José Batlle, presidente del país en los inicios del siglo XX, vota en unas elecciones. Él fue un factor fundamental, pero no único, del laicismo uruguayo.
por Carmelo López-Arias
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada