
por Alberto Medina Méndez
Un desgastado y recurrente debate sobre las nuevas versiones del nepotismo ha vuelto al ruedo. Aquella vieja costumbre de la política de contratar familiares en cargos estatales permanece totalmente intacta.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada