lunes, 28 de marzo de 2011

Ni «eppur si muove» es de Galileo; ni «in dubiis libertas» de San Agustín

por Juanjo Romero


Sigue costando. Todavía pulula en medios y autores «progres», poco ilustrados pero abundantes, la leyenda de que Galileo fue condenado a la hoguera por mantener la teoría heliocéntrica. 

La Iglesia había cercenado el progreso de la Ciencia. Merece la pena que tratar el asunto con más profundidad en otra ocasión.
Arrancadas de la imaginación las llamas, la cárcel —donde nunca estuvo—y los supuestos tormentos en el potro, todavía permanece arraigado, como postrer acto de rebeldía el «eppur si muove» —sin embargo se mueve—, que supuestamente pronunció Galileo inmediatamente después de su abjuración.
Esta frase no aparece en ningún escrito del gran físico, ni tampoco en relato alguno de los presentes. Y es extraño, con el odio sarraceno que le profesaba más de uno de sus acusadores, habría sido la excusa perfecta para convencer a su amigo el Papa para que hubiese rubricado la sentencia, algo que nunca hizo.
La primera mención a la leyenda la encontramos en la obra del viajero y escritor italiano Giuseppe Marc’Antonio Baretti, más de 120 años después y unos pocos antes de que los fanáticos de la Razón entronizada asesinasen, mediante guillotina, al padre de la química moderna: el católico Lavoisier, la República no necesitaba sabios, y así es hasta el presente.
Supongo que ya es difícil erradicar el bulo, no contribuyamos a extenderlo. Cuando lo oigáis, basta con Julián Marías preguntar: y Vd, ¿cómo lo sabe?.
Stillman Drake, en su obra Galileo at work. His Scientific Biography sugiere que pudo haber sido pronunciada de camino a su casa de Arcetri, donde debía cumplir arresto domiciliario, pero no deja de ser una suposición. Intenta apoyarla en un cuadro de la escuela de Murillo, que al ser restaurado se encontró que representaba la escena de Galileo en la cárcel señalando la frase. Pero Galileo nunca estuvo en la cárcel, parece más un guión tipo Código Da Vinci.
…, ni «in dubiis libertas» de San Agustín
«In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus caritas» —en lo esencial, unidad; en lo dudoso [u opinable], libertad, en todo caridad— A que suena bien, ¿no?
Si uno quiere tirarse el pisto con el latinajo, por favor, no que no se lo atribuya a San Agustín. Tendría un pase en el gabinete socialista español que confunde a Santo Tomás de Aquino con el apóstol Santo Tomás, o para quienes Héctor es un héroe bíblico. Pero, desgraciadamente, es más usado por los amigos de las componendas eclesiásticas, que por aquellos que lo usan en sentido propio.
Juan XXIII lo refrendó en la encíclica «Ad Petri Cathedram» (traducido con mi mal latín):
Pero como el dicho popular expresa, de diversas maneras y atribuido a diversos autores, hay que recordar, con aprobación: en lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo caridad
Como se puede ver, siendo una expresión católica, no hace falta darle un barniz de patrística, que no tiene.
Y remarco lo de expresión católica porque los orígenes más antiguos son del teólogo luterano Rupertus Meldenius en 1626 y se cree que la popularización se debe al puritano inglés Richard Baxter. No tengo constancia de una aparición católica anterior, pero puede ser porque mis fuentes son casi todas anglicanas.
Así que, si alguien sabe de otras referencias, agradecería que las compartiese. Eso sí, de San Agustín ya sabemos que no es.

conoZe . 21 de marzo de 2011.

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