martes, 31 de julio de 2012

[Pontificia] Universidad [Católica] del Perú


por Carlos Daniel Lasa 
Si alguien nos dijera que Lenin, apenas tomado el Palacio de los Zares, organizó la enseñanza escolar con vistas a transmitir la doctrina de los padres liberales, seguramente pensaríamos que ese alguien está desvariando. Sin embargo, esta situación absurda es una realidad constante en muchas de las Universidades Católicas, las cuales se jactan de enseñar doctrinas situadas en el punto opuesto de lo que la Iglesia sostiene.
Hace pocos días se conoció un decreto (N. 3168/12/RS) de la Santa Sede, firmado por su Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, por medio del cual, en sus artículos resolutivos 1 y 2, se prohíbe a la Pontificia Universidad Católica del Perú hacer uso tanto del título de pontificia como el de católica. Esta Universidad, señala el decreto, ha hecho caso omiso a la exigencia de acomodar sus Estatutos a las prescripciones de la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, del 15, de agosto de 1990 (AAS 82, [1990] 1482-1490). En consecuencia, esta Universidad ha dejado de cumplir con aquello que establece la referida Constitución Apostólica en su Primera parte, nº 13. Allí se establece, entre otras cosas que, en cuanto católica, una de las características esenciales de una Universidad Católica es la de la “fidelidad al mensaje cristiano tal como es presentado por la Iglesia”. Se nos podrá decir que esta afirmación de la Constitución es una perogrullada. Porque bastaría con preguntarse esto: ¿para qué nacieron las Universidades Católicas? Ciertamente para hacer presente, como refería Étienne Gilson, “una enseñanza hecha a medida, es decir, organizada por católicos, para católicos”[1]. 
Pero hay más: dicha enseñanza brota de una vida católica la cual reposa sobre dos pilares fundamentales, que son, el orden sacramental, por el cual el cristiano interviene en la vida de la Iglesia, y la doctrina de la Iglesia, por la cual participa en la verdad. Por eso advierte Gilson: “Suprimid el estudio y la enseñanza de esta doctrina y es el catolicismo lo que se esfuma”[2]. Precisamente es de este modo como operan innumerables universidades “católicas” en la actualidad. La única visión que transmiten algunas de ellas contradice abiertamente lo enseñado por la Iglesia Católica. Mientras esto sucede y se engaña y confunde, de modo sistemático y persistente, la buena fe de muchos católicos, los Obispos duermen el sueño de los justos… aunque no en el paraíso sino en este mundo. 
Pero dicho letargo no es neutral sino que tiene consecuencias morales por cuanto ellos incumplen con lo mandado por la Ex corde Eclessiae, nº 28: “Los Obispos tienen la particular responsabilidad de promover las Universidades Católicas y, especialmente, de seguirlas y asistirlas en el mantenimiento y fortalecimiento de su identidad católica incluso frente a las Autoridades civiles…”. El comportamiento de la ex Pontificia Universidad Católica del Perú no dista demasiado del modus operandi de muchas otras Universidades Católicas dentro de las cuales no sólo no se enseña la doctrina de la Iglesia Católica sino que se la niega y refuta de manera constante. Cabría entonces la pregunta: la actitud de la Santa Sede ¿quedará circunscripta al caso del Perú o se extenderá hacia otras latitudes? 
* Notas [1] Étienne Gilson. Por un orden católico. Madrid, Ediciones del Árbol, 1936, pp. 144-145. [2] Ibidem, p. 145. 
 Fuente: ¡Fuera los Metafísicos! 30 de julio de 2012

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