sábado, 26 de noviembre de 2016

La usura como pecado contra natura (1-2)


por Enrique de Zwart
La más aborrecida de todas las formas de obtener dinero y con justa razón, es la usura, porque en ella, la ganancia procede del dinero mismo y no de los objetos naturales.
El dinero estaba destinado al uso de intercambio, y no para incrementarse por medio del interés. El término interés que significa la creación de dinero a partir del dinero se le aplica también a su multiplicación. De todos los modos posibles de obtener riquezas este es el más contrario a la naturaleza (Política, Libro primero, Aristóteles).
La usura es real
Hay gente hoy en día que no sabe que es la usura. Quizás no han escuchado jamás la palabra. Otros, incluyendo muchos católicos, piensan que la usura ha dejado de ser un problema actual. Ciertos católicos liberales, y neoconservadores, han argumentado que la Iglesia cambió su posición respecto a la usura, y usando esto como trampolín arguyen luego que del mismo modo debería cambiar su posición respecto a la anticoncepción.
Esta conexión entre usura y pecado contra natura es lo que el polímata E. Michael Jones, editor de Culture Wars, ha iluminado en otra gran obra: Barren Metal: A History of Capitalism as the Conflict between Labor and Usury. Desde la segunda mitad del siglo XX, digamos a partir del CVII, los pecados de la carne se han vuelto menos relevantes. Asimismo los pecados de las finanzas también parecen haberse vuelto obsoletos.
Si el llamado libre mercado fuera bueno y la usura no existiera, entonces el dominio global de las finanzas debería haber resultado en un mejoramiento de la condición humana. Algo que fuera de una distorsionada y mendaz burbuja macroeconómica, y ahora ni siquiera en ella, no ha sucedido.
La usura siempre se ha opuesto al trabajo. El título del libro hace referencia al argumento de Aristóteles contra la usura, luego tomado por Shakespeare, basado en el hecho que el dinero es naturalmente estéril. En los 800 años de historia que abarca Barren Metal se expone claramente como con la usura el trabajador siempre termina en la miseria.
Cuando uno menciona las miserias del trabajador se corre el riesgo de ser catalogado de socialista o marxista. Lo curioso es que Marx defendió la usura y la aplicación de interés al préstamo. Para Marx el problema no era la usura sino la propiedad del capital productivo. Después de todo el comunismo no es otra cosa que capitalismo pero con el estado como único propietario. Ambos usan las mismas herramientas financieras.
A diferencia de (neo) conservadores y liberales bien pensant Jones sostiene que la usura existe, especialmente a través del capitalismo financiero. La usura existe en todo lugar donde alguien obtiene beneficio de algo que no posee. Fue la causa de la gran hambruna irlandesa de mitad de siglo XIX, y de muchas otras. La Iglesia ha sostenido que la propiedad debería ser privada y usada para el bien común. Los terratenientes ingleses de aquel entonces se saltearon la segunda parte. Los socialistas se saltean la primera.
Como surgió el dinero
¿Qué es la moneda? Surgió como un sustituto del trueque. Este es útil pero a veces problemático ya que, como Aristóteles apuntó, si uno tiene una vaca y quiere cabras, no es posible cambiarla por tres cabras y media. La solución es encontrar algo que todos consideran valioso. Con el tiempo el oro y la plata cumplieron este rol. Ese fue el comienzo del dinero.
Sin embargo era necesario un acto de fe ya que no se podía saber si era realmente oro, o una mezcla con otros metales; o si había que pesarlo. Finalmente el estado emitió monedas certificando que estas eran equivalentes a cierta cantidad de oro con el fin de incrementar la confianza y facilitar las transacciones. Esta es la base del patrón oro.
Más adelante durante el medioevo se volvió evidente que no había suficiente oro para estar a la altura de una economía en expansión (e.g. la gran escasez del bullion en el siglo XV). La solución fue que los (proto)bancos comenzaron a recibir depósitos de oro y a emitir recibos a cambio. Siempre y cuando hubiera confianza este papel tenía el mismo valor que le oro. Este es el comienzo del patrón oro.
Los banqueros se dieron cuenta rápidamente que podían emitir muchos más dinero (i.e. recibos) de lo que tenían guardado en oro ya que no todos iban a reclamar o usar el oro al mismo tiempo. En Italia se descubrió esto durante las cruzadas cuando los caballeros partían y dejaba su oro depositado. Los banqueros prestaban más de lo que realmente tenían. Mientras había confianza el sistema funcionaba. Cuando no había una corrida y el sistema colapsaba.
De este modo se podía mejorar la economía si había confianza. La confianza está basada en la prudencia, una virtud moral. Mientras dicha moral predominara la economía mejoraría. Pero luego cundió la filosofía articulada por liberales como Adam Smith cuya premisa es que la moral no es necesaria; solo los instintos e intereses individuales, y la competencia. Sin moral el capitalismo destruye y eventualmente colapsa una y otra vez, siendo el de 2008 el más reciente colapso global.
La Iglesia, alternativa a la usura
Desde el punto de vista económico hay dos maneras de entender el valor. Una es el trabajo del hombre, la opción cristiana que surgió de las ruinas del imperio romano de la mano de los benedictinos y su lema “Ora et Labora”. El imperio romano, especialmente en sus últimos tiempos decadentes, era profundamente dependiente de la usura. La usura es esencialmente el otro sistema alternativo al cristiano. Cuando la Iglesia es fuerte la usura es ilegal, por ejemplo durante el Sacro Imperio Romano Germánico. Cuando la Iglesia es débil, la usura prevalece y se vuelve norma, que es lo que sucede ahora.
Savonarola y los Medici
En los albores de la economía monetaria, en la Italia del siglo XV, hubo un siglo de predicación de los franciscanos y dominicos contra la usura que culminó con la confrontación entre Savonarola y los Medici en Florencia. Estos últimos fueron expulsados de Florencia, y ese fue el momento en que la Iglesia pudo haber tomado el control. El dominico Savonarola y el franciscano Strutzi crearon una alternativa cristiana a la usura. Se llamó “Monte di Pietà” que esencialmente era una casa de empeño para los pobres que en ese entonces estaban expuestos a la usura de rapaces prestamistas, en su mayoría judíos, que cobraban hasta 43% de interés.
Lamentablemente Savonarola se vio envuelto en la política de la Iglesia y atacó al Papa. Este contraatacó y Savonarola fue asesinado. Y el problema de la usura nunca se pudo resolver desde entonces. Basta ver la triste situación de Grecia hoy en día, de Alemania en la década del 20, de Rusia en los tiempos de Yeltsin, de Argentina en 2001, o de muchos otros países incluyendo EEUU donde tanta gente sobrevive refinanciando deuda de tarjeta en tarjeta. Sin duda que hubo intentos a lo largo de los siglos en diferentes países y regímenes de oponerse a la usura sistemática. Muchos no tuvieron éxito, otros fueron destruidos precisamente por tener demasiado éxito.
La usura mata
Para entender cuan grotesco es el préstamo a interés compuesto si un dólar fuera prestado en los tiempos de Cristo a 5% de interés anual, en 1000 años el astronómico monto a pagar es de 1.54e+21 dólares. En 2000 años es 2.39e+42 dólares. Esta es la naturaleza intrínseca del interés compuesto que destruye cualquier economía. No es natural, es contra natura. No hay modo de producir riqueza en el mundo que sea capaz de crecer cabeza a cabeza con el interés compuesto. Hasta Adam Smith lo reconoció.
La forma matemática[1] del interés compuesto es tal que el interés que se gana se adiciona al principal y crece de manera geométrica con el tiempo. No hay nada en la naturaleza o en la economía real que crezca tan rápido. Este método perverso es viejo, tan viejo que no se sabe cuándo, ni dónde, ni por quién fue inventado.
La usura entonces precede por milenios al capitalismo. En términos modernos este último surgió en las ricas ciudades del norte de Italia en el siglo XV. Allí es donde la contabilidad de doble entrada (sistema de partida doble), los títulos de crédito, y otros instrumentos financieros fueron inventados. Pero lo que apunta Jones es que el capitalismo realmente nació cuando el estado decidió que iba a involucrarse en hacer cumplir contratos usurarios. Y esa es la definición del capitalismo actual: usura promovida por el estado. Bajo este paradigma el momento crucial ocurrió en Inglaterra en 1688 con la infame Revolución Gloriosa de los liberales (Whigs) que derrocó al católico James II y puso al capital sobre la ley. El estado pasó entonces a poner en vigor contratos usurarios y pronto se fundó el Banco de Inglaterra. Éste junto a los bancos centrales de casi todos los países hoy en día, incluyendo la Reserva Federal de los EEUU, es un banco privado que presta dinero al estado. Lo cual significa que un cierto grupo de gente (e.g. los Whigs en la Inglaterra de entonces) saca provecho de los pagos a interés.
Acción y reacción
Ciertamente que no hay nada malo en el sano intercambio económico. Pero este capitalismo es intercambio económico pervertido, distorsionado para favorecer el interés de cierto grupo de gente: los usureros. La antítesis de lo que la verdadera economía es. El socialismo no es sino una reacción contra el capitalismo, es el pus que se forma cuando el cuerpo político se enferma con capitalismo. Más allá del bien conocido rol de ciertos banqueros de New York apuntalando la revolución marxista-bolchevique en Rusia, era una cuestión de tiempo.
Marx estaba contra el capital, entendiendo por esto el robo de los capitalistas de la plusvalía (o plusvalor) generada mediante el trabajo de los asalariados. Pero no estaba contra la usura. Su teoría era que todo valor viene del trabajo. Algo que no es cierto ya que deja a la creación divina fuera de la ecuación. No es lo mismo trabajar un viñedo en Francia que en Islandia, y el producto final tampoco es igual…



…Que no te la cuenten.




(continuará)




[1] La forma del interés compuesto es la siguiente: VF = VP × (1+r)n, donde VF= valor futuro, VP=valor presente, r=tasa de interés anual, n=número de años.




E. Michael Jones, Barren Metal: A History of Capitalism as the Conflict between Labor and Usury. Fidelity Press, South Bend, Indiana. 2014. 1456 p.

“For when did friendship take a breed for barren metal of his friend?”
(Si fueras mi amigo, no pedirías ruin usura por un metal estéril e infecundo). Antonio confrontando al usurero Shylock, El Mercader de Venecia, William Shakespeare
 Que no te la cuenten (25 de noviembre de 2016)

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