
Por Pablo Tomino
Contrariamente a lo que suele ocurrir durante enero, cuando la ciudad parece vacía por las vacaciones, este año el tránsito porteño fue un verdadero caos.
Cuando los gobernantes se dedican a exaltar el mal, a propagar el error, a saquear los bienes morales que constituyen la principal riqueza de un pueblo, es natural que acaben organizándose como bandas de ladrones, mientras el pueblo chapotea en la sentina de los vicios. Juan Manuel de Prada