
Alicia Kirchner debe lidiar en Santa Cruz con la herencia que le dejaron tanto el gobernador Peralta como su cuñada y ex presidenta, Cristina Fernández.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada