por Rafael María Molina Sánchez
Dios Nuestro Señor y la Virgen Santísima no dejan que nadie se ría de ellos, tampoco los reyes, por supuesto.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada