
por Carlos Daniel Lasa
Si alguien nos dijera que Lenin, apenas tomado el Palacio de los Zares, organizó la enseñanza escolar con vistas a transmitir la doctrina de los padres liberales, seguramente pensaríamos que ese alguien está desvariando. Sin embargo, esta situación absurda es una realidad constante en muchas de las Universidades Católicas, las cuales se jactan de enseñar doctrinas situadas en el punto opuesto de lo que la Iglesia sostiene.