por Juan Manuel de Prada
Quinientos años después de la protesta de Lutero, uno puede atreverse a analizar con rigor intelectual lo que con aquel acontecimiento se sustanció.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada