por Tomás Salas*
Cuando hemos visto las esteladas colgando de los campanarios y a sacerdotes y obispos tomando claras pociones independentistas, no asistimos a ninguna novedad sino a un fenómeno de largo recorrido.
Cuando hemos visto las esteladas colgando de los campanarios y a sacerdotes y obispos tomando claras pociones independentistas, no asistimos a ninguna novedad sino a un fenómeno de largo recorrido.
