
por Juan Manuel de Prada
Pablo Iglesias, bajo el disfraz contestatario, vuelve a probarnos que es un lacayo de la infiltración denunciada hace un siglo por Unamuno.Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada
Por Chus Villarroel O.P