jueves, 23 de mayo de 2019

Argentina inmersa en su sueño


por Carlos Daniel Lasa
Si hay algo que Sócrates enseñó a toda la cultura occidental fue que un hombre de bien jamás hace un acto pensando en las consecuencias favorables para sí que le sobrevengan de ese acto sino en virtud de lo justo del mismo.

Argentina, sin embargo, vive y obra de acuerdo a la conveniencia. Un ejemplo claro de esto, en los últimos días, lo dio la mismísima Corte Suprema de Justicia de la Nación. Tanto la primera decisión como la segunda (que la contradijo) estuvieron fundadas, ambas, en el oportunismo y no en la justicia. En este momento me resuenan las palabras de Benito Mussolini. Decía el Duce: “Nosotros nos permitimos el lujo de ser aristócratas y demócratas, conservadores y progresistas, reaccionarios y revolucionarios, legalistas y no legalistas, según las circunstancias de tiempo, de lugar, de ambiente” [Citado en nuestro libro ¿Qué es el peronismo? Una lectura transpolítica. Salta, EUCASA, 2018, p. 70].

Esta ética, fundada solo en el principio de lo que me resulta más ventajoso, es moneda corriente en nuestro país. De lo contrario, ¿cómo se entiende que gran parte de la dirigencia política argentina, camaleónica si las hay, no pierda a ninguno de sus acólitos?

Ya nos decía Platón que una polis no es más que el alma ensanchada del hombre. De la calidad de esta última dependerá, de modo directo, el tipo de dirigentes que la gobiernen y la fisonomía que adquiera la ciudad. ¿Cuándo pondremos manos a la obra para cincelar a un hombre argentino que ame lo verdadero, lo bueno y lo bello? Sin la presencia de hombres en los que resplandezca lo verdaderamente humano (la virtud), no podrá edificarse una Argentina que, hoy por hoy, está postrada en un lodazal. Inmersa en esta sentina, las inteligencias están tan embotadas que insisten en repetir, machaconamente, que la crisis crónica que vive Argentina es de naturaleza económica. ¡Estoy hasta la coronilla de este speech!

Este embotamiento intelectual lleva a tal atrofia espiritual que el argentino termina reconociendo como real sólo aquello que puede agarrar con sus manos.

En Argentina, la primacía de la voluntad por sobre la inteligencia, nos ha hecho perder el ser de las cosas y, consecuentemente, la jerarquía de las mismas, y nos ha conducido, de hecho, a una barbarie que nos envilece día a día. Carecemos de fines situados más allá de nuestros propios intereses y deseos, y por eso, somos una patética reedición de los bárbaros.

Advierto desesperanzado que la esterilidad, la falta de ideas y decencia ocupa el actual escenario político. El fragmento 89, relatado por Plutarco en Acerca de la superstición (3, 166 c) es el que mejor subraya el conflicto del despertar y del sueño, de la apertura al Uno (la Verdad y el Bien) de algunos hombres, y de la clausura en la propia conveniencia, de otros: “Para los despiertos, hay un mundo único y común. Pero entre los que duermen, cada uno se orienta hacia el suyo propio”.

Nota: el subrayado en negrita es del editor del blog.

¡Fuera los Metafísicos!  • mayo 19, 2019.

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