El tsunami del 26 de diciembre de 2004 causó cientos de miles de víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos. ¿Ninguno pidió ayuda de lo alto?C.L. / ReL
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada
El tsunami del 26 de diciembre de 2004 causó cientos de miles de víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos. ¿Ninguno pidió ayuda de lo alto?