El movimiento indigenista radical -alentado desde el extranjero- constituye una amenaza latente, que afecta sustancialmente al patrimonio geográfico, a la cohesión territorial y los intereses nacionales.
Por Jorge P. Mones Ruiz*
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada