por Javier Olivera Ravasi
Se acercan las elecciones en nuestro país y en tiempos como éstos, todo es tributo para la sacrosanta democracia; tanto que, no adherir al dogma liberal del sufragio universal o a la soberanía popular como si fuese palabra de Dios, lo pone a uno en el piquete de la inquisición progre mientras que, adherir a una leve participación, en la guillotina de los ortodoxómetras.
Se acercan las elecciones en nuestro país y en tiempos como éstos, todo es tributo para la sacrosanta democracia; tanto que, no adherir al dogma liberal del sufragio universal o a la soberanía popular como si fuese palabra de Dios, lo pone a uno en el piquete de la inquisición progre mientras que, adherir a una leve participación, en la guillotina de los ortodoxómetras.
