«Las Cruzadas fueron legítimas y la Inquisición no fue sangrienta», dice un historiador no católico.
La verdad histórica es la que es, se tenga o no se tenga fe: Rodney Stark la defiende.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada
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