por Pedro Rizo
El pasado 7 de diciembre Francisco volvió a predicar su original ideología, esta vez sobre la "sana laicidad del estado", esto es, hablando en plata "la no confesionalidad".
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada