Por: Darío H. Schueri – Desde Santa Fe.
El problema no es el delito en sí mismo en sus diferentes figuras penales, sino la impunidad conque se manejan quienes delinquen.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada