
por Juan Manuel de Prada
Anda el progresismo mundialista llorando por las esquinas, incapaz de explicarse los sobresaltos últimos que le han deparado las urnas.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada