por Eduardo Difonso
Significó una brutal transferencia de recursos (16.500 millones de dólares) de los usuarios y consumidores a las empresas concesionarias de los servicios de gas y electricidad, de los cuales U$S 8.250 millones recayó sobre las familias argentinas (usuarios residenciales), según informe del economista en jefe de FIEL, Fernando Navajas.
