por Juan M. de Prada
Me ha resultado muy instructivo el frenesí dionisíaco con que algunos han celebrado la muerte de Castro, y el ardor censorio que han empleado en la execración de su dictadura.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada