por Juan Manuel de Prada
La derrota de la bruja Hilaria en las elecciones americanas es un duro revés para el mundialismo que desde esta tribuna celebramos con alborozo.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada