miércoles, 8 de marzo de 2017

Miles de civiles escapan ante combates para expulsar de Irak al Estado Islámico

Por Miguel Pérez Pichel

Una niña iraquí en un campo de refugiados. 

Cerca de 45 mil civiles han huido de Mosul debido a los violentos combates entre el Estado Islámico y el Ejército de Irak, informó la Organización Mundial para las Migraciones.
Se suman así a los cerca de un millón de personas que escaparon de la provincia de Nínive después de la ofensiva yihadista de junio de 2014.
El ejército iraquí está dando importantes pasos para expulsar al Estado Islámico de la ciudad de Mosul en el norte del país. Tras las victorias de los militares iraquíes en los últimos meses, alrededor de 72 mil personas han podido regresar a sus hogares en las zonas liberadas. Aún quedan unas 500 mil personas atrapadas en los combates entre los terroristas y las fuerzas gubernamentales.
En las aldeas y áreas reconquistadas, los cristianos que han regresado han colocado cruces en los techos de sus casas y de las iglesias como signo de victoria frente a los terroristas.

En declaraciones a Radio Vaticana, el Patriarca Luis Rafael I Sako, Arzobispo de Bagdad y cabeza de la Iglesia Católica Caldea, afirmó que los cristianos desplazados se encuentran “en una situación trágica, porque se encuentran bajo una tienda en el desierto, sin electricidad, les falta agua, les falta comida y carecen de todas las condiciones necesarias para una vida digna”.
Explicó que “esta gente tiene miedo de no poder regresar a sus casas. Tiene miedo de las venganzas. Es una situación realmente difícil”.
La población cristiana, junto a la yazidí, ha sido la más golpeada por la limpieza étnica perpetrada por los terroristas yihadistas. No obstante, los ataques contra las comunidades cristianas de Irak son anteriores a la llegada del Estado Islámico.
La guerra étnica desatada en el país durante la ocupación estadounidense fue especialmente cruenta para los cristianos. Antes de 2003, en Irak vivían alrededor de un millón y medio de cristianos.
Hoy no hay más 350 mil. En la región de Nínive había 120 mil cristianos, 60.000 de ellos en Mosul. Durante el tiempo que el Estado Islámico dominó la llanura de Nínive, se destruyeron al menos 100 lugares de culto, casi todos cristianos.
Una vez desalojado el Estado Islámico de Mosul y de toda la provincia de Nínive, será el turno de la reconstrucción. El Patriarca Sako formuló un llamado a la diáspora caldea para contribuir financieramente a apoyar las obras de reconstrucción y a ayudar a la permanencia de las comunidades cristianas en Irak.
En las últimas horas, las fuerzas armadas se han hecho fuertes en la parte occidental de Mosul al conquistar diversos edificios gubernamentales y un puente de alto valor estratégico.
Entre los edificios recuperados están el Museo de Mosul, la jefatura de policía de Nínive, la sede del Tribunal Supremo y el Banco central. De esta manera, los soldados iraquíes han conseguido situarse en una zona de gran importancia para avanzar hacia el centro de la ciudad, aún bajo control del Estado Islámico.
La ciudad de Mosul cayó en poder del Estado Islámico en junio de 2014. Mayoritariamente suní, la ciudad contaba con una importante población cristiana. Después de ocupar la ciudad, los terroristas pusieron a la población no suní (cristianos, yazidíes y chiíes) ante la disyuntiva de convertirse al islam suní o morir.


VATICANO, 07 Mar. 17 / 10:17 pm (ACI).-

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