes de la antropología, la ética, la filosofía, la teología y el periodismo abren una nuevo lugar de debate y encuentro.

La web del grupo se presenta así:

    El debate sobre los nuevos caminos para la Iglesia en Alemania está en pleno apogeo: ¿Por qué son tan pocos los que tienen la palabra? ¿Por qué los sacerdotes no pueden casarse y las mujeres no pueden convertirse en sacerdotes? ¿Quién será bendecido, quién no y por qué? ¿El sexo todavía tiene algo que ver con el matrimonio? Con todo esto, ¿dónde está Dios y mi fe personal? ¡Preguntas necesarias! Las planteamos, ¡junto con usted! Amamos a la iglesia y queremos desarrollarla más. ¡El proceso de reforma necesita un nuevo comienzo y nuevas vistas! ¿Le gustaría saber más sobre los acalorados debates sobre la Ruta sinodal? ¿Quiere conocer puntos de vista teológicos y filosóficos alternativos?

ACA ha publicado un manifiesto que advierte de los puntos en los que la Asamblea Sinodal alemana ha tomado una deriva muy peligrosa y proponen tesis para una verdadera reforma. El preámbulo del Manifiesto no deja lugar a dudas:

    «Como cristianos católicos, estamos comprometidos con la necesidad de reformas fundamentales de la Iglesia. Sin embargo, nunca ha existido una verdadera y profunda renovación sin la conversión y el cambio de vida por medio del redescubrimiento del Evangelio. Por eso, el Camino Sinodal se pierde y se aleja dramáticamente del objetivo de la verdadera reforma. En su fijación por la estructura exterior, se pierde el núcleo de la crisis; viola la paz en las congregaciones, abandona el camino de la unidad con la Iglesia universal, daña la sustancia misma de la fe de la Iglesia, y equivale a una cisma».

Desde ACA se destaca la importancia esencial de ser fieles a la Palabra del Dios vivo, presente en las Escrituras y transmitida por la Iglesia a través de los siglos, y aseguran que «nunca apoyaremos demandas ni secundaremos iniciativas que disuelvan o relativicen el vínculo con esta Palabra del Dios vivo»

ACA propone nueve tesis

    1. Legitimidad
    Las exigencias en la iglesia sólo son legítimas si se basan en el Evangelio, en la fe de todos y cuentan con el apoyo de la Iglesia católica universal.

Recuerdan que la Asamblea sinodal no es realmente un sínodo y no es vinculante según el derecho canónico: «Rechazamos su pretensión de hablar en nombre de todos los católicos de Alemania y de tomar decisiones vinculantes para ellos». Advierten los laicos que participan forman parte de asociaciones y comités elegidos arbitrariamente. Denuncian que se está produciendo «una desconfianza fundamental hacia la Iglesia, constituida sacramentalmente y por la autoridad apostólica» y que lo que se plantea «equivale a una redistribución "laica" del poder» que implica una «secularización interna de la Iglesia», sin tener en cuenta la verdadera autonomía espiritual de los fieles y la capacidad para el discipulado por parte de los bautizados

    2. Concepto de Reforma
    La Iglesia necesita una reforma en la cabeza y en sus miembros, pero cualquier reforma real comienza con la conversión y la renovación espiritual. La Iglesia nunca ha recuperado la sal y la luz reduciendo sus exigencias y adoptando las estructuras del mundo.

Aseguran que aunque el Camino Sinodal «recoge auténticas preocupaciones sobre la Iglesia» es manifiesto que «no está interesado en procesos de conversión, arrepentimiento y renovación espiritual». En cuanto a la «forma social básica de la iglesia, se está quemando con la preservación del statu quo: quieren salvar el modelo de la "iglesia asistencial" altamente institucionalizada mediante la adaptación y la modernización. No se contempla desde el principio una iglesia de verdadera vida espiritual compartida, en la que las personas se conviertan en una comunidad de aprendizaje de la fe (y, por tanto, en discípulos)».

Denuncian que no se busca recuperar a los que han abandonado la Iglesia se se quiere mantener a muchos otros «ocultando los aspectos ofensivos del evangelio, relativizando sus exigencias y presentarlo de la forma más "normal" posible. Pero como dijo Dietrich Bonhoeffer "La gracia barata es el enemigo mortal de nuestra Iglesia". Ya advirtio el cardenal Lehmann contra el aburguesamiento de la Iglesia adaptando su nivel al nivel de su entorno: "La Iglesia no puede comportarse como una empresa que cambia su oferta cuando la demanda disminuye"»

    3. La unidad con toda la Iglesia universal
    Formamos parte de la Iglesia«una, santa, católica y apostólica». «Que todos sean uno» es el deseo último de Jesús. Ya sufrimos bastante hoy en día por las divisiones en el cuerpo de Cristo y no queremos otra iglesia especial alemana.

ACA constata que la Asamblea Sinodal no está suficientemente coordinada con el resto de la Iglesia y con el Papa, y denuncian que todas las objeciones planteadas por el Pontífice, tanto en la carta que envió al pueblo católico alemán como en la audiencia general del 25 de noviembre del 2020  [i], han sido ignoradas.

En ese sentido se señala la oposición al documento de la Congregación del Clero sobre la organización de las parroquias, la bendición de uniones homosexuales y la insistencia en pedir la ordenación de mujeres. Y sentencian: «No queremos ser una "iglesia de desobediencia y rebeldía" y rechazamos cualquier intento de camino eclesiástico especial en Alemania».

    4. Poder
    En la Iglesia, todo el poder emana del Señor. El poder en la Iglesia siempre es únicamente delegado, y sólo puede existir como acto de servicio humilde a la gente. Su ejercicio debe ser legítimo y transparente; Pero responder al mal uso del poder por parte de los pastores con un simple reparto de ocupaciones no sirve para la iglesia

ACA indida que se ha aprovechado la mala gestión por parte de la jerarquía de los casos de abusos sexuales como excusa para plantear una reforma de las estructuras de poder en la Iglesia. Y aunque reconocen que es necesaria mayor participación de los laicos y especialmente de las mujeres, afirman no querer «una iglesia de funcionarios y funcionarias, de aparatos hinchados y del chisme permanentemente instalado. La iglesia adolece de falta de espíritu y le sobra demasiada institución». Quieren una Iglesia «sencilla, servicial y orante» en la que «el ejercicio de la autoridad espiritual sea transparente» y orientado a que los fieles maduren en la fe.

    5. Mujeres
    Siguiendo el ejemplo de Jesús, el carisma de las mujeres en la Iglesia debe ser reconocido más profundamente. Sin embargo, es aberrante interpretar la asignación del ministerio sacerdotal a los hombres como una discriminación contra las mujeres.

El Manifiesto asevera que «Las mujeres no deben ser ciudadanas de segunda clase en la iglesia.  Por eso defendemos que las mujeres tengan los mismos derechos y deberes que los hombres... El Camino Sinodal aboga por ello, pero desgraciadamente también hace caso omiso de la declaración doctrinal vinculante de la Iglesia en Ordinatio sacerdotalis, amparada por los concilios y apoyada por todos los papas, "que se refiere a la constitución divina de la Iglesia misma", a saber, que "la Iglesia no tiene autoridad alguna para ordenar mujeres al sacerdocio y que todos los fieles de la Iglesia deben acatar definitivamente esta decisión"»

ACA rechaza «los planteamientos del Camino Sinodal como si esto se tratara de la preservación de un bastión masculino reaccionario y como si hubiera algún tipo de derecho igualitario para las mujeres al ministerio».

    6. Matrimonio
    El sacramento del matrimonio es la alianza de una mujer y un hombre con Dios y el signo incomparable de la salvación por la fidelidad de Dios a su pueblo; este signo nunca debe ponerse en la misma fila que las uniones puramente humanas de cualquier tipo.

ACA recuerda que cada vez son más las personas que viven en uniones sexuales que se alejan de lo aprobado por las Sagradas Escrituras. Ya sean los divorciados vueltos a casar, ya sean los que conviven sin estar casados, ya sean los que mantienen relaciones prematrimoniales sin todavía convivir. Los autores del Manifiesto aseguran que en vez de iluminar esas situaciones de pecado para sanarlas, la Asamblea Sinodal busca conformar la doctrina de la Iglesia la corriente actual del mundo. Y advierten: «Esto no sirve a las personas vulnerables y heridas, sino que, al contrario, les oculta la luz sanadora del Evangelio y les niega la posibilidad de la felicidad humana».

Rechazan que se ofrezca «una nueva moral sexual» y que se considere el matrimonio sólo como un ideal máximo, al que sólo puede aspirar una especie de élite de los fieles: «el matrimonio cristiano sigue siendo el lugar real y legítimo de la sexualidad y la forma fudamental en la que los niños experimentan el amor duradero de su madre y su padre biológicos. Es el único lugar donde la sexualidad humana puede lograr una integración sanadora».

    7. Bendición de las parejas del mismo sexo
    Ninguna persona puede ser privada de la bendición de Dios. Sin embargo, la Iglesia debe evitar cualquier apariencia de dar una bendición comparable al sacramento del matrimonio al «matrimonio para todos» y a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

ACA indica que la Asamblea Sinodal «amplía la perspectiva de misericordia y preocupación pastoral por la salvación de todos los seres humanos presente en Amoris Laetitia al dejar de tener en cuenta el quebrantamiento de la naturaleza humana (y, por tanto, el pecado). Existe una tendencia a propagar “un derecho a la concupiscencia para todos”, que impide la fructífera complementariedad de los sexos en el orden de la creación de Dios y socava la naturaleza del matrimonio».

    8. Laicos y sacerdotes
    El servicio de la Iglesia al mundo está confiado a laicos y sacerdotes, juntos y sin distinción de propósito o dignidad. No obstante, los laicos deben hacer lo que solo los laicos pueden hacer, y los sacerdotes deben servir a lo que la Iglesia les llama y lo que la ordenación los hizo capaces de hacer.

ACA adfirma que «la falta de vocaciones al sacerdocio es una necesidad real en la Iglesia e igualmente un reto para los laicos, que tienen que asumir todas las tareas para las que la vocación sacerdotal no es necesariamente necesaria».  A la vez, explican que «con la imposición de manos en la ordenación, el sacerdote recibe la autoridad apostólica para actuar "in persona Christi" como cabeza y pastor»

Pero, añaden, «el Camino Sinodal oscurece esta vocación específica del sacerdote marginando teológica y estratégicamente al sacerdote e intentando sistemáticamente elevar funcionalmente a laicos teológicamente cualificados sin ordenación a puestos de sustitución sacerdotal... nos oponemos tanto a la laicalización del sacerdote como a la clericalización de los laicos».

    9. Abusos
    Los abusos sexuales son la piedra de molino que rodea el cuello de la Iglesia. Los funcionarios de la Iglesia deben ser medidos por la transparencia con la que tratan los delitos del pasado y practican la prevención para el futuro. Pero nos oponemos al «abuso del abuso».

ACA cree que se está aprovechando la cuestión de la crisis por los abusos en la Iglesia para fines no correctos: «Se puede llamar con razón "abuso del abuso".  Ya que el abuso sexual se utiliza de forma sinodal para impulsar objetivos y posiciones extrañas en la iglesia. Sin embargo, esto lleva a una distorsión completamente irresponsable en una discusión que requiere el mayor de los cuidados».

Y esta es la explicación que ofrece el Manifiesto sobre lo que ha ocurrido con esta cuestión. Es también la conclusión del texto:

    «Hasta ahora, no se ha tenido en cuenta el hecho de que alrededor del 80% de las agresiones en el espacio "católico" son de carácter sexual (como muestran las cifras disponibles a nivel internacional).  En general, la negativa a enfrentar los hechos es una característica de las discusiones en el camino sinodal. Por ejemplo, no se tiene en cuenta que otros tipos de iglesias (incluidas las teológicamente liberales y las que no tienen una estructura jerárquica) se ven afectadas en una medida similar por los abusos -aunque predominantemente heterosexuales-.  La reacción a los abusos se convirtió en una guerra de poder, que en realidad era sobre las reclamaciones de una agenda eclesiástica liberal. Sin embargo, esto dificulta una respuesta eclesial adecuada a los abusos y, al mismo tiempo, obstruye la posibilidad de una reforma y renovación profundas de la Iglesia. En definitiva, esto muestra de nuevo a la iglesia girando en torno a sí misma, que se preocupa más por su imagen que por las víctimas.  ¡Este es el fondo real y sistémico del encubrimiento!  El Camino Sinodal y sus propuestas no han roto esto, sino que lo han reforzado. Las lógicas de autoconservación eclesial que siguen siendo eficaces aquí no conducen a la reforma, sino, en última instancia, al ateísmo eclesial, a actuar como si no existiera un Dios que se ha revelado vivo como amor en Jesucristo y está presente en el Espíritu. Sólo la renovación desde la profundidad del Evangelio puede ayudar contra esto. "¡Lo que te diga, hazlo!"


[i] Esto dijo entonces el Papa:

    «A veces, siento una gran tristeza cuando veo alguna comunidad que, con buena voluntad, se equivoca de camino porque piensa que hace Iglesia en mítines, como si fuera un partido político: la mayoría, la minoría, qué piensa este, ese, el otro… “Esto es como un Sínodo, un camino sinodal que nosotros debemos hacer”. Yo me pregunto: ¿dónde está el Espíritu Santo, ahí? ¿Dónde está la oración? ¿Dónde el amor comunitario? ¿Dónde la Eucaristía? Sin estas cuatro coordenadas, la Iglesia se convierte en una sociedad humana, un partido político —mayoría, minoría—, los cambios se hacen como si fuera una empresa, por mayoría o minoría… Pero no está el Espíritu Santo...»

30/09/21 9:10 AM  (InfoCatólica)


sábado, 18 de septiembre de 2021

Presidente, queda poco tiempo

El arzobispo de La Plata, de extrema confianza del papa Francisco, hizo llegar a LA NACION una crítica columna sobre las políticas sociales del gobierno de Alberto Fernández, el manejo de la pandemia y las elecciones primarias

Por amor a esta Patria herida, muchos esperamos que el Presidente pueda revisar a tiempo su agenda de prioridades, para evitar una debacle que terminaría dañando todavía más a nuestro pueblo.

Lo hemos visto muy entretenido con el aborto, la marihuana y hasta la eutanasia, mientras los pobres y la clase media tenían otras hondas angustias que no obtenían respuesta. En los últimos meses se vio una potente avanzada para imponer un lenguaje “no binario” que en las inmensas barriadas a nadie parece interesarle. Quizás se quiere copiar la agenda del socialismo español, olvidando que aquí estamos en América Latina. Y para colmo en plena pandemia, donde las circunstancias reclaman ocuparse de otros asuntos más imperiosos. A fines del año pasado, mientras los países vecinos estaban comprando vacunas, aquí el Ministerio de Salud se apasionaba en plena campaña por el aborto. Al menos hay que reconocer que no era el momento justo ni era esa la necesidad más imperiosa.

    Muchas mujeres, a las que el gobierno creía responder, estaban viviendo al día, con sus familias despedazadas, sus hijos que habían abandonado el colegio y habían caído en la droga y la delincuencia, y con la plata valiendo cada día menos.

De este modo, la agenda social que podría haber caracterizado a este gobierno, quedó desdibujada, y así se dilapidó una gran oportunidad. No debería llamar la atención la fuerte abstención de gente que no se siente representada por otras opciones políticas pero que está demasiado indignada como para ir a votar. Es muy elocuente que en muchos barrios pobres la abstención llegó al 40%, aunque en realidad esta campaña con pocas propuestas reales y mucho eslogan no entusiasmó a nadie.

El presidente todavía está a tiempo de dar prioridad a los grandes problemas sociales y de enfocarse mejor en la producción y en el trabajo, que es lo que uno puede escuchar como reclamos genuinos si está cerca del pueblo. Le conviene recordar que en las anteriores elecciones Mauricio Macri pudo recuperar en las generales muchos puntos que había perdido en las PASO. No lo logró por cautivar con propuestas inteligentes, sino por algo muy sencillo: un enorme esfuerzo de acercarse más a la gente y al menos escuchar los verdaderos reclamos.

    ¿Quiénes no le perdonarían al Señor Presidente el mal paso de la fiestita de Olivos si lo hubieran sentido más cerca de sus reales problemas?

De un estratega se espera la capacidad de leer en el momento histórico actual cuales son los verdaderos y más grandes reclamos del pueblo, al margen de los propios gustos. Pero a veces la política se confunde cuando cree que hablando de determinados temas responde a las expectativas de la sociedad, y en realidad solo está halagando a sectores minoritarios que tiene cerca. Eso no es el pueblo argentino, y los votos parecen demostrarlo. Sin embargo, algunos miembros del propio gobierno parecen pensar que la solución está en radicalizarse más, sin ver que eso sería acercarse más al abismo.

¿Quiénes no le perdonarían al Señor Presidente el mal paso de la fiestita de Olivos si lo hubieran sentido más cerca de sus reales problemas? El asunto es que trataba de “imbéciles” a quienes hacían lo mismo que él, así como cuando pedía un debate respetuoso sobre el aborto mientras llamaba “hipócritas” a los que pensaban distinto. Esa no es la imagen que muchos tenían cuando lo votaron. La mayoría lo votó por todo lo contrario, y la gente es demasiado sensible a ciertas cosas.

Pero nuestro pueblo es generoso y es capaz de dar otra oportunidad a los que saben volver tras sus pasos y retomar el rumbo. Ojalá que así sea, para que se pueda reconstruir una economía que lleva varios años dañada y empecemos a resolver las dificultades de las grandes mayorías sufrientes. Ya hay mucha gente cansada de esperar.

Arzobispo de La Plata
Víctor Manuel Fernández

La Nación  16 de septiembre de 2021

jueves, 2 de septiembre de 2021

Divide y reinarás: El reclamo de Chile

por César Augusto Lerena
A propósito del conflicto generado entre Chile y la Argentina con motivo de la oportuna delimitación de nuestro país de la plataforma continental, es interesante efectuar algunas precisiones al respecto, destinadas a esclarecer al común de los argentinos, en un tema de gran complejidad.

Empezaré por decir que la “plataforma continental” según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) comprende el lecho y subsuelo por debajo del mar, que se extiende a lo largo de la prolongación natural del territorio hasta el borde exterior del margen continental. No comprende el fondo oceánico ni el subsuelo de éste. Cuando este margen se extiende más allá de 200 millas marinas desde las líneas de base (la Zona Económica Exclusiva), los Estados ribereños, indica la Convención, delimitarán el límite exterior de la plataforma continental hasta las 350 millas marinas.

La Argentina, en 1995, mediante la Ley 24.543 ratificó la CONVEMAR, por tal motivo, creó la Comisión de Límites de la Plataforma Continental Argentina (COPLA) que, desde su formalización por la Ley 24.815 de 1997, elaboró un trabajo interdisciplinario excepcional que transcurrió durante varios gobiernos (Menen, De la Rúa, Kirchner, Fernández de Kirchner), de modo de cumplir con lo previsto en el artículo 76º (inc. 8 y 9) que establecía: «El Estado ribereño presentará información sobre los límites de la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas (…) a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental…» para lo cual, «depositará en las Naciones Unidas las cartas e información pertinente que describa el límite exterior de su plataforma continental…».

Como consecuencia de ello, la referida Comisión de Límites, que funciona en la O.N.U. pero no pertenece a esta Organización, sino que fue creada por la CONVEMAR (Anexo II art. 1 a 3), compuesta de 21 miembros, analizó la voluminosa documentación que la Argentina presentó el 21 de abril de 2009, mediante la cual solicitó la recomendación por parte de esta Comisión de 1.782.000 km2 de plataforma continental por fuera de las doscientas millas marinas; la cual, el 28 de marzo de 2016 y el 17 de marzo de 2017 recomendó la aprobación de solo 351.633 km2 por cuanto 1.430.367 km2 no fueron tratados -por entender ese Cuerpo- que eran espacios relacionados a Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, en disputa con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Ya en el año 2020 este gobierno promovió -a mi juicio innecesariamente- la sanción en el Congreso de la Nación de la Ley 27.557 resaltando una supuesta reafirmación soberana sobre espacios que en su mayoría -como dije- estaban en disputa con el Reino Unido, con el objeto evidente de satisfacer políticas domésticas.

Por su parte, la República de Chile, no efectuó similar presentación ante la referida Comisión de Límites y si, bien no hay plazos porque la plataforma continental es “inherente” a los Estados, es particularmente notable la falta de observación oportuna de Chile, ya que por un lado los técnicos que integraban la Comisión recomendaron por unanimidad la presentación argentina en los kilómetros cuadrados indicados, que incluían el espacio, hoy reclamado por Chile y, tampoco el país vecino efectuó observación alguna, entre la presentación y la recomendación a Argentina (entre 2009 y 2017) y, recién el pasado 27 de agosto de 2021 el gobierno de Sebastián Piñera cuestionó por Decreto los espacios informados por la Argentina, entendiendo que en el sur de Tierra del Fuego, se podría estar cercenando derechos chilenos relativos a la isla Diego Ramírez y, fundado en que Chile, pretendería proyectar su plataforma continental al este de las coordenadas establecidas en el artículo 7º del Tratado de 1984.

Es difícil entender el reclamo chileno ya que, correspondería indicar los límites que se acordaron entre ambos países por el Tratado con Chile de 1881, el Protocolo Complementario de 1893 y, especialmente por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, donde se estableció una línea divisoria en las coordenadas 67º 16’ que delimita claramente a ambos países: «El límite entre las respectivas soberanías sobre el mar, suelo y subsuelo de la República Argentina y de la República de Chile en el mar de la Zona Austral a partir del término de la delimitación existente en el Canal de Beagle será la línea que una los puntos que a continuación se indican y que se identifican con líneas y los puntos A, B, C, D. E y F, donde se indica que desde el punto E el límite continuará hacia el Sur hasta el punto cuyas coordenadas son 58° 21’,1 de latitud Sur y 67° 16’,0 longitud Oeste identificado como punto F.

A esta altura suscribo a la expresiones del Coordinador del Departamento del Atlántico Sur del IRI el Dr. Carlos Alberto Biangardi Delgado en el sentido de que “Argentina y Chile se han reconocido mutuamente derechos de soberanía sobre una porción del cuadrante antártico suramericano: promover la defensa conjunta de la misma dentro del Sistema del Tratado Antártico, ya que los actores extrarregionales que operan hoy en la Antártida dificultarán al extremo una acción individual exitosa de cada uno de estos países (…) lo importante es no ser funcional al juego de todos aquellos interesados en dividirnos, solucionando este nuevo diferendo dentro del amplio marco que nos ofrecen las herramientas del Derecho Internacional (…) y promover la defensa conjunta del cuadrante antártico suramericano reclamado por ambos países, partiendo de la base del mutuo reconocimiento de la soberanía sobre el mismo”.

Dicho esto, no deja de llamar la atención la innecesaria confrontación en estos momentos, en que ambos países enfrentan procesos electorales y Chile lleva además adelante, una reforma Constitucional, a la par de que la Argentina, sufre una invasión británica de 1,6 millones de km2 de sus mares y territorios insulares en el Atlántico Sur; la explotación de sus recursos naturales; más la pretensión del Reino Unido de disputarnos millones de km2 de plataforma continental y la Antártida.

Este reclamo chileno, debería resolverse entre ambas Cancillerías, evitando pasar por arbitrajes que tensionan, respetándose las mutuas soberanías y de la manera más efectiva, para que estas diferencias no sean funcionales a intereses ajenos a Suramérica.

Dr. César Augusto Lerena*

*Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA, Ex Asesor en la H. Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, autor de 28 libros (entre ellos “Malvinas 1982-2022. Una Gesta Heroica y 40 años de Entrega. Pesca la moneda de cambio” 2021 y, “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021. Ambos en prensa).

Artículo publicado por “El Economista. Internacional”, 31.8.2021.

InformadorPúblico.com  2/9/21

sábado, 28 de agosto de 2021

No fue la Iglesia Católica la que quiso ser sostenida por el Estado sino el Estado el que expropió sus bienes

 Catedral Metropolitana de Buenos Aires

La definición pertenece a Bernardo de Irigoyen y revela el déficit de historicidad que lleva a ver arbitrariedad en lo que son tradiciones fundantes del país o “privilegios” en lo que son compensaciones por expropiaciones sin indemnización.

Por Claudia Peiró


“Fueron San Martín y Belgrano los que nombraron a la Virgen Generala de sus ejércitos, hay cartas de puño y letra del Libertador en Mendoza sobre eso”, dijo a Infobae el sacerdote Martín Panatti, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Montserrat.

Lo que se atribuye a gobiernos de facto es en realidad una tradición que hunde sus raíces en el fondo de nuestra historia. Rodolfo Walsh criticaba, entre otras cosas, el “déficit de historicidad” de la organización Montoneros, es decir, su desconocimiento de la historia argentina. En esa misma ignorancia se recuesta un anticatolicismo exacerbado desde los primeros debates públicos sobre el aborto, en 2018.

El 1° de enero de 1817, San Martín le escribía al gobernador interino de Cuyo, Toribio de Luzuriaga, para comunicarle que el siguiente domingo, 5 de enero, se celebraría una misa para la jura solemne de la Patrona del Ejército, la Virgen del Carmen de Cuyo, y de su bandera. En esa ocasión, el Libertador dejó a los pies de la Virgen su bastón de mando, que se conserva hasta hoy en la Iglesia San Francisco, en la ciudad de Mendoza.

 El bastón de mando de San Martín, depositado a los pies de la Virgen, se exhibe en la Iglesia San Francisco de Mendoza

Un dato central que se suele obviar cuando se habla del vínculo Iglesia - Estado, y en particular del sostén al culto católico, prescripto por la Constitución, es que el origen de esas transferencias es una expropiación: la que, siendo secretario de Gobierno de Martín Rodríguez, decretó Bernardino Rivadavia en 1822, por la cual pasaron a manos del Estado, miles de hectáreas de tierras y propiedades, inmuebles “no necesarios para el culto”, en opinión del funcionario de marras.

“Hasta entonces, la Iglesia se autoabastecía”, dice el padre Panatti.

Tan era así que, en 1871, un anticlerical como Bernardo de Irigoyen decía: “La verdad del caso [es] que la Iglesia se sostenía con los bienes que poseía, donados por los fieles. Vino el año 22 en que el gobierno concibió la idea patriótica de una reforma general, y en ella comprendió también al clero. Se inició pues la reforma eclesiástica, y para llevarla a cabo sancionó una ley que en su artículo 19 dice lo siguiente: ‘Desde el 1° de Enero de 1823, quedan abolidos los diezmos y las atenciones a que eran destinados serán cubiertos por los fondos del Estado’. Viene enseguida otra disposición de la misma ley de donde resulta que no fue la Iglesia Católica la que trató de ser sostenida por el Estado sino que fue el Estado el que tomó posesión de todos los bienes de la Iglesia, el que suprimió las contribuciones con que la Iglesia se sostenía, y que fue el Estado el que creyendo que estaba realizando una reforma liberal, una reforma de alta conveniencia pública, dijo: Tomo a mi cargo el sostén del Culto Católico en este país. Ésta es la verdad histórica”.

 Bernardino Rivadavia expropió terrenos e inmuebles de la Iglesia sin compensación pero con la promesa del sostén estatal que por décadas no se cumplió

La cita de Bernardo de Irigoyen pertenece a un artículo de Edgardo Fretes, publicado en el diario Los Andes de Mendoza el 19 de abril de 2018, con el significativo título: “Relación histórica entre Iglesia y Estado en la Argentina: ¿quién sostiene a quién?”

La tesis de Fretes en aquel artículo era que los aportes que la Iglesia hace a la sociedad a través de las instituciones -educativas, sanitarias y caritativas- que administra y los fondos de colectas que redistribuye en esas obras superan ampliamente el aporte que recibe.

En 2018, los fondos del presupuesto destinados al sostén de la Iglesia eran de 174 millones de pesos. Mientras que la recaudación de las colectas de Cáritas, en el año 2016 por ejemplo, habían superado los 280 millones, dinero que vuelve a la sociedad “en educación, ayuda inmediata y emergencias, desarrollo institucional, abordaje de las adicciones y economía social y solidaria”, decía Fretes.

A eso había que sumarle la Colecta Más por Menos, que durante el mismo año había distribuido “entre las zonas más pobres del país, más de 35 millones de pesos”.

El papa Francisco preside la conmemoración de los 50 años de la creación de Cáritas Italia, en el salón Paulo VI, en El Vaticano, el 26 de junio de 2021 (REUTERS/Remo Casilli)

En 2021, los fondos estatales destinados a la Iglesia serán 148 millones. Nótese la disminución, que no es sólo nominal ya que si corregimos por inflación es mucho mayor, respecto a 2018. En tanto, Cáritas acaba de anuncia que su colecta anual alcanzó los 218 millones de pesos. Y la colecta anual es sólo una de las varias colectas que se hacen en el año.

Por otra parte, la Iglesia misma tomó la decisión de renunciar progresivamente al aporte estatal, proceso que está iniciado, en diálogo con la Secretaría de Culto de la Nación. Desde 2017, esos fondos, que se destinaban a las asignaciones de los obispos, a los seminaristas y al sostén de las parroquias de frontera, no se han actualizado prácticamente, lo que en los hechos implica una paulatina reducción.

Recientemente, en diálogo con el programa “Caminos de Encuentro”, de Radio María, monseñor Guillermo Caride, presidente de la Comisión Episcopal para el Sostenimiento de la Acción Evangelizadora de la Iglesia, decía: “Ya hemos resignado un valor de más del 50% de lo que recibíamos, al no haber actualizado el valor de los aportes y contar con una inflación que hace perderle el valor a nuestra moneda”.

 San Martín en la ceremonia de jura a la Virgen, generala de Ejército de Los Andes

“Tenemos el sueño de que la misión se sostenga con las donaciones de los fieles y podamos continuar con la renuncia a los aportes”, expresó Caride.

“La gente cree que el Estado sostiene a las Iglesias y eso es totalmente falso. Las parroquias nos tenemos que autosustentar”, afirma el sacerdote Martín Panatti. El sostén del Estado se limitaba a los obispos y, como se dijo, está disminuyendo. De ser equivalente al ingreso de un juez, hoy representa la 6a parte aproximadamente. Pero además, como lo señala Fretes, este sostén tuvo como contraparte la injerencia: hasta fines de los 60, los obispos eran elegidos por ternas y debían contar con la aprobación del Senado, como los jueces.

 La carta de San Martín con el anuncio de la jura a la Virgen del Carmen, General del Ejército (transcripción en "Documentos para la Historia del Libertador General San Martín, t.V, Instituto Nac. Sanmartiniano y Museo Histórico Nacional)

“Nunca existió un salario para los sacerdotes, como se quiere hacer creer -sostiene Panatti-. Hasta se quiso instalar la idea de que el Gobierno le pagaba a la Iglesia por cada bautizado, lo que es otra falsedad”.

“La Iglesia no recauda para mirarse el ombligo -dijo por su parte Edgardo Fretes, en charla con Infobae-. Como católico estoy contento de que se despegue la Iglesia totalmente del Estado y nos hagamos cargo los fieles. Es mucho más sano no depender de nadie. Ahora, imaginemos la renta que tendría la Iglesia de no haber sido despojada de todos sus bienes. En los terrenos expropiados hoy tenemos barrios, localidades enteras. Ni hablar de la Capital, donde el Arzobispado tenía 300 manzanas. Hoy sería una renta extraordinaria”.

La expropiación rivadaviana dejó incluso en la calle a varias órdenes religiosas. No falta quien presente a Rivadavia como “gran impulsor del Cementerio de la Recoleta”, obviando que para ello despojó de sus terrenos a los monjes de la Orden de los Recoletos.

 El emblemático Cementerio de la Recoleta en la Capital Federal fue construido sobre terrenos expropiados a la Iglesia, sin indemnización

En su artículo, Fretes citaba la cifra de 35.000 hectáreas de campos, que hoy pertenecen a los partidos de Luján, Merlo, Avellaneda, San Pedro, Arrecifes, Moreno, Quilmes, Magdalena y Tres de Febrero.

De hecho, comenta Fretes, las iglesias que no sufrieron este proceso de expropiación, son Iglesias ricas. “Es el caso de las de España, Italia, Alemania… La Iglesia alemana por ejemplo ayuda mucho a iglesias de países del Tercer Mundo donando bienes o financiando proyectos educativos”, ejemplifica Fretes, que actualmente es coordinador de la Pastoral de Comunicadores de Mendoza y docente en la Facultad de Periodismo de la Universidad Juan Agustín Maza.

Los colegios católicos y escuelas parroquiales reciben subvención estatal para el pago de los sueldos docentes. Como casi todos los establecimientos educativos privados por otra parte. Ahora bien la infraestructura y el resto del personal se mantienen con el aporte de los fieles. Como recordaba Fretes en su artículo, se trata muchas veces de escuelas rurales y en zonas de difícil acceso. Y concluía: “La ecuación podría ser al revés: en lugar de sacar la cuenta de cuánto ‘gasta’ el Estado en los subsidios de los sueldos en los colegios católicos, me gustaría preguntar: ¿cuánto gastaría el Estado si el 30 por ciento del total del alumnado del país, que concurre a establecimientos católicos, fuera a escuelas públicas?”

 Escuela católica rural (foto archivo)

Finalmente, el vicariato castrense, otra institución que ofende al ateísmo militante y ahistórico, pero que no es, como se lo suele presentar, una anomalía argentina.

Casi todos los ejércitos del mundo occidental poseen esa institución. Países tan modernos como Estados Unidos o Francia cuentan con capellanía y obispado castrense. Es habitual que los capellanes usen uniforme y tengan grado militar. Tampoco es una anomalía argentina.
 El capellán estadounidense William Devine dando la comunión a Marines en misión en Medio Oriente (Octubre de 2013)

En Francia existe una Diócesis para los ejércitos, a cuyo frente está el obispo Antoine de Romanet, que coordina el accionar de los 200 capellanes militares que acompañan al Ejército en sus misiones.

En Estados Unidos, existe la Arquidiócesis para los servicios militares (en inglés, Roman Catholic Archdiocese for the Military Services). Su actual titular es el arzobispo Timothy Broglio. Lo asisten cuatro obispos auxiliares y en el año 2019 contaba con 455 sacerdotes para la atención espiritual de los militares.

 El arzobispo Timothy Broglio, de la Arquidiócesis para los servicios militares de Estados Unidos: con sotana y con uniforme

“Los turistas que acostumbran fotografiarse en el emblemático Times Square de Nueva York, deberían saber que la estatua que está allí es de un capellán del ejército norteamericano”, acota el padre Panatti.

 La estatua del padre Francis D. Duffy, en uno de los sitios más emblemáticos de Manhattan, Nueva York

Se trata del padre Francis D. Duffy y de hecho el triángulo norte de Times Square se llama Duffy Square. Este sacerdote católico y capellán castrense fue el clérigo más condecorado en la historia del ejército de esa nación, por su desempeño como capellán del 165° Regimiento de Infantería.

La Argentina nació católica; es un dato histórico, y eso deja huella. A la vez, se formó como una sociedad abierta, receptiva y tolerante. Porque de hecho, los países de cultura judeoccidental son los de mayor diversidad y tolerancia. Dato que el anticlericalismo indocto no es capaz de procesar.

Infobae 27 de Agosto de 2021
cpeiro@infobae.com

sábado, 7 de agosto de 2021

P. Pablo Pich-Aguilera: «En Covadonga vi jóvenes con ganas de formarse y dar razones a un mundo vacío»

 

por Javier Navascués

 El P. Pablo Pich-Aguilera Blasco, con sus dos escasos años de sacerdocio, ha sido sin duda uno de los sacerdotes más jóvenes de la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga. Reflexiona sobre unos días de los que sale exultante, reforzado y afianzado en la voluntad de servir al Señor.

¿Cómo valora esta peregrinación, de marcado carácter tradicionalista, a uno de los lugares más emblemáticos de nuestra patria?

La peregrinación a Covadonga ha superado en mucho las expectativas. Han sido tres días llenos de Fe, Esperanza y Caridad. Después de las recientes noticias sobre el Motu Propio que parecían hacer dudar a muchos, la respuesta ha sido de una entereza y visión sobrenatural encomiable. He salido exultante de la peregrinación.

¿Qué ha supuesto en su vida sacerdotal poder recorrer como peregrino esos más de 90 kilómetros por las montañas de Asturias?

La verdad es que durante los años de seminario y estos escasos dos años de sacerdocio, siempre había visto noticias sobre la famosa peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Francia, y otras iniciativas de carácter “Tradicional”, y siempre me llamaron la atención. Además, la Misa Tradicional estaba también en mi retina. Había estado practicando durante este año para poder celebrarla por primera vez durante la peregrinación.

Ha sido para mi vida sacerdotal un estímulo y un enriquecimiento por ver el trato y el cuidado hacia la celebración de la Santa Misa. Ver la fe de los fieles, a las cuatrocientas personas arrodilladas ante el Santísimo Sacramento, es siempre impactante. Salgo reforzado y afianzado en la voluntad de servir al Señor.

¿Por qué motivos es providencial que España cuente desde este año con una peregrinación de estas características?

En primer lugar porque la peregrinación es siempre una ocasión para la renovación espiritual. De allí siempre salen grandes frutos para la Iglesia. En segundo lugar, porque es imprescindible la unión del pueblo español en torno a la Fe Católica. En tercer lugar, porque es enriquecedor encontrarse con personas de todos los lugares de España y poder compartir juntos unos días de Fe y verdadera fraternidad.

Covadonga fue baluarte de grandes hazañas en la reconquista. ¿Podría ser ahora un nuevo fortín de la fe en tiempos convulsos?

¡Por supuesto! Sabemos las promesas que tanto el Señor como la Virgen Santísima han hecho sobre nuestra nación. Además, el Señor nos conmina en el Evangelio a tener Fe, y que esta mueve montañas y corazones. Si nuestra Fe fuese como un grano de mostaza…

Es más necesario que nunca recuperar una Fe vivida con radicalidad, especialmente de obra, mostrando la belleza del Evangelio a un mundo ansioso de Dios pero a quien no se le presenta la Verdad evangélica.

Usted tiene varios apostolados con jóvenes durante el año…¿Hasta que punto fue para usted motivo de alegría ver camino de Covadonga a tantos jóvenes devotos y alegres?

Basta mirar lo que pasa en países como Francia o Estados Unidos, donde la Tradición se vive con gran naturalidad y está teniendo frutos inmensos. La juventud busca algo radical, serio, exigente, que comprometa. El problema es querer contentar y rebajar la exigencia de la Fe para aquellos que no están dispuestos a acoger el Evangelio.

Es un signo de esperanza grande el ver tantos jóvenes con ganas de entregar su vida por la Fe, cada uno desde su ámbito. Jóvenes con ganas de formarse, de dar razones a un mundo vacío, de reconquistar España para Dios. Nos toca mantener viva esa llama y que ella encienda a otros jóvenes.

Muchas de las gentes sencillas de Asturias saludaban a los peregrinos con mucho entusiasmo, como conscientes de que un soplo de aire fresco pasaba por sus vidas.

Fue especialmente emocionante ver cómo saludaban los lugareños desde sus casas. Preguntaban quiénes éramos y adónde íbamos. La mayoría reaccionó con gran alegría y se veía cómo sus rostros se iluminaban. Estoy seguro de que ha sido un gran testimonio para ellos.

También han peregrinado un buen número de familias católicas, sobre las que se puede cimentar la cristiandad.

La familia es la clave, por ello es tan atacada. La familia es el lugar natural de evangelización, allí es donde se transmite la Tradición de forma eminente. Ha sido una de mis mayores alegrías, ver familias enteras peregrinando.

¿Por qué es importante que la peregrinación se vaya consolidando año tras año en España?

Es vital porque necesitamos ver que no estamos solos. Es vital porque siempre las peregrinaciones son fuente de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, y también donde nacen santos matrimonios. Es, además, una bellísima experiencia de catolicidad, de universalidad. La Iglesia no es solo mi parroquia ni lo que yo vivo, sino que está llena de riqueza.

Solo espero que esta haya sido la primera de muchísimas peregrinaciones. Agradecer a la organización por haber iniciado esta quijotesca andadura.

Caballero del Pilar blog inserto en InfoCatólica. el 5.08.21 a las 7:53 AM

sábado, 24 de julio de 2021

Maduro llama “basura” y “veneno” a carta del Vaticano que pide diálogo en Venezuela

 

Por Walter Sánchez Silva

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó de “basura” y “veneno”, y llena de “odio” y “cinismo”, a la carta que el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, envió a un dirigente empresarial venezolano alentando a que exista diálogo para superar la crisis en el país.

El 21 de julio, en un evento televisado, Maduro dijo que “cuando todo el mundo está hablando de producir, de unirse por Venezuela, de superar la crisis económica, viene ahí un cura totalmente desconocido, no sé si es un monseñor o un obispo, y leyó una carta supuestamente de Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, quien fue embajador del Vaticano aquí en Venezuela”.

El Cardenal Parolin fue Nuncio Apostólico en Venezuela entre 2009 y 2013, durante los últimos años de Hugo Chávez como presidente. En 2013 el Papa Francisco nombró al Purpurado italiano como Secretario de Estado del Vaticano.

La carta que escribió el Cardenal Parolin estaba dirigida a Ricardo F. Cusanno Maduro, presidente de Fedecámaras Venezuela y tenía como fecha 23 de junio. Fue dada a conocer en el marco de la 77 asamblea anual de la organización, en la que, según la misiva, se abordan “temas sobre el futuro de la economía del país y su vinculación por la paz”.

Según informa Semana, la carta fue leída en el evento por Mons. Ricardo Barreto, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas.

Para Maduro, el texto del Vaticano es “una carta que era un compendio de odios, de veneno, de rencillas, de casquillo, de cinismo; una carta verdaderamente llena de odio, de desastre nacional, la carta de Pietro Parolin”.

“¿Qué tiene que ver el canciller del Vaticano con la asamblea de una organización empresarial venezolana? Pregunto yo, ¿qué tiene que ver? Explícalo Pietro Parolini (sic)”, cuestionó Maduro.

Maduro dijo además que la carta “descompensó totalmente el ánimo” y fue un “desastre” y una “basura que envió Pietro Parolin, supuestamente. No me consta que él la haya enviado”.

¿Qué dice la carta del Vaticano?

En la carta enviada a la asamblea de Fedecámaras, el Cardenal Parolin afirma que conoce el compromiso de la organización “con el desarrollo económico y social del país, y los esfuerzos que están realizando en la promoción de una Venezuela más justa, democrática, productiva y emprendedora, en la que reine una verdadera justicia social”.

“Al igual que ustedes, considero que es importante que la sociedad civil sea también protagonista de la solución a la crisis actual de ese amado país, una solución que solo se dará si los venezolanos, y especialmente los que tienen algún tipo de responsabilidad política, están dispuestos a sentarse y a negociar, de un modo serio, sobre cuestiones concretas que den respuesta a las verdaderas necesidades de los venezolanos, y durante un periodo limitado en el tiempo”, prosigue la carta.

Para el Cardenal Parolin “esto exige voluntad política por parte de los involucrados, disponibilidad a dejar que el bien común prevalezca sobre los intereses particulares, y el apoyo responsable de la sociedad civil y de la comunidad internacional”.

“Por ello les animo a apoyar todas las iniciativas que fomenten el entendimiento y la reconciliación entre los venezolanos”, resalta el Purpurado italiano.

“Si una negociación como la señalada tiene éxito, será necesaria una gran generosidad y paciencia, pues la crisis actual no se resolverá inmediatamente, sino que aún serán necesarios aún múltiples esfuerzos y sacrificios por parte de todos”, prosigue.

Tras animar a velar por los más pobres y necesitados, el Cardenal cita un pasaje de la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco, en la que el Santo Padre afirma que “quienes pretenden pacificar a una sociedad no deben olvidar que la inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz. En efecto, ‘sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad —local, nacional o mundial— abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Si hay que volver a empezar, siempre será desde los últimos’”.

“Les aseguro mi oración para que el encuentro sea fructífero y para que, por intercesión del Beato Dr. Hernández, todos, con generosidad de espíritu, sepamos poner el bien del prójimo, el bien común, por encima de nuestros intereses personales”, concluye el Cardenal Parolin.

El proceso de diálogo y la persecución por parte del gobierno

Desde hace varios meses representantes del régimen de Maduro y de la oposición negocian la instalación de una mesa de diálogo que podría darse en agosto en México, y podría tener como intermediario al gobierno de Noruega.

Sin embargo, en los últimos días funcionarios del gobierno llegaron a la casa del líder opositor Juan Guaidó con la intención de detenerlo, pero sin éxito, porque su esposa, Fabiana Rosales, informó al respecto en Twitter, provocando la reacción de los vecinos para impedir el arresto.

Mientras eso sucedía, en Instagram el exdiputado opositor Freddy Guevara transmitía desde su automóvil el momento en el que era rodeado por funcionarios encapuchados que lo llevaron detenido.

El régimen acusa a Guevara de terrorismo, traición a la patria y asociación para delinquir, atribuyéndole un supuesto vínculo con la muerte de 26 personas en un barrio de Caracas, que según el gobierno hacían parte de bandas que buscaban derrocar a Maduro.

Las acusaciones contra Guevara –que su equipo de defensa legal califica de falsas– son, para el régimen, consecuentes con las condiciones que planteó Maduro para el diálogo.

Las condiciones de Maduro para ir a México son que Estados Unidos y la Unión Europea levanten todas las sanciones contra Venezuela, que todos los partidos políticos reconozcan a los poderes públicos y que “todos los sectores renuncien a planes violentos con delincuentes, golpes de Estado, magnicidio y otros caminos de la violencia”.

El 22 de julio, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, se reunió con familiares y colaboradores de Guevara, quienes le informaron sobre “su arbitraria detención y delicado estado de salud”.

“Exigimos a la dictadura de Venezuela el pleno respeto de sus derechos y su inmediata liberación”, indicó Almagro en su cuenta de Twitter.

ACIPrensa 23 7 21

miércoles, 21 de julio de 2021

¿Exterminio "católico"... o exterminio "canadiense" más bien?

John A. McDonald, premier canadiense, autor de la política canadiense de asimilación forzosa de indígenas
       Conocerán Vds. la noticia: son ya casi mil los cadáveres de niños indígenas aparecidos en Canadá, muertos a muy temprana edad y enterrados en los internados en los que se hallaban ingresados desde la creación del sistema de internados indígenas a partir de 1867. Primero fueron 215 infantes cerca de la ciudad de Kamloops, en el sur de la provincia de Columbia Británica. Luego, 751 en el internado indígena Marieval, que funcionó de 1899 a 1997, 135 kilómetros al este de Regina, la capital de Saskatchewan.

             El enfoque de la noticia no ha sido otro que el que cabía esperar dados los tiempos que corren. Sin esperar ni a conocer las circunstancias en las que esas muertes se produjeron, ni tampoco cuántos centros se han podido ver involucrados en los sucesos, repito, insuficientemente esclarecidos, los titulares son todos de esta índole: “Aparece un número indeterminado de niños indígenas enterrados en colegios e internados CATOLICOS”. Con las consecuencias del todo imaginables: Colón, descubridor de América y católico él mismo, es culpable; los que le acompañan, católicos igualmente y españoles todos, también… conclusión (a la que se llegará más pronto que tarde), España es culpable... ahora también en Canadá...

             Yo les voy a ofrecer otro enfoque posible, tan posible que es bastante más acertado: “Aparece un número indeterminado de niños indígenas enterrados en colegios e internados CANADIENSES”. Porque, como vamos a ver, lo verdaderamente esencial al asunto no es que la evangelización haya sido católica, protestante o hinduísta. Lo verdaderamente significativo es que haya sido española, francesa o anglosajona, o, ya posteriormente, norteamericana o canadiense.

             Por lo que se refiere al caso canadiense que ahora nos ocupa, las cosas ocurrieron de la siguiente manera: cuando en 1867 Canadá se independiza del Reino Unido -y eso que siempre mantendrá una sumisión nominal y simbólica a la monarquía británica, hasta el punto de que incluso al día de hoy, la Reina de Inglaterra sigue siendo el Jefe del Estado- la primera decisión que toma el primer premier que se otorga el país, John Alexander McDonald (por cierto, escocés de nacimiento, protestante y masón), es la política de asimilación forzosa de los indígenas, para lo cual se valdrá de instrumentos tan eficaces y "edificantes" como las hambrunas provocadas, las ejecuciones arbitrarias y, sobre todo, para cuanto tiene que ver con los niños, el que se dará en llamar Canadian Indian Residencial School System (Sistema canadiense de escuelas residenciales para indios). Un sistema educativo vigente hasta 1997 y por el que, según se calcula, han podido pasar hasta 150.000 niños indígenas literalmente arrancados de sus familias a la fuerza.

             En 1876, el segundo premier de la historia de Canadá, Alexander Mackenzie, también escocés de nacimiento, también protestante, también probablemente masón, para la suficiente claridad del sistema legal sobre el tema, funde todas las leyes de su predecesor en la que da en llamar la Indian Act (Ley de Indios), vigente aunque reformada hasta el día de hoy.

             El resultado de todas estas políticas combinadas no es otro que el que es: una minoría indígena canadiense que apenas alcanza un 4% de la población total del país, y lo que es aún más significativo, un exiguo 1% de mestizaje.

             Cifras que, -asómbrense Vds.-, ¡aún son de alabar!, si las comparamos con las del todopoderoso vecino meridional de los canadienses, los Estados Unidos de Norteamérica, donde el índice de indios puros apenas supera un 1% de la población, y donde el mestizaje es prácticamente inexistente.

             Compárense ahora estas cifras a las que son producto de la colonización española, con estructuras demográficas como la mejicana, 20% de indios puros y aún más revelador, 70% de mestizaje; la boliviana, 54% de indios puros, 32% de mestizaje; la paraguaya, 75% de mestizaje; o la ecuatoriana, 6,5% de indios puros, 65% de mestizaje, por tomar tan solo algunos ejemplos significativos. Países, todos ellos, donde la presencia española superó los dos siglos y medio, rozando los tres en casos como el de Méjico, más del doble, por lo tanto, de lo alcanzado por franceses o anglosajones en el mismo continente.

             Cuando en el año 2015 Francisco viajó a Bolivia, pidió perdón a los indígenas bolivianos “por los errores de la evangelización”, que es lo mismo que decir "por los errores de la evangelización española", porque en Bolivia, como es notorio y conocido, no hubo otra evangelización (tampoco, por cierto, la “vaticana o pontificia”). Honestamente, no le debió de resultar nada complicado a Francisco el farol, ante una audiencia que era indígena en porcentajes cercanos al 80%, y a nadie le amarga que le pidan perdón, aunque no sepa muy bien ni por qué.

             Dos meses después, el Papa estaba en Estados Unidos. Allí, esta vez, no pidió perdón “por los errores de la evangelización”. Y aunque hiciera exactamente lo contrario que en Bolivia, tampoco en este caso debió de resultarle muy complicado "el truco": en su audiencia, y por el contrario de lo ocurrido en los países evangelizados por España, no había un solo indígena. Habían sido exterminados por sus colonos anglosajones.

             Dicho todo lo cual, no caigan Vds. en la trampa. En el caso de Canadá no se trató de la evangelización “católica”, puesto que hubo otra evangelización católica infinitamente más importante en el mismo escenario americano que se comportó de manera bien diferente. Se trató de la evangelización “canadiense”, puesto que toda la evangelización canadiense sí siguió un mismo patrón, marcado por la autoridad competente para hacerlo, la civil, entiéndase bien, la civil (plagadita, por cierto, de protestantes y masones). Y en todo caso, y curiosamente, de manera más parecida a la que, no excesivamente lejos, lo hacían otros que tampoco eran católicos: sus meridionales vecinos estadounidenses, en su práctica totalidad protestantes.

             Y con esta noticia, bastante triste hoy, me despido por hoy, no sin desearles como siempre que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

 ReL.  En cuerpo y alma blog de Luis Antequera.
06 julio 2021

sábado, 3 de julio de 2021

La política de cooperación argentina sobre Malvinas

por César Augusto Lerena

Cuando las políticas se diseñan en los intramuros

Hay un importante número de funcionarios argentinos, transversales a todos los gobiernos y, también, algunos respetables académicos o profesionales, que entienden que el diálogo y la cooperación, son las herramientas adecuadas para resolver la ya casi bicentenaria invasión y ocupación británica de Malvinas y, sus implicancias sobre las Georgias del Sur, Sándwich del Sur, el Atlántico Sur y la Antártida Argentina. Me referiré a ello, aunque, claro está, «juzgo imposible describir las cosas contemporáneas sin ofender a muchos» (Maquiavelo). No tengo una innata vocación de confrontar, aunque los hechos y no las palabras, me permitan afirmar -casi con rigor científico- que ni el diálogo, la reclamación del diálogo y la reiterada e incondicional cooperación de los gobiernos argentinos con los británicos ocupantes de Malvinas, hayan permitido avanzar en un centímetro la posición argentina respecto a la recuperación de los archipiélagos, los espacios marítimos correspondientes y la disputa sobre la plataforma continental y la Antártida.

Sugiero en primer lugar a los funcionarios que empiecen por hablar claro; para lo cual, dejen de difundir en la sociedad argentina un reclamo falso y parcial. No son solo las Malvinas con sus 11.410 km2 las que están ocupadas por el Reino Unido. El invasor británico tiene ocupado el 52% (1.639.900 km2) del territorio marítimo argentino; las Malvinas; Georgias y Sándwich del Sur; pretende disputar a la Argentina 1.430.367 km2 de su plataforma continental y 965.597 km2 -más las aguas correspondientes- de la Antártida. Es decir, es como si estuviese ocupado o en disputa todo el territorio continental argentino.

Esto no se puede seguir ocultando. Primero, por respeto a los argentinos y, después, porque es imposible llevar adelante una estrategia adecuada sino se tiene un estado real de situación. Tenemos un país ocupado y, en lugar de ver cómo desalojamos a los okupas, les ofrecemos todo tipo de beneficios para su supervivencia en las islas: desde infraestructura, cesión de recursos, vuelos, sanidad y educación, pasando por la entrega de ositos Winnie Pooh, fotos con la Reina y hasta cartitas de aliento.

El martes 13 de septiembre del 2016 el Secretario de Relaciones Exteriores Carlos Foradori declaró junto al Ministro para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan y, en lo relativo al Capítulo del Atlántico Sur acordaron lo siguiente: «…adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos» manteniendo vigente la “fórmula del paraguas”.

En síntesis, pretendía esta Declaración Conjunta, que nunca fue aprobada por el Congreso de la Nación. remover por ejemplo la Disposición Transitoria Primera de la Constitución («La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino»); dejar sin efecto las leyes 17.319 (Art. 1º Los yacimientos de hidrocarburos líquidos y gaseosos situados en el territorio de la República Argentina y en su plataforma continental, pertenecen al patrimonio inalienable e imprescriptible del Estado Nacional); las leyes que refieren a la provincialización de los archipiélagos, la Antártida y los mares correspondientes (no avanzaré aquí con este tema) y las leyes 26.659 (Solanas) y 26.386 que impiden operar en Malvinas a las empresas petroleras o pesqueras radicadas en el continente sin autorización argentina, etc. Además, a partir de este Pacto se pusieron nuevamente en vigor las investigaciones pesqueras conjuntas británico-argentinas, otorgándole al Reino una información científica sensible y estratégica, a la luz de la dependencia económica que tienen las islas respecto a la captura del calamar. Amén de ello, se otorgó el acceso a las islas a los mercados más importantes del mundo al autorizar los vuelos a San Pablo que, junto a la construcción de puertos en Georgias del Sur y Malvinas, transformarán a ésta en el centro logístico pesquero más importante del cono sur, en relación directa a la Antártida y el estrecho bioceánico de Magallanes, dejando de lado a Ushuaia. Hechos, que dejan de manifiesto, la incoherencia de la diplomacia argentina, que había promovido el quite de colaboración a Malvinas en todos los fueros y países y, que contraría, incluso, la Res. 31/49 de las Naciones Unidas que establece no innovar en materia de ocupación territorial y aprovechamiento de los recursos naturales de los territorios ocupados. Un verdadero disparate este “Acuerdo de Cooperación”, donde cooperar es solo conceder por parte de la Argentina.

Con relación al referido Pacto el Prof. Armando Abruza, referenciando el Prof. Ariel Mansi observa la cuestión vinculada, un aspecto muy grave y poco hablado del Comunicado (“El Comunicado Conjunto argentino-británico del 13/9/2016: su naturaleza jurídica…”, 89:116, 2016): «…la cooperación con el Reino Unido en materia de investigación científica en aguas subantárticas circundantes a las Islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, en lugar de hacerlo en el marco multilateral de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) que constituye el único régimen jurídico válidamente aplicable en esa región (…) como se ha expresado, deja traslucir la autoría británica del documento (…) Curiosamente, la temática aquí abordada no se incluyó en el capítulo del “Atlántico Sur”, sino en el de “Ciencia y Tecnología, Derechos Humanos y Cuestiones de Género” (NdA: con el evidente propósito que se le preste menor atención). La situación así descripta sugiere la intención británica de dividir el objeto jurídico de la controversia, separando a las Georgias del Sur y de las Sándwich del Sur (…) de las Islas Malvinas, que se encuentran fuera del área de dicha CCRVMA. Los dos aspectos precedentemente examinados parecen confirmar la recepción en el texto del Comunicado Conjunto de desarrollos jurídicos favorables al Reino Unido, necesariamente contrarios a la posición sostenida por nuestro país en la controversia de soberanía sobre los tres archipiélagos australes».

Entiendo que en cualquier acuerdo de cooperación debe haber dos partes que en forma equivalente aporten al fin común. El Atlántico Sur es argentino, las Malvinas son argentinas, los recursos pesqueros y petroleros son argentinos, no se entiende que aportarían los ingleses, cuando en el denominado Pacto Foradori-Duncan se refieren a «…la complementariedad entre ambas naciones…» y lo que es más grave aún, no hay ninguna referencia en el documento a la existencia de una disputa o a iniciar un diálogo sobre ésta.

Aquellas declaraciones fueron revitalizadas el 15 de marzo de 2018 por el entonces Canciller Jorge Faurie y, Mark Kent, el “simpático embajador británico” que se fue ayer del país después de “cinco años inolvidables” (sic), cansado de intercambiar twitter con miles de cholulos argentinos, dejando todo como está. Es decir, mucho peor para la Argentina, que cuando éste llegó a la Embajada en 2016. Con un embajador tampoco se puede cumplir con sus deseos sino discutir amablemente sobre nuestros intereses.

Esta política de cooperación unilateral por parte de la Argentina no se inicia en el 2016. Las ha habido de “relaciones carnales” de “Winnie Pooh o de seducción” y, de “conservación entre las partes”, que no han sido otra cosa que herramientas de dilación que favorecieron la consolidación inglesa en el área. La “fórmula del paraguas” congeló a la Argentina durante todos estos años mientras el Reino Unido ha avanzado territorial y económicamente, quebrando todas las normas reconocidas internacionalmente e ignorando las Res. 31/49 y 2065 (XX) y subsiguientes.

En 1987 en Nueva York el Canciller Dante Caputo y Embajador Lucio García del Solar iniciaron las negociaciones orientadas a la aprobación de la “fórmula del paraguas” (y posteriores Acuerdos de Madrid I y II de 1989/90); y en 1988 en Ginebra el referido embajador acordó con el Embajador inglés ante la ONU Crispín Tickell, omitir toda referencia a los temas de pesca, minimizando la importancia de ésta en las negociaciones. Este tema les pareció una cuestión menor a los gobiernos radicales como a los peronistas; pero, como ya manifestáramos en 1989 y 2009 (César Lerena “Malvinas. Biografía de la Entrega. Pesca la moneda de cambio”) fue, y es un tema central, aunque, como nadie suele ser profeta en su tierra cito al entonces director de Pesca británico en Malvinas John Barton quien el 14 de marzo de 2012 manifestó: «sin la Pesca los Malvinenses no podrían haber subsistido» (sic).

En 1990 Domingo Cavallo firmó el “Acuerdo del Gallinero”, donde convino con el Reino Unido, el cuidado de los recursos marítimos argentinos y la prohibición de pesca en un área al este de Malvinas -con forma de medialuna (unos 400 mil km2)- que les aseguró a los ingleses, que terceros países no podrían pescar los recursos que migran a Malvinas, facilitándoles con ello, el otorgamiento de licencias a buques asiáticos, españoles, polacos, etc. y, la consolidación económica de los isleños.

Igual camino siguió el ex secretario de Relaciones Exteriores Andres Cisneros, quien periódicamente nos da consejos de cómo recuperar Malvinas. En 1996 en Londres, explicó como un éxito, el rotundo fracaso de su política exterior: «se normalizaron las relaciones con Inglaterra» (léase: los británicos siguen explotando nuestros recursos) y «se coordinan en forma conjunta medidas de conservación para evitar la sobreexplotación de recursos pesqueros en beneficio de las partes involucradas» (léase: Argentina cuida los recursos a los malvinenses, a los que considera “partes involucradas”). El remate llegaría en Madrid cuando en 1999, este secretario acordaría con el director para las Américas británico, Peter Westmacott siete medidas para combatir a los “buques sin licencias pesqueras inglesas”, en el Atlántico Sudoccidental. Es decir, contribuyó con el zorro a cuidar nuestro gallinero, mientras éste explotaba libremente el recurso, otorgándoles licencias a los buques extranjeros (chinos, españoles, coreanos, taiwaneses y británicos) en lugar de promover un “boicot biológico” con nuestros recursos, para dificultar la permanencia del Reino Unido en la región.

El uso de la palabra: “las partes” confunde a la sociedad cuando tan importante funcionario de la Cancillería se refiere al conflicto de Malvinas. Las partes, podrán estar referidas al conflicto, pero nunca a los derechos territoriales y sus recursos naturales, donde la única “parte” es la Argentina, y en todo caso, el Reino Unido es un “okupa” que usufructúa, ilegal y en forma prepotente, nuestros espacios y los recursos del patrimonio nacional.

Ya en este gobierno, el secretario de Malvinas Daniel Filmus le ofreció ayuda sanitaria con motivo del COVID-19 (¿?) y educación universitaria a los isleños que, con cierto desprecio rechazaron.

Se puede y debe “Cooperar” entre dos naciones amigas, que podrían aportan recursos económicos, tecnológicos, humanos y hasta territoriales equivalentes (como es el caso del Tratado del Río de la Plata y la Zona Común de 1973 con Uruguay); pero no es posible convenir ninguna cooperación, cuando la Argentina pone su territorio y sus recursos científicos, pesqueros, marítimos, petroleros, minerales y ambientales, y el Reino Unido ocupa los espacios y explota el patrimonio argentino, inclusive depredándolo como lo ha indicado una Consultora británica (MacAlister Elliott & partners Limited) recientemente. ¿Cooperar con un país que nos ocupa territorio insular y marítimo, que se lleva todos los años 250 mil toneladas de recursos pesqueros capturados con un subsidio de 100 millones de dólares, que luego compiten en los mismos mercados de los productos capturados por las empresas argentinas? ¿Quién sería el estúpido? No me imagino alcanzándole la escalera al ladrón para que se robe los frutos de mi árbol.

Es una ingenuidad diplomática (por calificarla suavemente) cuyos resultados -en estos últimos 56 años- están a la vista. Y no es responsabilidad de ningún partido político ni de un gobierno en particular, es de todos los que han sido partidarios de esa cooperación con este país hostil; calificación, que puede sonar un poco fuerte, pero, no parece que podamos aplicar otra al Reino Unido que mató 649 argentinos; ocupa y establece en Malvinas la más importante base militar del Atlántico Sur pese a existir la “Zona de Cooperación y Paz” firmada por todos los países con ZEE en el Atlántico Sur y convalidada por la ONU; avanza en forma creciente ocupando millones de km2 de territorios marítimos; reivindica derechos sobre nuestra Antártida Argentina y nuestra Plataforma Continental; se queda, explota y depreda nuestros recursos naturales y se niega sistemáticamente a discutir la soberanía de Malvinas.

Ahora bien, creíamos haber escuchado y visto casi todo, hasta que el pasado 29 de junio, leímos en Perfil como Marcelo Kohen y Facundo Rodriguez conmemoran y ponderan el “Acuerdo de Comunicaciones con el Reino Unido” que cumplió 50 años y que llevó adelante la dictadura autodenominada Revolución Argentina, cuyo presidente de facto fue el militar Alejandro Agustín Lanusse… Hay veces que los teóricos se olvidan de las prácticas y que no todo es ciencia jurídica.

Los autores confiesan que “el Acuerdo contribuyó significativamente a la prosperidad de los isleños” y, reconocen, que los isleños “se auto-bloquean y rechazan todo ofrecimiento” y ello, es solo una muestra más que la cooperación unilateral carece de todo sentido. Y me surge la primera reflexión: casi idéntico a lo que se buscaba con el Pacto de Foradori-Duncan. ¿Estas son las recomendaciones de Kohen en el Consejo Nacional de Malvinas?

Podría ser un acto fallido, aunque ciertamente execrable poner como ejemplo el Acuerdo de una dictadura. En realidad este artículo esconde la renovada intención de Marcelo Kohen, que ya en 2018 (Infobae, 22/3/2018) había propuesto promover la escisión de Malvinas del Territorio de Tierra del Fuego, condición necesaria para luego habilitar a los isleños -y así lo proponía- un referéndum a los 30 años para que opten por su soberanía plena (es decir la libre determinación) y, donde habría que esperar que, siendo las autoridades locales (según su propuesta) quienes aceptarían o no la radicación de argentinos continentales en la isla, que la mayoría de británicos radicados en Malvinas opten por su soberanía plena (César Lerena “La Estrategia del Consejo Nacional de Malvinas – Parte 1”, 9/2/2021), Aquí mismo Kohen agrega «nadie desea desconocerlos ni privarlos de sus nacionalidades (a los isleños)» y pareciera querer -como punta de lanza- llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General y, para ello aduce, que «el gobierno del General Perón decidió llevar la cuestión Malvinas a la Asamblea General por segunda vez (Resolución 3160 (XXVIII), de 14 de diciembre de 1973) a efectos de rencauzar las negociaciones sobre soberanía» y, ciertamente llama la atención la cita (tenemos un Kohen que veinte años en Ginebra lo han transformado en peronista o alguien que quiere hacer los deberes) y el desconocimiento de éste respecto al liderazgo internacional del Presidente Juan Domingo Perón; el marco político actual respecto a los diferentes intereses mundiales; el fortalecimiento de los intereses marítimos, insulares y en el British Commonwealth of Nations del Reino Unido post-Brexit y, la asociación estratégica con Estados Unidos, además de los altísimos riesgos de esta aventura, propia de un ejercicio docente y no, dé quien desde su designación como miembro del Consejo Nacional de Malvinas, ni siquiera podría estar habilitado a exponer sus ideas a otros docentes (Facundo Rodriguez) o en medios de difusión, sin que previamente sean tratadas y aprobadas por todos los miembros del Consejo que integra, donde asesora -nada menos- que al Presidente de la Nación en la formulación de una Política de Estado relativa a Malvinas que, es confidencial en función de los intereses internacionales en juego, lo previsto en la legislación vigente y en especial la Ley 27.558, el Decreto 822/20 y reglamentos.

No se entiende la presencia de Facundo Rodriguez en el artículo que firman ambos, ya que no encontramos en este autor que haya compartido la posibilidad de escindir Malvinas o habilitar a los isleños en un referéndum; pero, son llamativas algunas de sus afirmaciones (“Malvinas: aclaraciones que oscurecen” Infobae, 6/10/2016) respecto al Pacto Foradori-Duncan: «Como viene de reafirmar el presidente Mauricio Macri, la manera de poner fin a esta disputa es la negociación (…) Es auspiciosa la presencia de la señora canciller ante el Congreso de la Nación a efectos de aclarar todos los puntos controvertidos. Máxime teniendo en cuenta que podría llegar al cargo de secretaria general de la ONU, que es, además, presidente provisional del C24 y titular de un mandato de buenos oficios en la cuestión Malvinas. Nada menos. (…) Como bien lo expresó el senador Federico Pinedo: Con Malvinas, hay que ser muy prudentes». Un mensaje que resulta bastante tolerante para la política que sobre Malvinas llevó adelante del gobierno de Cambiemos. Sabemos a qué intereses responde Kohen, no sabíamos a cuáles respondía Rodriguez; pero, por los frutos se conoce el árbol (San Mateo 7,16 y San Lucas 6,44)

Nos refieren los autores que conforme a lo prescripto en la Constitución hay que respetar «el modo de vida de sus habitantes» pero, ello no puede implicar -de ningún modo- impedir los derechos del resto de los argentinos a transitar, radicarse, invertir, etc. en Malvinas, de otro modo se trataría de una soberanía quimérica. Kohen (Infobae, 2018), apoyando la idea que las autoridades de la Provincia sean quienes autoricen o no a residir en las Islas, manifiesta que “es una manera de preservar el modo de vida de sus habitantes”; pero, no se trata de “preservar” (conservar su estado) sino de “respetar” las prácticas y costumbres habituales, es lógico suponer que con el correr de los años esos modos de vida se transfiguren, aunque conservando ciertos hábitos culturales, alimenticios, etc. como ha ocurrido con las distintas colectividades (galeses, irlandeses, ingleses, alemanes, italianos, españoles, etc.) radicadas en el continente argentino. Hay muchas formas de “respetar” el modo de vida, entre otras manteniendo el idioma inglés (aunque junto al castellano, ambos deberían ser obligatorios en la educación). Nadie duda que Suiza es un país que mantiene sus costumbres, aunque los idiomas oficiales sean el alemán; el francés; el italiano y, el retorrománico. También, otra forma de “respetar” el modo de vida, es mantener vigente toda la legislación respecto a la convivencia en los ámbitos urbanos y rurales, sin que ello implique no actualizarla conforme la evolución de la sociedad.

Por otro lado, los autores dicen que «algunos (argentinos) prefieren seguir la política de adaptarse a vivir con el conflicto, vociferando altamente la reivindicación, pero sin que se haga nada en el plano multilateral que moleste al Reino Unido. Otro camino es posible». Bueno, entiendo, que se estarán refiriendo algún miembro del gobierno, ya que esta tarea es propia y exclusiva de la Cancillería. Debo suponer que efectivamente la intensión de los autores sería la de llevar la cuestión a la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo cual sería una verdadera ruleta rusa y un gravísimo error que la Argentina sea quien descarte el diálogo y le baje el valor a la Res. 2065 (XX), coincidiendo -precisamente- esta decisión con la actitud que todos estos años lleva adelante el Reino Unido y, tal vez, uno de los puntos diplomáticos más fuertes que tiene la Argentina.

Al respecto, no hay ningún fundamento para cambiar en una Asamblea General la Res. 2065 (XX) que permanece vigente y, con un alcance absolutamente suficiente que -incluso- se ajusta a la posición argentina relativa a la integridad territorial y donde se limita a los intereses y no a los deseos de los isleños (con lo que se limita la posibilidad de la libre determinación); que, contrario a otras disputas internacionales ha sido ya reconocida por la ONU, donde está definido con precisión a las partes intervinientes (no los isleños) y sería de difícil repetición y muy difícil mejora, con el gravísimo riesgo de que pudiese infiltrarse la remanida bandera británica de la “libre determinación”. Habría que salir de “los intramuros universitarios” para analizar seriamente, si la Argentina pudiese estar en condiciones ¿y, para qué? de conseguir los votos obtenidos al momento de aprobarse la Res. 2065 (XX) y, preguntarse quién se haría cargo de una Resolución desfavorable o de una resolución tomada con una menor cantidad de votos. ¿El Canciller, el secretario de Malvinas o cada uno de los miembros del Consejo de Malvinas? Esta es una decisión que ni siquiera el Poder Ejecutivo puede tomar ya que pondría en duda el propio texto de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional.

A quienes refieren que el Brexit acercaría votos europeos a la Argentina que compensarían los votos perdidos de los países no alineados y otros, les recuerdo: la reciente resolución donde los productos pesqueros no pagarán aranceles al ingreso a Europa; la integración del Consejo de Seguridad, la OTAN; el rol de Estados Unidos y la propia conducción de las Naciones Unidas o, simplemente, la cuestión geopolítica instalada a partir de la pandemia que podría condicionar gran cantidad de votos. Y qué hablar, de los nuevos condicionamientos que habría de adquirir el país para obtener algunos votos, agregando más colonización a la ya existente.

Existen suficientes antecedentes para calificar este camino como una aventura que, como las guerras, no se pueden poner en manos de unos pocos -supuestamente teóricos iluminados- que carecen de experiencia fuera de la jurídica o la docencia. No se ha hecho nada todavía o de suficiente entidad para llegar al objeto esperado con mayor certeza y, desde una posición de fortaleza que la Argentina carece en la actualidad y probablemente por muchos años.

A mi juicio una decisión de Argentina en este sentido sería funcional a los intereses británicos y no pondría en sano juicio en manos de tres, cuatro, cinco personas, por más hábiles que fuesen, el destino de un territorio legítimo, inalienable, imprescriptible e irrenunciable de todos los argentinos.

La política argentina, debiera, en esta etapa, ser la de “poner la escoba detrás de la puerta” para hacer más difícil la ocupación de Malvinas, llevando adelante acciones directas que en su gran mayoría ya he explicitado en anteriores artículos (César Lerena “El ejercicio de la soberanía pacifica en el Atlántico Sur y Malvinas”, 6/6/2021; “La política transversal de la colonización argentina. De Thomas Bridge a Daniel Filmus, 26/6/2021); buscar acuerdos con nuestros socios del MERCOSUR y, fortalecernos en el Atlántico Sur y, muy especialmente, recomponer nuestra imagen como Nación predecible, independiente y soberana en el mundo.

La vida de intramuros en los entes internacionales puede hacer perder la realidad en quienes descansan en la tranquilidad de los salarios mensuales y carecen de pasión en las cuestiones relativas a la soberanía nacional.

Dr. César Augusto Lerena*

*Experto en Atlántico Sur y Pesca, ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Ctes) ex Profesor Universidad UNNE y FASTA, Ex Asesor en la H. Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, autor de 26 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de la Entrega”, 2009 y, en prensa: “Argentina. La Casa Común. La Encíclica Laudato Si’ El Cuidado de la Casa Común. Comentada”, 2021).

Informador Público   • 03/07/2021 •

viernes, 25 de junio de 2021

La Iglesia y los provida, señalados y puestos en una «lista negra» en Europa por su freno al aborto.

 

La Iglesia Católica y los grupos cristianos provida podrían ser incluidos en una lista negra europea por financiar el fin del aborto.

Este jueves 24 de junio se votará en el Parlamento Europeo la solicitud a los miembros de la Unión Europea para que “eliminen las barreras” que dificultan el acceso al aborto. Una medida que pretende presionar a los países con políticas próvida para que reconozcan “la salud sexual y reproductiva” como “un pilar fundamental de los derechos de las mujeres y la igualdad de género”.

El proyecto, más conocido como "Informe Matić" y presentado por el eurodiputado croata Perdrag Matić en marzo de este año podría limitar la soberanía de los estados de la Unión Europea y establecer el aborto como un "derecho global".

Para ello, el Foro Parlamentario Europeo para los Derechos Sexuales y Reproductivos, que engloba a diputados de diferentes países, ha elaborado un informe destinado a desacreditar y desprestigiar a organizaciones cristianas, próvida e incluso a la Iglesia Católica por su “financiación antigénero”. Todos ellos han sido definidos en el informe como “extremistas religiosos” o pertenecientes a la “extrema derecha”.

Los católicos y provida, en el punto de mira

El informe, titulado “La punta del iceberg: financiadores religiosos extremistas contra los derechos humanos para la sexualidad y la salud reproductiva en Europa” concluye que entre 2009 y 2018, 707 millones de dólares han sido destinados a vetar o acabar con los "derechos sexuales y reproductivos".

Todo ello, afirma el documento, transmite “la imagen de una comunidad transnacional de extremistas religiosos con ideas afines y actores de extrema derecha que toman decisiones estratégicas de financiación a través de las fronteras internacionales”.

Entre estos financiadores y organizaciones a los que apunta el informe, se encuentra el Vaticano, algunos cardenales europeos como Christoph Schönborn y las organizaciones españolas CitizenGO, Fundación Valores y Sociedad o la Fundación Provida Cataluña.

Una lista negra

En el ámbito internacional, el informe señala la fundación Jerome Lejeune; Comunión y Liberación; los Caballeros de Colón; el Opus Dei o Tradición, Familia y Propiedad, así como personalidades concretas como la familia Slim de México, el sacerdote polaco Tadeusz Rydzyk o varios funcionarios del Vaticano.

El Foro Parlamentario Europeo ha propuesto incluir en la votación de este jueves 24 de junio una enmienda que ratifique la preocupación de la Unión Europea “por la inclusión en el registro de transparencia de organizaciones” como Profesionales por la Ética, la Federación de Asociaciones de Familias Católicas de Europa o One of Us, entre otros.

Todas estas organizaciones “están autorizadas a trabajar abiertamente con instituciones públicas para el declive de los derechos sexuales y reproductivos”, y pasarían a engrosar “la primera lista negra de organizaciones cristianas de la Unión Europea”.

El apoyo de los más ricos del planeta

Los impulsores del informe, el Foro Parlamentario Europeo por los derechos sexuales y reproductivos, cuentan con el apoyo de las organizaciones más ricas del planeta, como son la Fundación Bill y Melinda Gates, la Comisión Europea o la Open Society de George Soros.

Para Carlos Astiz, autor de El Proyecto Soros y la alianza entre la izquierda y el gran capital este grupo de impulsores “globalistas” del EPF  “coinciden en una agenda compartida” de objetivos como “la imposición del pensamiento único, apoyo a la inmigración descontrolada; despenalización de las drogas y la eutanasia; aborto y reducción de la reproducción”.

El Proyecto Soros de Carlos Astiz. 

ReL  23 junio 2021