martes, 6 de agosto de 2013

Central emitió de golpe $18.000 millones.

Aunque todavía faltan conocer los datos de los últimos tres días del mes, las cifras oficiales muestran que se terminó la prudencia monetaria. 

Tras mantener a la base monetaria estable en los primeros seis meses del año, el Banco Central emitió en torno de $ 18.200 millones en julio. La entidad conducida por Mercedes Marcó del Pont debió salir a socorrer al Tesoro, en un mes de fuerte gasto público por el pago del medio aguinaldo.
El viernes pasado el BCRA dio a conocer los datos de evolución de la base monetaria con datos actualizados hasta el 26 de julio. En esas cifras se pudo comprobar que el séptimo mes del año marcó el fin de la prudencia de la entidad, con una expansión de la base monetaria de $ 18.183 millones en julio, con sólo tres ruedas del mes sin computar.
La cifra multiplica por nueve el monto emitido en el mismo mes del año pasado: unos $ 2.300 millones.
Casi la mitad de los nuevos pesos emitidos en julio, $ 8.664 millones, fueron adelantos transitorios, es decir, tuvieron como destino el financiamiento del sector público.
Otros $ 8.212 millones se emitieron como resultado de la no renovación de pases pasivos -una variable bastante volátil de la masa monetaria, que puede variar mucho en pocosdías- y $ 1.523 millones más fueron resultado de la inyección de pesos que resulta de las poco exitosas licitaciones semanales de Lebac y Nobac, las letras y notas con las que se regula la masa monetaria.
En los tres días de julio cuyos datos la entidad aún no publicó hubo otra licitación de Lebac, en la que se inyectaron otros $ 450 millones.
Tras el récord de emisión monetaria de 2012, casi $ 50.000 millones, la autoridad monetaria tuvo una primera mitad de año prudente. Los efectos colaterales del cepo cambiario tuvieron mucho que ver con el giro ortodoxo.
Por un lado, la falta de oferta de dólares en el mercado cambiario y el correspondiente derrumbe de las compras de divisas del BCRA eliminaron como factor de emisión a las operaciones cambiarias con las que la entidad sostenía su nivel de reservas. Por el otro, la disparada de las cotizaciones paralelas del dólar obligo a subir tasas y esterilizar pesos.
Pero la moderación que mostró el BCRA en la primera mitad del año no muestra indicios de que vaya a mantenerse en la segunda, debido a la tradicional aceleración del gasto en los dos últimos trimestres del año.
Los datos sobre ejecución de las cuentas públicas nacionales que se conocieron la semana pasada confirmaron que el Gobierno no podrá cubrir el crecimiento del gasto con sus ingresos, y necesitará recurrir a sus prestamistas tradicionales: el BCRA y la ANSeS. En mayo, el gasto primario aumentó 32,5% nominal respecto a mismo mes del año anterior. En los primeros cinco meses, los ingresos impositivos aumentaron 27,9%, 2,8 puntos porcentuales por debajo de la suba de los gastos, según consigna Cronista.
“Esta brecha se profundizará en los próximos meses. Así, el resultado primario nacional profundiza su deterioro y suma sólo $ 4.571 millones en lo que va del año (-18,7% interanual). Neto de las utilidades del BCRA y las rentas del FGS de la ANSeS el superávit se transforma en un déficit $ 4.431 millones en los primeros cinco meses”, detalló un informe de la consultora ACM.
La consultora M&S, que dirige el economista Carlos Melconian, estima que la emisión monetaria continuará la suba que mostró en los últimos años. “Fueron de $ 19.000 millones en 2012, más de $ 32.000 millones en 2011 y casi $ 48.000 millones en 2012, rondará los $ 70.000 o $ 75.000 millones y podría duplicarse en 2014”, resaltó en un informe.


05-08-2013 


iProfesional

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